Confianza, motivación, curiosidad e interés: claves para el aprendizaje de un segundo idioma

http://bit.ly/1e3iCuh

 

¿Has visto cómo tu pequeño se relaciona con su mundo? Huele, toca, siente, habla y saborea. Esa forma de interactuar con lo que lo rodea es única y depende de ti como padre que le ayudes a desarrollar su curiosidad de aprender.

 

Cuando permitimos a nuestros niños aprender por sí mismos, sin dejar de lado el cuidado de su seguridad, contribuimos al desarrollo de actitudes de confianza, motivación, iniciativa personal, curiosidad e interés. Todos estos conceptos se agrupan en uno solo llamado “filtro afectivo”, e inciden en todo proceso de aprendizaje, incluyendo adoptar un segundo idioma en paralelo con su lengua natal.

 

Los primeros en abordar este valioso concepto fueron los investigadores Dulay y Burt quienes estudiaron de manera hipotética la función que tiene el afecto en los procesos de aprendizaje, sobre todo frente al inglés. Ambos establecieron que un filtro elevado genera una especie de bloqueo que impide procesar aquello que se escucha, lee o se repite en otro idioma. Mientras que uno más bajo, permite una adquisición más sencilla ya que se ejecuta de forma natural.

 

Entre los dos y los seis años es la etapa en la que el cerebro hace miles de conexiones sobre la información, estímulos y sonidos que percibe. En este periodo, dicho órgano es tan extraordinario, que el niño es capaz de reconocer cada palabra y letra que se pronuncia cuando se dirigen a él. Por tanto, los menores son capaces de estructurar el lenguaje en la medida en que quienes lo rodean repiten los sonidos que componen cada palabra. Y de esta forma construir un filtro afectivo más bajo.

 

Esto explica la importancia que en tu papel de padre o madre, fortalezcas su confianza y los acompañes en este proceso de una forma divertida. Así, tus hijos crecerán con autoestima, más motivados y con menos ansiedad, lo cual se reflejará al aprender otra lengua con desenvoltura.

 

Keri Craig, Directora del Teaching Centre de British Council, explica que la exposición a una segunda lengua, como el inglés, puede hacerse justo cuando el pequeño está jugando con otros niños, escuchando historias y cuentos e incluso durante aquellos momentos en que juega con una tablet. Así, su cerebro establece esos puentes de información que relacionan el sonido de las palabras, la forma y el color en un segundo idioma e, incluso en el materno, al mismo tiempo.

 

Si bien procurar mantener un filtro afectivo bajo en los niños debe darse como una tarea natural fomentada por los padres, cada menor es un mundo único, con sus propios ritmos y tiempos. Por tanto, puedes acercarte con expertos y profesores que puedan guiarte y favorecer a que estos primeros acercamientos con un segundo idioma sean recuerdos memorables, positivos y sobre todo, muy divertidos para tu hijo.

+++

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Descubre más desde NOTICIAS desde las visiones social empresarial y política de México

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar