San Louis (3 de mayo de 2016) – Como parte de la revisión de registro en curso del herbicida glifosato, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) publicó su clasificación oficial de glifosato señalando que «no es probable que sea carcinógeno para los humanos». Esta determinación fue emitida por el Comité de Evaluación del Cáncer de la EPA (CARC por sus siglas en inglés), y se basa en el peso abrumador de la evidencia sobre el glifosato. El informe del CARC está disponible al público en la sección de glifosato de la EPA.
La EPA es el tercer regulador que, como parte de una revisión de registro, publica que el glifosato no es un carcinógeno. Esta revisión se realizó después del anuncio de calificación inconsistente presentado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), en marzo de 2015.
Asimismo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) determinó en noviembre de 2015 que el glifosato es «poco probable que suponga un riesgo carcinogénico para los humanos». También en 2015, la Autoridad Regulatoria del Manejo de Plagas de Canadá (PMRA por sus siglas en inglés) concluyó «que el glifosato es poco probable que suponga un riesgo de cáncer para los humanos.» Estas conclusiones por la EPA y las autoridades reguladoras europeas y canadienses se basan en principios científicos estandarizados y en el peso abrumador de las evidencias.
«Ningún regulador de pesticidas en el mundo considera que el glifosato es un carcinógeno, y esta conclusión de la EPA de los Estados Unidos refuerza una vez más este importante hecho,» dijo Hugh Grant, Presidente y Director General de Monsanto. «El glifosato tiene una historia de 40 años de uso seguro y eficaz. Por desgracia, la clasificación inconsistente del año pasado por la IARC generó preocupación injustificada, y confusión acerca de esta importante herramienta agrícola. Esta evaluación rigurosa de los datos de la EPA se basa en las conclusiones, tanto de las autoridades reguladoras europeas como canadienses, y una vez más deja claro que el glifosato no causa cáncer.»
Las sólidas conclusiones de la EPA y otras autoridades reguladoras, proporcionan un contexto importante para el acercamiento no estándar y la clasificación de inconsistencia presentada por la IARC, que clasificó al glifosato como un «probable carcinógeno» en marzo de 2015. Las evaluaciones de la EPA, así como de la agencia canadiense y europea, identificaron errores en la evaluación de la IARC. La conclusión de la EPA señala que su evaluación «incluye todos los estudios (epidemiológicos y en animales) revisados por la IARC, así como un subconjunto de los estudios en animales reportados en un artículo de revisión de Greim et al. (2015), que no fueron revisados por la IARC.» La EPA concluyó que los resultados de estudios adicionales no cambiarán la conclusión de que el glifosato no es cancerígeno, así como otros errores del estudio de la IARC. La inclusión de los resultados positivos de estudios con limitaciones conocidas, la falta de resultados positivos reproducibles y la omisión de los resultados negativos en estudios confiables, puede haber tenido una incidencia significativa en la conclusión de la IARC del potencial genotóxico del glifosato «.
Para evaluar los efectos del glifosato y otros plaguicidas en materia de salud y seguridad, la EPA exige a las empresas financiar, ejecutar y presentar una amplia gama de estudios, que son revisados por científicos de la EPA. Los estudios presentados a la EPA por Monsanto y otros solicitantes de registro, con respecto a la salud y la seguridad del glifosato, se llevan a cabo de acuerdo con apego a las estrictas normas internacionales de calidad conocidos como Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL), que proporcionan un marco sobre cómo los estudios de laboratorio deben ser planificados, realizados, controlados, grabados, auditados y archivados. Estas estrictas directrices de cumplimiento aseguran la calidad e integridad de los datos que se someterán a la revisión regulatoria. Mientras que la ley de los Estados Unidos requiere que los registrantes de los plaguicidas proporcionen los fondos para los estudios, a fin de que el costo final no se pague por los contribuyentes, la EPA hace cumplir estrictamente el programa de BPL, realizando inspecciones periódicas para vigilar el cumplimiento y el enjuiciamiento de los infractores.
Para obtener más información acerca de glifosato, por favor visite monsanto.com/glyphosate
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