- Indicadores de empleo manufacturero en agosto
muestran caída en ocupación e incremento en
remuneraciones. Respecto al mes anterior, el
personal ocupado cayó -0.3%, las horas trabajadas
aumentaron 0.1% y las remuneraciones medias se
expandieron 2.0%. - De acuerdo con el FMI, la actividad de México se
está desacelerando, a pesar de la expansión fiscal.
Además, la declaración final del personal sobre la
misión del Artículo IV de 2024, considera que los
riesgos al crecimiento están sesgados a la baja,
mientras que los riesgos para la inflación se
mantienen al alza. El país requiere una estrategia
fiscal que reduzca el déficit y la deuda, que aumente
la recaudación, lo que permitiría invertir en capital
físico y humano. Sobre la reforma judicial,
consideran que genera incertidumbre sobre la
eficacia de la ejecución de los contratos y la
previsibilidad del estado de derecho.
Sostenibilidad de los incrementos al salario mínimo, a prueba
México | Reporte Económico Diario No. 1495
Fuente: Citibanamex Estudios Económicos con información de INEGI, FMI y Bloomberg.
Mercados Financieros - A media jornada, el dólar cotiza en 19.73 pesos (1.8%
más que ayer) ante aversión al riesgo por tensiones
geopolíticas, elecciones en EUA y la posibilidad de
recortes menos agresivos por parte de la Fed.
Empleo manufacturero se mantiene estancado, pero salarios al alza
En agosto a tasa mensual los indicadores de empleo
manufacturero se mantienen relativamente
estancados. Respecto al mes anterior, y con cifras
desestacionalizadas (c.d) el personal ocupado cayó
-0.3%, las horas trabajadas aumentaron 0.1%
(ubicándose en el mismo nivel que previo a la
pandemia), mientras que las remuneraciones medias
en términos reales crecieron 2.0%. En nuestra opinión,
estos datos son consistentes con una demanda laboral
por arriba de la oferta de empleo.
En el periodo enero-agosto, el personal ocupado ha
disminuido -1.8% anual, las horas trabajadas lo han
hecho en -1.9% y las remuneraciones medias han
aumentado 4.1%. Cabe recordar que la producción
manufacturera ha aumentado 1.0% en el mismo
periodo.
Con cifras originales, el personal ocupado cayó -2.2%
anual y las horas trabajadas -2.1%, mientras que las
remuneraciones medias reales aumentaron 4.7%. Por
su parte, la capacidad utilizada de planta se ubicó en
82.0%, ligeramente por arriba del 81.8% del mes previo
y del 80.9% del mismo mes de 2023.
¿Cerca del límite de la sostenibilidad de los incrementos al salario mínimo?
Evolución histórica del salario mínimo en México
La erosión y recuperación del salario mínimo en
México. Desde los 80’s el salario mínimo (SM) cayó de
manera continua hasta 2017, cuando se ubicaba en
3,400 pesos mensuales.* Después de ese año la
tendencia comenzó a revertirse, lo cual se acentuó
durante el sexenio de AMLO y el salario mínimo en
México experimentó aumentos históricos. Así, a partir
de 2018, el SM se ha recuperado paulatinamente hasta
alcanzar 7,500 pesos mensuales en el periodo eneroseptiembre de 2024 (Gráfica 1).
La brecha entre el salario mínimo y el del sector
formal se ha cerrado. Los salarios del sector formal
también cayeron en el decenio de 1980, pero menos
que el salario mínimo, y han registrado una tendencia
al alza para actualmente ubicarse en 16,600 pesos
mensuales, cerca de su nivel de 1982 (Gráfica 1). El
desempeño diferenciado de los indicadores salariales
implicó que la brecha entre ellos se abriera
fuertemente, alcanzando la mayor diferencia entre
2010 y 2014 cuando el SM equivalía a solo 22% del
salario de cotización del IMSS (Gráfica 2). A partir de
2018 la diferencia entre ambos comenzó a cerrarse y,
en 2024, el SM representa 45% del de los trabajadores
formales. Entre estos años, el salario medio del IMSS
aumentó 15.7% acumulado, al tiempo que el SM lo hizo
en 109.7%, ambos en términos reales.
