Se presenta el miércoles 9 de noviembre, a las 19 horas, en la sala de conferencias del MUAC
Con la participación de la escritora Rosa Beltrán y del fotógrafo Rodrigo Moya
“Hay una anécdota del maestro Manuel Álvarez Bravo donde se cuenta que en su agonía pidió una cámara para retratar algo que había visto o creyó ver. Y esa costumbre la tenemos muchos fotógrafos, pedir una cámara por instinto. Siempre decimos: dame la cámara porque ahí está la foto”, relató en entrevista el fotógrafo mexicano Barry Domínguez, quien está próximo a presentar su libro de autor Miradas del Arte, el miércoles 9 de noviembre en la sala de conferencias del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), con la participación de la escritora Rosa Beltrán y el fotógrafo Rodrigo Moya.
Carlos Fuentes, Jaime Sabines, Augusto Monterroso, Elena Poniatowska, Vicente Leñero, Emilio Carballido, Teodoro González de León, Enrique Bostelmann, Eraclio Zepeda, Gabriel García Márquez, José Emilio Pacheco, Julio Scherer, Leonora Carrington y una veintena más de rostros del mundo intelectual mexicano e internacional, nos miran desde los silenciosos retratos que Barry Domínguez ha antologado en su libro Miradas del Arte.
Se trata de una edición de la Dirección General de Cultura de la Universidad Autónoma de Campeche que se realizó para conmemorar los 50 años de autonomía de esa casa de estudios, celebración en donde el trabajo de Domínguez fue presentado por Hernán Lara Zavala, en junio de este año.
El libro recupera una selección de rostros, escenas y miradas de creadores de diferentes disciplinas en entornos públicos y privados. “Cuando me propusieron la idea, les mandé una lista de personajes a los que he retratado. Entre ellos aparecen los premios Nobel, Gabriel García Márquez y José Saramago; además de fotógrafos, músicos, artistas plásticos e importantes autores mexicanos de los últimos años”, explicó.
Retratos e intimidad
Entre las fotos de Domínguez, surgen anécdotas detrás de las imágenes, como el caso de del retrato de la escritora Elena Garro, a quien capturó fumando en la intimidad de un cuarto que hacía las veces de archivo personal y refugio modesto: “Lo único que comimos ese día fueron papas y refresco, y no podíamos irnos porque era difícil que Elena Garro permitiera este tipo de sesiones. Fueron horas de espera pero el resultado me encantó. Aparece sin su gato y de fondo tiene muchas cajas que en realidad son archivos de obra no publicada. Textos que quién sabe si para hoy ya hayan visto la luz”, señaló Domínguez.
Escritor de luz
Barry Domínguez adoptó su sobrenombre de escritor de luz a partir de una sesión fotográfica con el historiador Miguel León Portilla, quien lo rebautizó como Tlahuil tlacuilo o en la etimología náhuatl: aquel que pinta con la luz. Dicho término ayudó al fotógrafo a dar título a una exposición de su trabajo que, invitado por la Alianza Francesa, lo llevó a exponer en la Ciudad de México, en Polanco, y posteriormente, en París.
“Inauguramos en México, después se fue a la Alianza Francesa de París, donde mi exposición Tlahuil tlacuilo estuvo tres meses en el marco de una semana mexicana. Se habló de literatura, música y artes plásticas. Ahí coincidí con Jorge Reyes, el ex Chac Mool, y con los escritores del Crack; entre ellos Volpi, Guadalupe Nettel, y por supuesto Nacho Padilla”, recordó.
Fotoperiodista
Recuperando la idea de escritor de luz, su amigo Mardonio Carballo presenta a Domínguez en el prólogo de la edición como un cronista de la lente, alguien que ha sabido estar en el momento y lugar indicados, para capturar la memoria: “Ha retratado a casi todos los artistas de su tiempo, de su espacio. Algunos se han ido ya a recorrer los senderos de luz. Otros continúan vitales y virtuosos”. Estas crónicas desde luces y sombras traen a colación otro aspecto importante del autor de Miradas del Arte, su papel como fotoperiodista en la escena cultural mexicana de los últimos 26 años.
Además de su trabajo constante en la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, a la que considera su casa, cabe destacar la presencia de Barry Domínguez como fotoperiodista en medios como el Reforma o La Jornada; donde en muchas ocasiones ha tenido la primera plana: “Como un retrato mío de Álvarez Bravo que alguna vez estuvo en la portada. Para mí es un premio ser publicado en uno de los periódicos con mayor tradición en fotoperiodismo. Comencé a colaborar en La Jornada hace tiempo, por invitación de Juan Villoro”, explicó.
Otras importantes anécdotas se cruzan en la carrera de Domínguez, y de las que podrá hallarse el testimonio en Miradas del Arte. Una de ellas fue su encuentro con el Premio Nobel Literario, Mario Vargas Llosa, a quien tuvo que retratar en tremenda carrera contra el tiempo y contra la ajetreada agenda del peruano: “Me habían dicho que tendría 15 minutos, que luego se volvieron 360 segundos; así que tiré las fotos que pude, intentando lograr el mejor retrato posible. De los cuales, uno aparece en el libro”, relató.
Otro momento crucial fue pararse frente al aclamado fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, para crear un impresionante retrato en espejo, donde el retratista resultó retratado a su vez:
“A Salgado lo vi en una exposición llamada India-México. Había muchos fotógrafos pero yo fui el primero en pararme, justo frente a él y, mientras lo retrataba, él me apuntó con su cámara. La verdad me gustaría saber si sí disparo y si existe esa foto”, concluyó.
La mayor parte del trabajo que se compila en Miradas del Arte, de Barry Domínguez, fue tomado de negativo en blanco y negro y pertenece al archivo personal del artista. Es un recorrido entre rostros, gestos e historias personales y universales que reúne las huellas de muchos años de trabajo.
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