Banco de México. En el trimestre que se reporta, la inflación general en México descendió, luego de que había aumentado en los tres trimestres anteriores ante los choques de oferta que resintió la inflación no subyacente.

  1. Introducción
    Banco de México
    En el trimestre que se reporta, la inflación general en
    México descendió, luego de que había aumentado en
    los tres trimestres anteriores ante los choques de
    oferta que resintió la inflación no subyacente. La
    subyacente mantuvo la tendencia decreciente que ha
    presentado por ocho trimestres y se ubicó en niveles
    similares a los registrados antes del inicio de la
    pandemia. Por su parte, la no subyacente descendió
    ante la mitigación de los choques que la habían
    afectado. La actividad económica del país se contrajo.
    Los mercados financieros nacionales exhibieron
    volatilidad durante el periodo que se reporta,
    principalmente debido a la posibilidad de que se
    implementen medidas que debiliten la integración
    con nuestro principal socio comercial. En este
    contexto, el Banco de México continuó con el ciclo de
    recortes en la tasa de referencia, moderando el grado
    de apretamiento monetario. Hacia delante, podría
    continuar con la calibración de la postura monetaria
    y considerar ajustarla en magnitud similar a la de la
    decisión de febrero. Prevé que el entorno
    inflacionario permita seguir con el ciclo de recortes a
    la tasa de referencia, si bien manteniendo una
    postura restrictiva.
    En el ámbito externo, durante el cuarto trimestre del
    año la actividad económica global moderó
    marginalmente su ritmo de expansión en
    comparación con el registrado a lo largo del año,
    prevaleciendo las marcadas diferencias entre países.
    En el caso de Estados Unidos, si bien registró un
    crecimiento ligeramente menor al del trimestre
    anterior, este continuó siendo sólido y relativamente
    más dinámico que el del resto de las principales
    economías avanzadas. En cuanto a la zona del euro,
    su
    economía
    mostró
    prácticamente
    un
    estancamiento en el último trimestre del 2024. Por su
    parte, la economía china se expandió a un ritmo
    mayor en comparación con el trimestre anterior. Las
    perspectivas de crecimiento global elaboradas por
    organismos internacionales para 2025 en su conjunto
    apuntan a un desempeño similar de la actividad
    económica en relación con el observado en 2023 y al
    esperado para 2024, si bien con diferencias
    significativas en los ritmos de crecimiento entre
    países.

A lo largo de 2024 se registró un avance en la
convergencia de la inflación a los objetivos de los
bancos centrales, principalmente en las economías
avanzadas, aunque en varias de estas economías se
observó un incremento en la inflación general en el
cuarto trimestre del año. En las economías
emergentes,
la
fluctuaciones
inflación
durante
el
general
año,
exhibió
reflejando
circunstancias específicas de cada país. Así, al
comparar el nivel de la inflación actual con el del
cierre del año previo el resultado es mixto, ya que en
algunas economías la inflación aumentó y en otras
disminuyó. En cuanto a la inflación anual del
componente subyacente, si bien exhibió, en general,
cierta persistencia, se ubica por debajo de los niveles
registrados al cierre de 2023 en la gran mayoría de los
países. En este entorno, la convergencia de la
inflación a los objetivos de los institutos centrales a
nivel mundial continúa enfrentando retos.
En el periodo que cubre este Informe, un amplio
número de bancos centrales de las principales
economías avanzadas y emergentes disminuyeron
sus tasas de política monetaria. No obstante, algunos
las han mantenido sin cambios en decisiones
recientes luego de haberlas reducido previamente.
Unos más decidieron aumentar su tasa de interés en
línea con sus condiciones locales. La Reserva Federal
de Estados Unidos disminuyó la tasa de fondos
federales en dos ocasiones adicionales, acumulando
tres reducciones a lo largo de 2024. Posteriormente,
la mantuvo sin cambio en su decisión de enero. La
mediana de los pronósticos del Comité Federal de
Mercado Abierto (FOMC) para la tasa de fondos
federales para el cierre de 2025 se incrementó en
diciembre respecto de la de septiembre. Esto último,
aunado a la incertidumbre asociada con el posible
impacto en las condiciones económicas e
inflacionarias derivadas de la implementación de
políticas económicas por parte del gobierno entrante
en Estados Unidos, contribuyó a que la trayectoria
esperada para la tasa de fondos federales implícita en
las curvas de swaps (OIS) se revisara al alza respecto
de lo anticipado a finales del trimestre previo.

Los
eventos anteriores contribuyeron a un
apretamiento en las condiciones financieras globales
y a que se observaran diversos episodios de
volatilidad
en
los
mercados
financieros
internacionales, particularmente en activos de renta
fija. En este entorno, el dólar estadounidense se
apreció frente a las divisas de la mayoría de las
principales economías avanzadas y emergentes y las
tasas de interés de bonos gubernamentales
registraron, en general, aumentos. En este contexto,
los
mercados financieros nacionales también
presentaron volatilidad debido principalmente al
proceso electoral de Estados Unidos y las medidas
que pudiera adoptar la nueva administración,
además de los cambios en las perspectivas sobre la
política monetaria de algunas economías avanzadas.
Ante ello, el peso mexicano tendió a depreciarse
entre septiembre y noviembre. Posteriormente, a
inicios de febrero, ante el anuncio de imposición de
aranceles a las importaciones de Estados Unidos
provenientes de México, el peso se depreció de
forma importante. Este ajuste se revirtió una vez
establecido el acuerdo de pausar la entrada en vigor
de dichos aranceles. Las tasas de interés de largo
plazo de valores gubernamentales aumentaron,
mientras que las de corto y mediano plazos
disminuyeron. Como resultado de ello, la pendiente
de la curva de rendimientos pasó de valores
negativos a positivos.
En el cuarto trimestre de 2024, se profundizó la
debilidad de la actividad económica nacional al
registrarse una importante contracción respecto del
trimestre previo. Dicho comportamiento reflejó
retrocesos de las actividades primarias y secundarias,
así como un menor dinamismo de las terciarias. De
este modo, en 2024 en su conjunto la economía
mostró atonía. El crecimiento de 1.5% en 2024
representa una marcada desaceleración en relación
con los incrementos de 3.7 y 3.3% en 2022 y 2023,
respectivamente. En el mercado laboral, la creación
de puestos de trabajo continuó desacelerándose, si
bien la tasa de desocupación ha permanecido en
niveles históricamente bajos. Hacia delante, la
economía nacional pudiera desacelerarse aún más en
2025, en un entorno en el que prevalece una elevada
incertidumbre por factores internos y externos.

