Muy buenas noches y muchas gracias por aceptarme de vuelta en este consejo, que me permite empezar agradeciendo, como dijeran Héctor y Carlos, lo mucho que hicimos juntos en cada uno de esos desempeños.
Desde la Cancillería, tratamos de estar muy cerca de la comunidad migrante, y un poco haciendo eco de lo que decía Carlos Joaquín, le mejor forma que encontramos de estar cerca fue muchas de las tecnologías que pusieron a nuestra mano en la Fundación.
Estuvimos cerca desde cómo podía uno acercarse a la ciudadanía hasta cómo podía uno aprender del manejo de sus finanzas, todo ello de forma remota, aprovechando las capacidades que la fundación puso en manos de ellos a través de nosotros, y que lo agradecemos.
Y nos dimos cuenta y aquí platicamos en el Consejo, de lo importante que era no solamente educar sino certificar. Y el trabajo que hicimos con aprender para un empleo nos ayudó en las dos dimensiones.
Nos ayudó en el espacio de la educación de la formación para el empleo, y nos ayudó también en el proceso de certificarlo, con lo que pusimos en manos de millones de mexicanos no solamente el conocimiento necesario para ingresar al sector formal sin un certificado que acreditaba que esos conocimientos se tenían.
Por ambos elementos yo quisiera, en nombre de la Cancillería y de Desarrollo Social, agradecer mucho, y ahora en Hacienda agradecer que sigan contribuyendo voluntaria, pero sobre todo involuntariamente. Muchas gracias.
Platicar un poco de cómo estamos de manera muy simplificada, porque alrededor de la secretaría, de las finanzas públicas, tiende a veces a ser difícil, de manera muy puntual entender cuál es el debate, dónde estamos, cómo vamos, si vamos bien y cuáles son los retos que enfrentamos.
En general, en México y en el mundo hay tres instrumentos en política, que se pueden utilizar para acompañar los esfuerzos de la economía.
Cada instrumento tiene su razón de ser y cada instrumento tiene también su límite. Y de la combinación de los instrumentos, resulta el apoyo que podamos o no darle a los esfuerzos que en la economía se hacen para seguir creciendo.
Y hay tres opciones; podemos usar política fiscal, podemos usar el gasto público, el gasto público tiene razón de ser, es útil, acompaña y estimula a la economía. La estimula más cuando es un gasto vinculado con inversión, pero es un instrumento que se usa, que se aconseja que se usen en diferentes momentos, y que puede acompañar a la economía cuando requiere de ese estímulo adicional.
El límite del gasto público es que tenemos que financiarlo, y tenemos que financiarlo de cualquiera de dos maneras; o a través de impuestos o a través de los mercados. Y esas dos fuentes de financiamiento, tiene límites.
Los mercados, cuando el nivel de gasto se acerca ya a determinado nivel, empiezan a estar menos dispuestos a financiarlo o, si lo están, lo están en mayores condiciones de tasas.
Hay un segundo elemento que podemos utilizar desde el punto de vista de la construcción de política pública, que es la política monetaria. Podemos también, a través de generar un entorno de menores tasas de interés, estimular los procesos de inversión en la economía. Este también tiene límites, límites que en los últimos años hemos venido poniendo a prueba, no tanto en México sino en el mundo.
Y el límite es, que una tasa que se acerca a cero por un periodo largo de tiempo, trae consigo sus propias consecuencias, empieza por ejemplo a distorsionar los balances de los bancos, empieza a distorsionar los balances de las aseguradoras, empieza en general a distorsionar los procesos de decisión, generando un entorno artificialmente bajo de tasas de interés y distorsionando las decisiones de ahorro privado.
Tiene también, un límite natural. El exceso de política monetaria, eventualmente se traduce en inflación.
Entonces la política de gasto tiene un límite natural por cuanto a cuánto están dispuestos a prestarnos o a contribuirnos, y la política monetaria de cuánto puede uno estimular sin que se traduzcan en un reto inflacionario.
Y el tercer instrumento del que podemos echar mano, son las reformas estructurales. Si cambiamos la forma como la economía funciona, eso quiere decir que con los mismos estímulos podemos generar mayores espacios de crecimiento.
