Palabras del secretario de Hacienda, Édgar Amador, al comparecer en la
Cámara de Diputados en el marco de la entrega del Paquete Económico
2026
Buenas tardes a todas y todos.
Quisiera comenzar afirmando que el Paquete Económico 2026 presenta un
presupuesto humanista y responsable, que provee los ingredientes para un
mayor crecimiento económico de largo plazo con el fin de lograr una nación
que base su convivencia en la prosperidad compartida.
Nuestra política económica se construye sobre tres pilares fundamentales: en
primer lugar, garantizar los derechos sociales y los programas de bienestar
para la población, asegurando acceso efectivo y digno a la salud, educación,
vivienda, trabajo y protección social. En segundo lugar, impulsar la inversión
productiva a través del Plan México, integrando más a las empresas mexicanas
dentro de las cadenas de valor domésticas y globales y, en tercer lugar,
preservar la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de las finanzas
públicas, condición indispensable para transmitir confianza, atraer inversión y
sostener el crecimiento en el tiempo.
Este Paquete Económico ha sido diseñado en un contexto de circunstancias
internacionales desafiantes que debemos enfrentar con cautela. Los Criterios
Generales de Política Económica que sustentan nuestras proyecciones están
construidos sobre una congruente con la situación económica actual, tomando
en cuenta los retos internos y globales y asegurando una consolidación fiscal
responsable, sostenida y congruente con el objetivo de sostenibilidad en el
mediano y largo plazos.
Es importante resaltar el contexto en el que nos encontramos, caracterizado
por un entorno internacional muy complejo. La economía resultante de la
pandemia, las diversas tensiones geopolíticas, especialmente en el conflicto de
Europa del Este, y la redefinición de las reglas comerciales en los Estados
Unidos reorientaron a la mayoría de las economías a asegurar insumos
estratégicos, priorizando en muchos casos la oferta doméstica de bienes y
materias primas frente a la dependencia externa.
Bajo esta coyuntura, el Presupuesto 2026 da continuidad a la visión de un
modelo de gobierno humanista. Este Paquete Económico se centra en
garantizar y fortalecer los programas de bienestar, salud, educación y vivienda
social al tiempo que asegura la inversión pública en proyectos prioritarios como
elemento dinamizador y en coordinación con el sector privado, para consolidar
la visión de largo plazo plasmada en el Plan México.
En el presupuesto de 2026 se prevé una inversión social equivalente a por lo
menos 2.5% del PIB, lo que provee una base de consumo sólida y apoya una
demanda agregada estable mediante una política de bienestar compartida que
permitirá que los recursos beneficien a casi 82% de las familias de nuestro país.
Un componente clave será la Pensión Mujeres Bienestar que reconocerá a
todas las mexicanas de entre 60 y 64 años, integrándose al esquema ya
existente para adultos mayores y el correspondiente a personas con
discapacidad.
En educación, se fortalece la cobertura con la Beca Universal ‘Rita Cetina’, que
en 2025 cubre a todas y todos los estudiantes de secundaria pública y para 2026
el Gobierno ampliará la cobertura a estudiantes de primaria, otorgando la beca
a 17 millones de estudiantes de educación básica, para lo cual contemplamos
un presupuesto de 129.4 mil millones de pesos.
En paralelo, el sector salud dará un paso decisivo con la consolidación del IMSS
Bienestar como sistema nacional de atención a la población que aún no cuenta
con seguridad social, acompañado de iniciativas complementarias como
brigadas domiciliarias, servicios de laboratorio en clínicas locales y un esquema
de compras unificadas de medicamentos, lo que reducirá desigualdades en el
acceso a la salud.
Con el énfasis en la combinación de la inversión social y la reactivación de la
obra pública, damos continuidad al cambio de visión iniciado en la
administración anterior, cuyo esfuerzo contribuyó a que 13.4 millones de
personas salieran de la pobreza entre 2018 y 2024 reduciendo así el coeficiente
de desigualdad, situando a México como el segundo país con menor
desigualdad en el continente.