En una comparación internacional, la posición
relativa de México ha mejorado. En 2010 el salario
mínimo en México equivalía a 26.6% del salario
promedio de los trabajadores de tiempo completo
(información de la ENOE), la proporción más baja entre
los países miembros de la OCDE (32 países). No
obstante, ello comenzó a cambiar, y desde 2021 ha
superado el promedio de la OCDE. Para 2023, los datos
más recientes disponibles, esta proporción se ubicó en
55.2%, por arriba del promedio de la OCDE de 44.2%.
Con ello ya supera a diversas economías avanzadas y
emergentes de la OCDE y se ubica dentro de las
primeras cuatro economías con la proporción mayor se
SM respecto al salario medio, únicamente por debajo
de Costa Rica, Nueva Zelanda y Colombia (Gráfica 3).
Hacia delante, Sheinbaum buscará seguir
aumentando el salario mínimo de forma gradual.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, en octubre
de este año propuso una ambiciosa política salarial
que pretende llevar el salario mínimo a un monto
equivalente a 2.5 canastas básicas. Además, la
propuesta incluye aumentos anuales de 10-12% para
su sexenio, lo que sería consensuado con el sector
empresarial. Finalmente, la nueva legislación establece
que los incrementos en el salario mínimo deberán estar
siempre por arriba de la inflación.
¿Cuáles son los impactos de una política de
incrementos al salario mínimo?
En la literatura hay evidencia mixta sobre los distintos
efectos que tienen los incrementos al salario mínimo
sobre diversas variables como pobreza, desigualdad,
empleo e inflación. Sin embargo, el nivel del SM con
respecto al salario medio parece indicar que tipo de
efectos se pueden observar en la economía.
1
Pueden llevar a mejoras en ciertos indicadores de
pobreza y desigualdad… Cuando el SM es bajo, se ha documentado que un incremento puede contribuir a
mejorar las métricas de pobreza y desigualdad sin que
se observen efectos adversos en inflación y en empleo.
Tal era el caso en México, como se comentó
anteriormente, a inicios del sexenio de AMLO, cuando
el SM era relativamente bajo. En este sentido, hay
evidencia de que la pobreza por ingresos disminuyó
gracias al incremento en SM y no se observaron efectos
significativos sobre el empleo.
2
…pero hay límites para que no se observen efectos
adversos en empleo. A pesar de lo anterior, una vez
que el SM es más elevado, como está ocurriendo
actualmente en México, aumentos adicionales pueden
tener efectos negativos importantes para el mercado
laboral. Ello se ha reflejado en la experiencia
internacional, ya que aumenta la carga para las
empresas, desalentando la creación de empleo, lo que
puede a su vez incidir negativamente sobre la pobreza,
teniendo efectos contrarios a los deseados.
3 Esto
resulta más grave para las PyMEs, particularmente las
que son más intensivas en mano de obra en su
operación. De acuerdo con el Censo Económico 2019,
98% de los establecimientos cubiertos por el mismo
contaban con hasta 50 personas y emplearon 54.6%
del total de ocupados; en el caso del comercio, 78.8%
del personal ocupado estaba en establecimientos de
hasta 50 personas y en los servicios privados no financieros esta cifra fue de 60.1%. A todo lo anterior
se agrega el riesgo de que la economía ya está
registrando una desaceleración que se anticipa se
prolongará al próximo año.
Presiones sobre el resto de los salarios. Por otro lado,
los aumentos al salario mínimo pueden generar
también presiones para ajustar los salarios de
otros trabajadores cercanos en la escala salarial lo que
se conoce como efecto faro. Si bien hasta 2023
parecería que ha sido limitado dicho efecto, como
detallamos en una nota especial (“Reflexiones sobre el
aumento al salario mínimo”), ello podría estar
relacionado con que el SM era inicialmente muy bajo,
además de que parte de los incrementos observados
podrían haber estado asociados al apretamiento de las
condiciones del mercado laboral. Sin embargo,
actualmente el contexto es diferente, dados los fuertes
incrementos en el SM ya acumulados.
Evidencia de mayor impacto de aumentos en SM
sobre revisiones en salarios del IMSS. Los aumentos
en el salario mínimo impactan a los salarios promedio
de los cotizantes en el IMSS por dos vías: i) por
definición deberían reflejarse directamente en las
personas que perciben hasta 1 salario mínimo; y ii) por
el efecto faro descrito previamente. Como se aprecia en
la Gráfica 4, la relación entre la variación anual de los
salarios mínimos y la del salario promedio de cotización en el IMSS históricamente ha sido cercana,
sin embargo, ésta parece estar aumentando. En el
periodo 2004-2016 (hasta antes de la aceleración del
salario mínimo) la correlación entre ambos indicadores
fue de 0.41, mientras que para 2019-2024 fue de 0.75.
