Cómo asegurarse que las miles de pantallas en los estadios, funcionan cuando se necesita

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Cualquier estadio moderno, puede contar literalmente con miles de pantallas a lo largo de todo el inmueble. Por ejemplo, el estadio de los Vaqueros, en Dallas, Texas, EUA, tenía 2.900 pantallas cuando fue construido y se han agregado más desde que fue abierto. Esta cantidad tan generosa de pantallas convierte cualquier evento, en una experiencia de inmersión, en donde cada espectador puede ver el partido desde cualquier ángulo, sin importar en qué parte del estadio se encuentre. A fin de cuentas, ese es el objetivo de esta experiencia: hacer que el público sienta más conexión que estando en casa y que además sienta que casi forma parte del partido.

 

 

Sin embargo, un millar de pantallas también pueden significar un millar de puntos de falla. Todo lo que se necesita es, que una pantalla se encuentre fuera de línea para sacar a los espectadores de la experiencia. Sin embargo, cuando se tienen pantallas a lo largo de acres de espacio, incluyendo los baños y todo tipo áreas, la identificación oportuna de un problema puede ser casi imposible. Muchas veces, termina siendo un asistente quien señala el problema, en lugar de ser algo que fue abordado de manera proactiva.

 

Idealmente, el estadio en sí, debería ser capaz de decirnos cuando algo está mal. Cuando hay un problema con un coche, existen luces y otros indicadores que nos permiten saber el momento en el que algo va mal. ¿No debería un estadio ser capaz de hacer lo mismo? Eso es, en esencia, lo que los recursos de software de monitoreo nos dan. Todo el sistema de AV en el estadio, es manejado de manera central por un sistema de software. Cuando hay un error, el sistema crea y envía alertas de correo electrónico directamente a las personas encargadas. Gracias a esto, el problema es localizado en cuestión de minutos.

 

Por supuesto, el manejo de los recursos, significa mucho más que simplemente la respuesta oportuna ante un error. También nos da la capacidad de encender o apagar todo el estadio en el momento adecuado. Del mismo modo, podemos gestionar la reacción del estadio entero ante una emergencia, desplegando mensajes personalizados al momento de cualquier alarma. Incluso, es posible realizar un seguimiento de dispositivos y el uso de energía, con la capacidad de controlar todo desde una pantalla web, así como generar informes y reportes personalizados. Estos son solo algunos de los numerosos ejemplos y formas en que el manejo de recursos puede mejorar las operaciones del estadio.

 

No importa cómo lo implementemos o pongamos en práctica, el resultado final es un estadio realmente conectado. El manejo central de AV, mantiene conectados a los técnicos del estadio con sus sistemas para que la audiencia pueda estar conectada con el espectáculo.

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