Entre el tercer y el cuarto trimestre de 2024, la
inflación general anual disminuyó de 5.04 a 4.51% y
se situó en 3.59% en enero de 2025. Este desempeño
reflejó la reducción que continuó exhibiendo la
inflación subyacente, así como el descenso que
registró la no subyacente luego de que se
desvanecieran los efectos de algunos de los choques
de oferta que ha enfrentado. En particular, influida
por
las
acciones
de
política
monetaria
implementadas y por el desvanecimiento de los
efectos de los choques globales, la inflación
subyacente se redujo de 3.99 a 3.68% entre dichos
trimestres y se ubicó en 3.66% en enero de 2025. En
su interior, la inflación de las mercancías descendió
entre trimestres, registrando niveles inferiores a los
observados a inicios de la pandemia. A su vez, la
inflación anual de los servicios se redujo en el cuarto
trimestre, si bien de manera muy gradual. Por su
parte, la inflación no subyacente anual, que es más
volátil, disminuyó de 8.29 a 7.07% en igual lapso
trimestral y registró 3.34% en enero de 2025.
En este Informe Trimestral se mantienen vigentes los
pronósticos para la inflación general y subyacente
dados a conocer en el Anuncio de Política Monetaria
del 6 de febrero de 2025. Se sigue esperando que
ambos indicadores exhiban una trayectoria
descendente a lo largo del horizonte de pronóstico, si
bien de manera más gradual que la prevista en el
Informe anterior. Ello se debe a la mayor persistencia
que ha exhibido la inflación de los servicios y que
influye al alza en los niveles esperados para la
inflación subyacente y para la general. Como
resultado de estas modificaciones, se prevé que la
inflación general anual converja a la meta de 3% en el
tercer trimestre de 2026 y no en el cuarto trimestre
de 2025 como se anticipaba en el Informe previo. Se
considera que el balance de riesgos respecto de la
trayectoria prevista para la inflación en el horizonte
de pronóstico se mantiene sesgado al alza. Sin
embargo, el episodio inflacionario derivado de los
efectos de la pandemia y del inicio de la guerra en
Ucrania se ha venido resolviendo. Recientemente, los
efectos potenciales de las políticas que, en diversos
ámbitos, pudiera adoptar la nueva administración
estadounidense, han añadido incertidumbre a las
previsiones de inflación. Su materialización podría
implicar presiones sobre la inflación en ambos lados
del balance.

Ante el desenvolvimiento del panorama inflacionario,
en el periodo que se reporta la Junta de Gobierno
continuó con el ciclo de recortes en la tasa de
referencia. En las reuniones de noviembre y
diciembre consideró la naturaleza de los choques que
han afectado al componente no subyacente y la
previsión de que sus efectos sobre la inflación general
se disiparían en los siguientes trimestres. Asimismo,
tomó en cuenta la trayectoria a la baja que ha seguido
el componente subyacente, los niveles que había
alcanzado y la previsión de que continúe
descendiendo. En ambas decisiones juzgó que, si bien
el panorama inflacionario aún amerita una postura
restrictiva, su evolución ha implicado que es
adecuado continuar reduciendo el grado de
apretamiento monetario. En este contexto, la Junta
de Gobierno disminuyó la tasa de referencia en 25
puntos base en ambas decisiones para llevarla a un
nivel de 10.00%. Para la decisión de febrero, evaluó
el significativo avance en la resolución del episodio
inflacionario derivado de los choques globales. Juzgó
que el combate a la inflación se encuentra en una
etapa en la cual se buscará llevarla de los niveles
actuales, que son cercanos a los promedios históricos
previo a la pandemia, a la meta de 3%. Valoró que
niveles de la tasa de referencia menores a los que demandaron los choques globales son consistentes
con los desafíos que presenta esta fase. Así,
consideró apropiado una reducción de la tasa de
referencia de mayor magnitud, por lo que decidió
reducirla en 50 puntos base para situarla en 9.50%.
La Junta de Gobierno estima que hacia delante podría
continuar con la calibración de la postura monetaria
y considerar ajustarla en magnitud similar. Prevé que
el entorno inflacionario permita seguir con el ciclo de
recortes a la tasa de referencia, si bien manteniendo
una postura restrictiva. Tomará en cuenta los efectos
de la debilidad de la actividad económica, así como la
incidencia de la postura monetaria restrictiva que se
ha mantenido y la que siga imperando sobre la
evolución de la inflación a lo largo del horizonte en el
que opera la política monetaria. Las acciones que se
implementen serán tales que la tasa de referencia sea
congruente, en todo momento, con la trayectoria
requerida para propiciar la convergencia ordenada y
sostenida de la inflación general a la meta de 3% en
el plazo previsto. El Banco Central reafirma su
compromiso con su mandato prioritario y la
necesidad de perseverar en sus esfuerzos por
consolidar un entorno de inflación baja y estable.

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