En su vertiente de impulso al desarrollo económico, el presupuesto 2026
contribuye a los objetivos del Plan México impulsando la modernización de la
infraestructura estratégica del país con una inversión superior a 536 mil
millones de pesos. Entre los proyectos estratégicos se incluyen nuevas
conexiones ferroviarias, la rehabilitación de tramos carreteros clave y obras en
puertos, sistemas hidráulicos y apoyo al sector agrícola. Con estas acciones,
buscamos integrar mejor a las regiones, detonar la actividad productiva y
ampliar las oportunidades de empleo formal.
La reducción contundente en los índices de pobreza y la mejoría en las
condiciones de bienestar se han concretado manteniendo una inflación, dentro
del rango de variabilidad del Banco de México, lo que ha permitido que el
emisor central continué con la reducción de su tasa de referencia, mientras que
la Inversión Extranjera Directa alcanzó un máximo histórico de 34.3 mil millones
de dólares en el primer semestre, mientras que se muestra el dinamismo
continuo de nuestro sector exportador.
Con estos fundamentos, estimamos que en 2026 la economía crecerá entre
1.8% y 2.8% impulsada por una dinámica inversión pública que servirá para
potenciar la inversión privada, un sólido consumo interno, dinamismo
exportador y un marco fiscal que otorga certeza y estabilidad. Al mismo tiempo,
hemos trazado una agenda de mediano plazo para fortalecer las capacidades
productivas y generar mayor valor agregado nacional al Plan México.
Esta estrategia busca fortalecer las cadenas de valor locales y potenciar las
vocaciones productivas de nuestras regiones. Para ello, contamos con una
amplia cartera de proyectos de inversión pública, acompañada de inversión
privada en sectores estratégicos como semiconductores, electromovilidad,
farmacéutica, dispositivos médicos, petroquímica y aeroespacial.
Con ello abordamos el segundo eje estratégico del presupuesto que busca
potenciar la industria mexicana y catalizar la inversión privada a través de la
política industrial e inversión pública impulsando proyectos mixtos en sectores
clave.
En el Corredor Interoceánico del Istmo y en los Polos de Bienestar aplicamos
incentivos fiscales como la deducción acelerada de inversiones y para inversión
en capacitación que aumentan la rentabilidad de los proyectos, a la par que
fortalecen la innovación, generando empleos de calidad y promoviendo un
desarrollo urbano sustentable y humanista.
En el sector energético continuaremos apoyando a Petróleos Mexicanos
durante 2026 para asegurar la sostenibilidad financiera y operativa de la
empresa a partir de 2027 y promover la soberanía energética de nuestro país.
Este esfuerzo se ha concentrado en revertir la dirección que tomó el saldo de
la deuda financiera de Pemex entre 2008y 2018, período durante el cual más
que se duplicó, pasando de 43.3 a 105.8 mil millones de dólares. Ese
irresponsable legado nos ha exigido una estrategia de capitalización y
financiamiento ordenada y con objetivos claros: fortalecer la posición
financiera de la empresa, mejorar el perfil de vencimientos de la deuda y
contribuir a una recuperación operativa de Petróleos Mexicanos.
La estrategia de capitalización y financiamiento de Petróleos Mexicanos ha
concluido con resultados positivos. A través de operaciones financieras como
las recompras de bonos con vencimientos de corto plazo, especialmente entre
2026 y 2029, así como de emisiones en euros y dólares por más de 13 mil
millones de dólares equivalentes, se logró reducir la carga presupuestaria de la
empresa en lo que resta de la administración.
El reconocimiento del mercado ha sido inmediato. La alta demanda en las
colocaciones, la compresión de diferenciales en euros y dólares, y la
participación de más de 500 inversionistas internacionales reflejan la confianza
en la conducción de la política fiscal y financiera del país, así como un voto de
confianza
Las agencias calificadoras Fitch y Moody’s respondieron elevando la calificación
crediticia de Pemex, un hecho que no ocurría desde 2013. La confianza
renovada de los mercados y las acciones positivas de las calificadoras
demuestran que México está recuperando la capacidad de transformar sus
recursos energéticos en crecimiento sostenible, al tiempo que preserva la
estabilidad macroeconómica.
En el frente presupuestario internacional, muchos países llegan a 2026 con
déficits elevados, altas relaciones de deuda/PIB y mayores costos financieros.
