- Wilson, catedrático en la Universidad de Stanford, fue uno de los pioneros en utilizar la teoría de juegos no cooperativa y en aplicarla al diseño de subastas y fijación de precios en sectores como el eléctrico
- Ha aportado herramientas y estrategias para construir reputación en distintos contextos económicos como vía, por ejemplo, para favorecer la cooperación, una de las cuestiones clave de la economía
Madrid, 16 de febrero de 2016.- El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas ha recaído en su octava edición en Robert Wilson por “sus pioneras contribuciones al análisis de las interacciones estratégicas cuando los agentes económicos tienen información limitada y desigual acerca de su entorno”. Según el acta del jurado, “su investigación en subastas, fijación de tarifas eléctricas, reputaciones e interacciones dinámicas bajo estas circunstancias informativas ha sido clave en esta área y han marcado el análisis económico actual”.
Así, por ejemplo, una de las grandes preguntas de la economía es cómo lograr que agentes que disponen de información desigual, asimétrica, decidan cooperar entre ellos. Robert Wilson, al haber dedicado su trayectoria a investigar cómo se desarrollan las interacciones económicas en esa situación de desigualdad informativa ha aportado una solución, y es que los agentes se construyan una reputación que facilite la cooperación.
Wilson aporta herramientas y estrategias para construir la reputación contemplando distintos supuestos. En dos de sus artículos más conocidos, plantea sendos contextos en los que se requiere un tipo de reputación distinta: mientras que en un monopolio se trata de ofrecer una imagen de dureza para mantener la posición y evitar la competencia no deseada, en situaciones de conflicto multilateral como en el llamado “dilema del prisionero repetido”, el objetivo es construir la reputación de ser “cooperador”.
Hasta los años 60 del pasado siglo, se pensaba que los precios se fijaban en mercados que se correspondían con un modelo cooperativo en el que todos los agentes disponían de la misma información, pero Wilson fue unos de los pioneros en advertir que la hipótesis de información perfecta no era sostenible y que un tratamiento más adecuado requería la consideración y el análisis a partir de la teoría no-cooperativa.
Robert B. Wilson (Ginebra, Nebraska, 1937) se licenció en Matemáticas en la Universidad de Harvard y, a continuación, cursó el máster en la Harvard Business School (1986), donde también se doctoró (1963), con una tesis de investigación de operaciones sobre la programación cuadrática secuencial.
En 1964 se había incorporado a la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, donde ha desarrollado su carrera hasta hoy. Wilson ha aplicado sus conocimientos matemáticos y su especialización en teoría de juegos al diseño de subastas, en particular en los sectores del petróleo, las comunicaciones y la industria energética. Su libro Nonlinear pricing es una referencia en el diseño de tarifas de bienes públicos, desde la energía al transporte.
Ingeniería Económica
Fue en el campo de la denominada ingeniería económica en el que hizo uso de las herramientas de la teoría de juegos para mejorar el diseño de los mercados. En este campo, Wilson ha trabajado fundamentalmente en subastas públicas, como por ejemplo en el desarrollo de subastas de derechos de prospección de petróleo en la Costa de California, y en otras relacionadas con el diseño y tarificación eléctrica.
Desarrolló su investigación y aplicaciones a las subastas junto a uno de sus discípulos, Paul Milgrom, que precisamente recibió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en 2012 entre otras razones por su contribución en este terreno.
A mediados de los años 90, la compañía telefónica Pacific Bell, de California, pujaba en una subasta organizada por la Federal Communications Commission (FCC) de Estados Unidos. Tras criticar el diseño de la subasta, que no era buena ni para los organizadores ni para los pujadores, Wilson y Milgrom presentaron una propuesta alternativa que la FCC asumió. Se trata de la subasta de rondas múltiples simultáneas (SMR por sus siglas en inglés). En lugar del clásico sistema a sobre cerrado, recomendaron un sistema de pujas abiertas, en el que cada empresa pudiera ver lo que las demás estaban ofreciendo, combinado con reglas para evitar monopolios. La subasta -pensada para la entonces nueva generación de dispositivos formada por teléfonos móviles y agendas electrónicas con acceso a internet- se saldó con un récord histórico de 7.000 millones de dólares y la demostración práctica de que la teoría de juegos era útil en la adopción de decisiones estratégicas.
Pero Wilson siguió investigando en otro tipo de interacciones económicas y concluyó que la reputación era un elemento esencial para favorecer la cooperación. “Los efectos de reputación son más relevantes en las negociaciones como por ejemplo en las laborales. Cuando una empresa asume los costes de una huelga para convencer al sindicato de que la productividad marginal del trabajo no es más alta de lo que realmente es, envía una señal creíble que sustenta su reputación”, comentó ayer al recibir la noticia del premio.