Estimaciones econométricas sugieren un incremento
de la elasticidad del salario de cotización a los
aumentos del salario mínimo. Para ilustrar esto,
realizamos estimaciones de mínimos cuadrados
ordinarios de la siguiente ecuación:
𝐥𝐧 𝒔_𝑰𝑴𝑺𝑺𝒕 = 𝜶 + 𝛃 ∗ 𝐥𝐧(𝑺𝑴𝒕)
dónde se consideran diferencias anuales de los salarios reales Obtenemos que para el periodo 2004-2016 la
elasticidad del salario mínimo sobre el salario medio en
el IMSS era de 0.29 y que ésta aumentó a 0.52 para el
periodo 2019-2024 (ambas estadísticamente distintas
de cero al 1% de probabilidad). Considerando la inercia
que suele haber en las revisiones salariales agregamos
como variable de control el primer rezago de la variable
dependiente:
𝐥𝐧 𝒔𝑰𝑴𝑺𝑺𝒕 = 𝜶 + 𝛃 ∗ 𝐥 𝐧 𝑺𝑴𝒕 + 𝛄 ∗ 𝐥𝐧(𝒔𝑰𝑴𝑺𝑺𝒕−𝟏)
dónde se consideran diferencias anuales de los salarios reales
Con esta especificación encontramos que la
elasticidad de largo plazo del salario mínimo pasó de
0.58 en 2004-2016 a 0.65 en 2019-2024. Si bien
estos ejercicios pueden tener limitaciones por su
sencillez, proporcionan evidencia de un efecto
significativo (como se esperaría) y creciente de las
revisiones al salario mínimo sobre los salarios del
IMSS.
Aumentan los riesgos inflacionarios derivados de los
incrementos salariales. En cuanto a la inflación,
aunque el impacto depende de factores como
productividad, estructura de costos y capacidad de las
empresas para absorber los aumentos, se puede
generar un alza en los precios si las empresas trasladan
el mayor costo laboral a los consumidores. Un ejemplo
de lo anterior se puede observar en la evidencia
nacional del incremento en el salario mínimo en la frontera norte en 2019, que hubiera llevado a un
incremento en precios, de no ser poque se acompañó
por una disminución en la tasa del IVA.
4 En el contexto
actual ya hay señales de que las presiones salariales
están detrás de la persistencia del componente de
servicios de la inflación, lo cual se ha registrado tanto
en México como en el resto del mundo. Al respecto, en
la literatura se encuentra que en servicios de
entretenimiento existe una relación positiva y de
relativamente corto plazo entre mayores salarios e
inflación, mientras que, en educación y salud, el mayor
crecimiento de los salarios se asocia con una mayor
inflación después de aproximadamente un año.
5 Esto
podría explicar que la inflación de servicios en México
se ha mantenido arriba de 5% por más de un año y que
no muestre señales de registrar una tendencia a la
baja.
Los efectos adversos de la indexación salarial sobre la
economía. Normalmente en los procesos de
negociación de los salarios nominales se considera la
evolución de la inflación y sus expectativas. Sin
embargo, lo anterior no implica un ajuste mecánico a la
inflación y depende de otros factores adicionales. En el
caso de un esquema de indexación los ajustes
salariales se determinan de acuerdo con cierta fórmula
que incluye a la inflación observada, lo que es similar a lo que establece la nueva legislación, ya que los
incrementos en el salario mínimo ahora deberán estar
siempre por arriba de la inflación. En la literatura6 se
encuentra evidencia de que introducir rigidez en los
salarios reales disminuye la flexibilidad en el mercado
laboral, lo que podría exacerbar los choques adversos
vía empleo, además de que tienden a generar una
mayor persistencia de la inflación.
Los incrementos salariales deberían ser
complementados con otras políticas
Dados los efectos adversos potenciales de los
incrementos al SM una vez que se alcanza cierto
umbral, lo anterior debería ser complementado con
otras políticas públicas que vayan encaminadas a
mejorar el bienestar de las familias, particularmente de
bajos ingresos, con menores riesgos de efectos
adversos.
