Dos mil millones de personas en economías emergentes—incluyendo más del 60 por ciento de adultos en México—no tienen una cuenta bancaria, mientras que casi la mitad de todas las micro, pequeñas y medianas empresas (aproximadamente 5 millones en México) no cuentan con el crédito que necesitan para crecer. Incluso aquellas que tienen acceso deben pagar con frecuencia altas cuotas por una variedad limitada de productos limitando el crecimiento económico. Sin embargo, una solución está literalmente en nuestras manos. Los servicios financieros digitales — disponibles a través de teléfonos móviles, Internet o tarjetas vinculadas a un sistema de pago digital — podrían ser una ventaja para individuos, empresas y gobiernos en el mundo en desarrollo, que permitirían impulsar el Producto Interno Bruto (PIB) y hacer realidad la aspiración de la inclusión financiera.
¿Qué tan grandes son los beneficios de los servicios financieros digitales?
Un nuevo reporte de McKinsey Global Institute (MGI) titulado “Finanzas Digitales para todos: Impulsando un crecimiento inclusivo en economías emergentes” (título original en inglés “Digital finance for all: Powering inclusive growth in emerging economies”), es el primero en cuantificar exhaustivamente el impacto económico. Además de basarse en extensos modelos económicos, el reporte recoge aprendizajes de visitas a 7 países (Brasil, China, Etiopía, India, México, Nigeria y Pakistán) y más de 150 entrevistas con expertos, sentando las condiciones clave que necesitarían cumplirse para capturar todos los beneficios.
El reporte concluye que los servicios financieros digitales podrían impulsar el PIB de todas las economías emergentes hasta por $3.7 billones de dólares para el 2025, un incremento del 6 por ciento en comparación con el escenario base para el 2025. México podría ver un impulso de $90 mil millones de dólares, un incremento del 5 por ciento del PIB para el 2025. El PIB incremental podría crear hasta 95 millones de nuevos empleos en todos países emergentes, de los cuales 2 millones estarían en México. Casi dos tercios del incremento en el PIB provendrían de una mayor productividad de empresas y gobiernos como resultado de pagos digitales. Un tercio provendría de la inversión adicional que la mayor inclusión financiera de personas, micro, pequeñas y medianas empresas generaría. El resto provendría del ahorro de tiempo de los individuos, que les permitiría trabajar horas adicionales.
Otros hallazgos sobre impacto económico de la adopción de servicios financieros digitales incluyen:
- Los servicios financieros digitales tienen el potencial de llevar servicios bancarios a otras 1.6 mil millones de personas en economías emergentes, de las cuales más de la mitad son mujeres –y muchas de ellas de la clase media; en México, 46 millones de personas podrían obtener acceso a servicios financieros por vez primera. Para todos los individuos, la conveniencia, el costo y la variedad de productos financieros disponibles mejorarían drásticamente. La gente en las ciudades ya no tendría que invertir su tiempo haciendo fila en el banco; los hogares rurales podrían olvidarse de tener que trasladarse a ciudades cercanas y ocupar más tiempo en actividades generadoras de ingresos. MGI estima que los individuos en economías emergentes podrían ahorrar 12 mil millones de horas al año si cambiaran a servicios financieros digitales.
- Las economías emergentes podrían otorgar de forma sustentable $2.1 billones de dólares en nuevos préstamos a individuos y pequeñas empresas ($162 mil millones de dólares en México).
- Los gobiernos podrían generar $110 mil millones de dólares al reducir “fugas” en gastos y recolección tributaria ($2 mil millones de dólares para el gobierno de México).
- Para los proveedores de servicios financieros, el costo de ofrecer a los clientes cuentas digitales puede ser de 80 a 90 por ciento más bajo que usar sucursales físicas. Los proveedores de servicios financieros también se beneficiarían del migrar de efectivo a pagos digitales, expandiendo los depósitos de sus clientes hasta por $4.2 billones de dólares ($142 mil millones de dólares en depósitos incrementales en México).
- El potencial económico varía significativamente dependiendo del punto de partida de cada país. Países de ingresos más bajos como Etiopía, India y Nigeria tienen el mayor potencial, con la oportunidad de agregar entre 10 y 12 por ciento a su PIB, dados los bajos niveles de inclusión financiera y pagos digitales en la actualidad. En comparación, los países de ingresos medios como China, México y Brasil podrían agregar entre 4 y 5 por ciento al PIB –lo cual sigue siendo una mejora sustancial.
- Las ganancias económicas obtenidas por los servicios financieros digitales de hecho podrían exceder las estimaciones del reporte, ya que el análisis no cuantifica muchos beneficios a largo plazo, incluyendo la formalización de economías informales que típicamente impulsa la productividad, y el hecho de que las mujeres con acceso a servicios financieros son más propensas a gastar los ingresos familiares en alimento, educación y servicios de salud, construyendo capital humano para el futuro.
“La penetración de servicios financieros a través de sucursales bancarias tradicionales aumenta en relación que se incrementan los ingresos de un país. Sin embargo, no encontramos ninguna correlación entre el uso de dinero móvil y los ingresos de un país. En lugar de esperar una generación a que aumenten los ingresos para cerrar la brecha de inclusión financiera, los países en desarrollo pueden usar teléfonos móviles para brindar servicios financieros digitales a la mayoría de sus ciudadanos en menos de una década”, dice Susan Lund, socia de McKinsey Global Institute.
“Cambiar de pagos en efectivo a digitales reducirá la estructura de costos de los proveedores de servicios financieros, abrirá nuevas y rentables formas de enlistar nuevos clientes, y creará billones de dólares en nuevos depósitos. Todavía está por verse si esos nuevos depósitos irán a bancos o se manejarán por métodos no tradicionales”, dice Olivia White, socia de la Práctica Global de Banca en McKinsey.
Tres piedras angulares son necesarias para capturar la oportunidad económica
Las empresas y los líderes gubernamentales necesitarán realizar un esfuerzo concertado para asegurar estos beneficios potenciales. Capturar los beneficios económicos y sociales requerirá de tres piedras angulares:
- Amplia infraestructura móvil y digital. La rápida propagación de teléfonos móviles es el elemento que hace posibles los beneficios económicos derivados de los servicios financieros digitales. En 2014, casi 80 por ciento de los adultos en economías emergentes tenía un teléfono móvil, mientras que sólo el 55 por ciento tenía cuentas financieras—y la penetración de teléfonos móviles está creciendo rápidamente.
- Ambiente empresarial dinámico para servicios financieros que dé espacio a la competencia e innovación, al mismo tiempo que mitiga riesgos.
- Productos financieros digitales que cubran las necesidades de individuos y pequeñas empresas y que sean preferidos sobre productos existentes.
El reporte está disponible en http://www.mckinsey.com/mgi McKinsey Global Institute
The McKinsey Global Institute (MGI), el área de investigación empresarial y económica de McKinsey & Company, fue establecido en 1990 para lograr un entendimiento profundo de la economía global. Nuestro objetivo es proveer a los líderes en los sectores comercial, público y social los datos y las perspectivas para basar sus decisiones administrativas y políticas. Los socios de McKinsey & Company financian las investigaciones de MGI; éstas nunca son comisionadas por ninguna empresa, gobierno o institución. El Instituto Lauder en la Universidad de Pennsylvania ubicó a MGI como el grupo de expertos del sector privado número uno del mundo en su Índice Global Go To Think Tank 2015. Para obtener más información sobre MGI y para descargar todos los reportes sin costo alguno, visite la página www.mckinsey.com/mgi
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