Aparte de las subastas, otra de sus grandes contribuciones en el marco de la teoría de juegos fue el desarrollo, junto con David Kreps, del concepto de equilibrio secuencial, clave para anticipar la secuencia de reacción de los agentes al descubrir que los otros se han apartado del plan original. “De este modo se proporciona a cada jugador una hipótesis sobre el comportamiento de los demás mientras se desarrollan los acontecimientos”, explica Wilson. Este concepto, dio lugar a una amplia gama de aplicaciones en la economía, por ejemplo en organización industrial permitió la creación de una mejor modelización de las guerras de precios.
En la actualidad Wilson continúa con su trabajo investigador en la Universidad de Stanford. En concreto comenta que está analizando “diferentes interacciones que se repiten entre dos partes que se benefician de una cooperación sostenible”. Sin embargo, explica, “no todas las modalidades de incentivos animan a seguir adelante con la cooperación”.
Autor de más de un centenar de artículos en revistas internacionales, siempre ha combinado la construcción de un cuerpo teórico robusto con la búsqueda de soluciones prácticas: “El valor de la teoría radica en su utilidad para abordar problemas concretos. Para el teórico, los problemas aportados por quienes ejercen constituyen un caudal inmenso de temas de estudio”, ha afirmado.
Esta combinación es una constante en su trayectoria, donde la presidencia de la Econometric Society y su condición de editor asociado de revistas como Economic Theory va a caballo con el asesoramiento en Estados Unidos al Departamento de Interior, al Instituto de Investigación sobre Energía Eléctrica y a la Comisión Federal de Comunicaciones, así como a la Oficina de Competencia de Canadá y a diversos operadores privados.
Sobre los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento
La Fundación BBVA fomenta, apoya y difunde la investigación científica y la creación artística de excelencia, en la convicción de que la ciencia, el conocimiento y la cultura son herramientas fundamentales para ampliar las oportunidades para todos. La Fundación BBVA diseña y desarrolla su actividad en colaboración con algunas de las principales instituciones científicas y culturales nacionales e internacionales, con la aspiración de incentivar los proyectos que desplazan significativamente las fronteras de lo conocido.
En 2008 la Fundación BBVA creó los premios Fronteras del Conocimiento para reconocer a los autores de avances particularmente significativos en un amplio abanico de áreas científicas, tecnológicas y artísticas, que responden al mapa del conocimiento en la última parte del siglo XX y en el presente, así como a retos fundamentales como el cambio climático y la cooperación al desarrollo.
Las ocho categorías incluyen áreas clásicas como las Ciencias Básicas (Física, Química y Matemáticas) y otras más recientes como la Biomedicina; algunas de ellas características de nuestro tiempo -Tecnologías de la Información y la Comunicación, Ecología y Biología de la Conservación, Cambio Climático, Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, y Cooperación al Desarrollo; y un área particularmente innovadora de las artes, Música Contemporánea.
Los jurados de cada categoría están compuestos por destacados expertos en sus respectivas áreas, que operan con completa independencia y utilizan los criterios de reconocimiento de la excelencia. En la organización de los premios la Fundación BBVA cuenta con la colaboración de la principal entidad pública española de investigación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El CSIC designa Comisiones Técnicas de Evaluación que llevan a cabo una primera valoración de las candidaturas y, posteriormente, elevan al jurado una propuesta razonada de finalistas. El CSIC designa también la Presidencia de cada uno de los jurados.
En la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas los miembros de la comisión técnica del CSIC han sido José Antonio Berenguer Sánchez, investigador científico y coordinador del área de Humanidades y Ciencias Sociales en el Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ILC-CSIC); Alejandro José Caparrós Gass, investigador científico del Instituto de Políticas y Bienes Públicos de Madrid del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IPP–CSIC); Adela García Aracil, científica titular en el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (INGENIO-CSIC) y Luis Vicente Sanz Menéndez, profesor de investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IPP-CSIC).
Jurado de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas
El jurado de esta categoría está presidido por Erik S. Maskin, Adams University Professor, Universidad de Harvard (Estados Unidos) y Premio Nobel de Economía 2007, y cuenta como secretario con Manuel Arellano, profesor de Econometría en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), del Banco de España (España). El resto de los miembros son Pinelopi K. Goldberg, catedrática William K. Lanman, Jr. de Economía en la Universidad de Yale (Estados Unidos); Andreu Mas-Colell, catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona (España); Jean Tirole, presidente de la Fundación Jean -Jacques Laffont en la Toulousse School of Economics, premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2008 y premio Nobel de Economía 2014 (Francia)y Fabrizio Zilibotti, catedrático de Macroeconomía y Política Económica del Departamento de Economía de la Universidad de Zúrich (Suiza).




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