El avance de los salarios ha sido mayor que el de
productividad. Es importante que los incrementos
salariales vayan acompañados de aumentos en la
productividad que justifiquen salarios más altos sin
afectar negativamente la estructura de costos de las
empresas para evitar presiones inflacionarias y
pérdidas de competitividad. Sin embargo, en México la
productividad ha mostrado una tendencia decreciente en los últimos años, y para la economía en su conjunto
la productividad laboral es 5% menor que hace 6 años
y 5% menor que hace 10 años. Al interior de los
distintos sectores, destaca que, para el industrial la
productividad laboral cayó 15% en los últimos 10 años,
mientras que en los servicios disminuyó 5% (ambos
sectores representan 97% del PIB) (Gráfica 5). Lo
anterior sugiere que, a nivel de la economía agregada,
la recuperación de los salarios reales de los últimos
años no ha estado sustentada en ganancias en
productividad. Si bien el rezago que acumularon los
salarios frente al de la productividad, parece haber
impedido que las presiones de costos provocaran
presiones inflacionarias, en condiciones de menor
holgura, como las actuales, esto podría cambiar.
i) La inversión debería aumentar y en el sexenio de
AMLO fue menor que en los dos previos. Una
mayor inversión en infraestructura y tecnología que
impulse la capacidad productiva de las empresas
también debería ser una política que vaya de la mano
con los aumentos en SM. Ello porque la inversión en
maquinaria, tecnología e innovación permite aumentar
la productividad de la mano de obra, que las empresas
mejoren su eficiencia y mantengan la competitividad
en un entorno de costos laborales más altos. En el
sexenio de AMLO la inversión disminuyó como
proporción del PIB, a la vez que los incrementos salariales han sido significativamente mayores. En el
periodo 2019-2024 la inversión fue 22.7% del PIB,
mientras que en los sexenios inmediatos anteriores fue
de 23.4% y 23.7% (Gráfica 6).
ii) Las mejoras en capital humano son cruciales. Otras
políticas públicas muy relevantes que implementar a la
par son las que están dirigidas a mejoras en el capital
humano, como son educación (formal y en los lugares
de trabajo) y salud. Mejoras en capital humano
incrementarían la capacidad de los trabajadores para
desempeñar tareas más avanzadas, lo que no solo
justifica mayores salarios, sino que también fortalece
la competitividad del país en el largo plazo. En el contexto actual de México, precisamente educación y
salud son dos rubros que registraron retrocesos
durante el sexenio de AMLO. Ello se refleja en la
evolución de las 6 carencias sociales que mide Coneval
(alimentación, seguridad social, vivienda, salud,
calidad de vivienda y educación), ya que las dos que
han registrado un peor desempeño de 2018 a 2022 son
servicios de salud con 39.1% de la población afectada,
y rezago educativo, con 19.4% (Gráfica 7).
iii) Aumentar la participación laboral femenina
también podría tener efectos positivos. En México la
tasa de participación laboral de mujeres es mucho
menor que la de los hombres (46.3% y 76.2%,
respectivamente) y más baja que en el resto del mundo
(53%). La brecha de educación se ha revertido y las
mujeres cuentan con más años de educación que los
hombres en México, y, como consecuencia, hay un
porcentaje de mano de obra calificada que se está
quedando fuera del mercado laboral. Una mayor
participación de las mujeres en el mercado laboral es
deseable por los distintos beneficios que esto conlleva,
dentro de los cuales destacan: promoción de igualdad
de oportunidades entre hombres y mujeres;
incremento en la independencia económica de las
mujeres; el aumento de la fuerza laboral favorece un
mayor crecimiento económico; y, reducción de la
pobreza.
Conclusiones
La política de salarios mínimos del sexenio anterior fue
exitosa en términos de una recuperación en términos
reales después de décadas de disminución, lo que
incidió en la reducción de la pobreza. El sexenio actual
plantea continuar con dicha política de aumentos al
SM. Sin embargo, dado que la brecha entre el salario
mínimo y los salarios promedio ha disminuido hasta
ubicarse muy por debajo de lo observado en otras
regiones, hay limitaciones para la sostenibilidad de
dicha política. Actualmente están aumentando los
riesgos de que se observen menores niveles de empleo
o mayores presiones sobre precios, e incluso ya hay
cierta evidencia de lo anterior en la economía
mexicana, en un contexto en el cual se enfrenta una
desaceleración económica y elevada incertidumbre. En
este sentido, consideramos que deberían introducirse
otras políticas para mejorar el bienestar de las familias,
particularmente las de bajos ingresos, que presenten
menores riesgos de efectos adversos para la economía
en su conjunto.




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