Estos tres instrumentos desde alguna perspectiva dependen de nosotros, depende del Gobierno, depende de la construcción de consensos alrededor del uso de cada uno de ellos. Pero su impacto en la economía depende de cuál es el contexto que estamos atravesando en la economía.
Por lo pronto, tres elementos: uno, cuál es el entorno global en donde estamos haciendo política económica, si el entorno global nos ayuda, las acciones de política económica se amplifican, sí el entorno global es un entorno global complicado, las acciones de política económica tienen menos impacto.
Segundo elemento; precios relativos, si las cosas que estamos haciendo tienen mejores condiciones de precio, les ayuda a la política económica y le da un estímulo adicional.
Si enfrentamos un entorno de precios relativos que se nos mueve en contra, eso no le ayuda a la economía a generar adecuadas condiciones de crecimiento.
Y tercero, y algunas cosas dependen de nosotros y otras no, por geografía, geología, y pertenencias hacen también diferencia.
Por la geología del caso de México claramente por lo vinculado con el petróleo, la geografía en términos de la dinámica económica de nuestros principales socios comerciales y las pertenencias que vayamos teniendo y que vayamos buscando traducir en oportunidades.
¿Cómo podemos entonces evaluar si vamos bien o si vamos mal?
No lo podemos hacer en términos absolutos, tenemos que ver si la mezcla que estamos usando de estos tres instrumentos es la mejor y tenemos que entender cuál es el entorno que estamos enfrentando para ver si le estamos sacando el máximo provecho o no.
¿En qué entorno estamos hoy alrededor de estas variables?
Estamos en un entorno relativamente complicado. El mundo en general ha sorprendido a la baja en términos de crecimiento, de que empezó el año a la fecha, el Fondo Monetario Internacional ha reducido su pronóstico de crecimiento del mundo en casi 20 por ciento, la menor tasa de crecimiento global desde el 2008.
Con el menor entorno de crecimiento del comercio internacional desde hace muchas, muchas décadas. Esto es, por cuanto al crecimiento global no hemos tenido en nuestra política económica un acompañamiento que le dé amplificación.
Dentro del entorno global, a nosotros nos preocupa de manera particular cómo le va a Estados Unidos, y no en todas las variables. Nos preocupa en particular cómo le va a Estados Unidos en su producción industrial.
Este año, la producción industrial en Estados Unidos va a caer uno por ciento, ese elemento entonces de amplificación, de apoyo, no nos está acompañando a lo que aquí estamos haciendo.
Precios relativos. El precio del petróleo, de la primera vez que fui secretario a la fecha, cayo 74 por ciento.
El cambio ha sido bien importante. Y si nos hubieran dicho que eso iba a pasar, habríamos pensado que el país la estaría pasando mal, pues éramos un país en donde el 40 por ciento de los ingresos públicos dependían del precio del petróleo, y si a eso le sumamos que la plataforma se ha caído 20 por ciento en los últimos cuatro años, desde el punto de vista de finanzas públicas un menor precio y una menor plataforma dan para un entorno bastante complicado.
¿Cómo vamos entonces?
Pues al tiempo de considerar todos estos elementos, vamos bien. Somos una economía que en términos generales tiene un mercado interno, por primera vez en mucho tiempo, y por primera vez en la historia reciente se constituye en el principal motor de crecimiento, y lo hace porque se están generando empleos, porque está habiendo un crédito bancario sano, y porque la masa salarial está teniendo un crecimiento positivo.
Las reformas han venido abriendo espacios de inversión y la economía ha venido generando mejores espacios de competitividad.
Sólo en lo que va de la administración hemos ganado más o menos 11 por ciento de penetración en el mercado norteamericano que no ha venido creciendo por sí mismo, ni los mercados a los que Estados Unidos le vende.
Entonces, con una mezcla, con los límites que esto tiene de política fiscal monetaria y de reformas, en un entorno global complicado, lo que tenemos es una economía que crece, lo que tenemos es una economía que crece con orden, con finanzas públicas balanceadas, con un buen balance en sus bancos, con un buen balance en las empresas y en las familias, con un entorno de inflación bajo, con expectativas de inflación adecuadamente anclado.
Y este crecimiento se ha logrado con estímulos que se mueven dentro de parámetros razonables, una tasa de interés positiva, de hecho la tasa de interés real alta dentro de los parámetros de los países de la OCDE.
Una deuda que se ubica en la mitad del promedio de los países de la OCDE y el país que ha hecho más reformas estructurales dentro de las que la OCDE reconoce.
¿Qué nos ocupa entonces, que hoy nos tiene nerviosos y genera espacios de debate?
Hay tres elementos que nos ocupan, que lo han hecho en los últimos días, que son pertinentes ahora que discutimos el paquete. El nivel de deuda, la situación de Pemex y las finanzas públicas locales.
¿Qué podríamos comentar de estos tres elementos, cómo es la deuda del país?
Primero, la deuda del país está mejor calificada hoy que hace cuatro años, hay dos calificadoras que correctamente están pendientes de cómo evoluciona, somos de hecho el único país petrolero al que no le han bajado la calificación. Han puesto atención en que tenemos que cuidar que la deuda no siga creciendo y que empiece a tener un patrón primero de estabilidad y luego de decremento, pero en un contexto en donde la deuda por cuanto a las tres calificadoras se refiere, hoy goza de mejor grado que hace cuatro años.
Es una deuda bien gestionada en por lo menos tres dimensiones. La deuda general está contratada a largo plazo, el plazo promedio de duración de la deuda mexicana es de más de ocho años.
Si nos acordamos que en el 94 era de siete meses, la distancia que ahora se tiene en términos de los plazos, habla de un mercado de deuda maduro, casi todo está en pesos, el 74 por ciento de nuestra deuda está en pesos.
Toda la deuda que está en dólares está a tasa fija, por lo que en términos generales tenemos una deuda con una buena duración, prácticamente todo en moneda local y prácticamente toda a tasa fija.
Qué ocupamos hacer en consecuencia por cuanto este primer elemento, empezar a mover a esa deuda moderada y bien administrada hacia un patrón ya decreciente, y eso es lo que estamos buscando hacer con el paquete económico que sometimos a consideración del Congreso.
¿Qué otra cosa nos ocupa?
Consideramos que el entorno en el que Pemex se desenvuelve, es un entorno que cambió de forma estructural. Los precios que teníamos hace cuatro más de 100 dólares por barril es poco probable que regresen, luego entonces, Pemex tiene que adecuarse a ser una empresa exitosa en un entorno de precios distinto. Como quiera, es más fácil ser exitoso si el precio es de 110 que si el precio es de 40 como es ahorita, o de 18 como llegó a ser a principios de año.
Pero si asumimos que el cambio es un cambio estructural, lo que necesitamos de Pemex es también un ajuste estructural. Si ordenamos de mayor a menor las empresas que más gasto de capital tienen dentro de las petroleras del mundo, todas estas empresas han tenido que ajustar su nivel de inversión en más o menos el 35 por ciento, Pemex lo está haciendo este año más o menos al 20.
Transformar a Pemex para que empiece a buscar alianzas, para que empiece a dejar de hacer aquello en donde no tiene ventaja competitiva o que no es el centro de su negocio ha sido difícil pero estamos ciertos que habremos de lograrlo.
Y la tercera dimensión tiene que ver con la salud de las finanzas estatales.
La deuda de los estados hace algunos años era más o menos 1 punto del PIB, ahora es de poco más de 2 y medio puntos del PIB. Llama la atención la velocidad con la que ha crecido, pero en términos absolutos no son un riesgo de finanzas públicas; son un gran reto en términos de la gestión y de la transformación que se tiene que hacer en los Estados y, que vamos además hacer junto con ellos. Pero en el extremo, en el escenario inercial, tampoco implica para el país un riesgo que ponga en peligro su estabilidad hacia adelante.
Por lo tanto, en términos generales lo que podríamos un concluir de cómo vamos es: Una economía que enfrenta un entorno difícil; que enfrenta grandes fuentes de incertidumbre; que está teniendo que ajustarse para desde aquí mandar señales de certeza pero que está creciendo, que está generando empleos, que es absolutamente sostenible y que habremos de entregar con buenas cuentas, con estabilidad y preservando, lo que hasta el día de hoy ha sido un activo de México, que son finanzas públicas sanas.
Muchas gracias y buenas noches.
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