México en cambio, transita una ruta de consolidación fiscal convincente,
preservando confianza y estabilidad macroeconómica.
La política fiscal para 2026 mantiene como principio rector la responsabilidad
hacendaria, combinando prudencia en el manejo de las finanzas públicas con
una clara orientación hacia el bienestar social y la inversión estratégica.
El Gobierno de México ha definido como objetivo alcanzar un superávit
primario por segundo año consecutivo, para 2026 se espera que sea
equivalente a 0.5% del PIB, consolidando así una trayectoria ordenada que
fortalece la confianza en la conducción macroeconómica.
Este esfuerzo se complementa con un proceso de reducción gradual del déficit
presupuestario, lo que permitirá reducir los Requerimientos Financieros del
Sector Público de 5.7% del PIB, en 2024, a 4.1% en 2026. De esta manera, la
política fiscal contribuye a anclar las expectativas de sostenibilidad y preserva
el acceso a financiamiento en condiciones competitivas.
Un elemento central de esta estrategia es la estabilización de la deuda pública.
El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público
(SHRFSP) se mantendrá en torno a 52.3% del PIB en 2026, un nivel bajo frente
a economías de desarrollo similares, y que refleja un compromiso explícito de
no permitir que el endeudamiento crezca por encima de la capacidad
productiva del país.
Dicha solidez fiscal se está consiguiendo a través de eficiencias y una mayor
disciplina fiscal. Para 2026, se espera que los Ingresos Tributarios representen
15.1% del PIB, nivel sin precedentes en la historia, el cual muestra una política
de recaudación sólida y sostenible.
Dentro de las acciones para alcanzar esta cifra, se encuentra la reforma a la Ley
Aduanera, la cual incorpora controles más estrictos en regímenes especiales,
sanciones más efectivas y un proceso de digitalización integral. Este y otros
instrumentos propuestos en el Paquete Económico cierran espacios de elusión
fiscal, simplifican trámites y brindan mayor certeza y transparencia en el
comercio exterior.
Todo ello se articula bajo una arquitectura financiera en la que el IPAB, se
adhiere a los estándares internacionales, por lo tanto, la Iniciativa de Ley de
Ingresos 2026 establece que las cuotas pagadas al IPAB por las instituciones de
la banca múltiple destinadas a cubrir los pasivos heredados a las mexicanas y
mexicanos por el rescate bancario del FOBAPROA, no serán deducibles,
mientras se preserva mediante acciones decididas la solvencia bancaria, se
protege a los ahorradores y minimizan riesgos sistémicos.
Como parte de la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, también hemos
incorporado contribuciones que buscan apuntalar la política de salud pública
de la administración. La evidencia muestra que los consumos nocivos generan
costos sanitarios que recaen de forma desproporcionada sobre los hogares de
menores ingresos y generan presión en el mediano y largo plazos sobre el
gasto en salud pública.
Estas decisiones, tienen como propósito contribuir a la creación de una
sociedad con comportamiento saludable, al tiempo que se destinan mayores
recursos a la prevención y atención médica de manera directa y transparente.
El mensaje que el Ejecutivo envía a esta honorable institución es claro: proteger
a las personas, ordenar las finanzas y fortalecer la capacidad productiva del
Estado, garantizando programas sociales con presupuesto real, apoyo al sector
energético como un eje estratégico de soberanía, promoviendo un sistema
bancario sin privilegios y una política tributaria que reduce daños y amplía el
bienestar.
El Paquete Económico 2026 expresa nuestro compromiso con la estabilidad
macroeconómica, con la responsabilidad fiscal y con el bienestar de la
población.
Nuestro modelo de desarrollo implica finanzas públicas sanas y resultados
concretos en crecimiento, empleo, inversión y reducción de la desigualdad
porque si tuviéramos que sintetizar en una frase el diseño subyacente en los
presupuestos de los gobiernos de la transformación esta sería nuestra divisa
inequívoca: “por el bien de todos, primero los pobres”.
Agradezco a esta Soberanía su compromiso en la revisión del Paquete
Económico y reitero toda nuestra disposición para atender sus comentarios e
inquietudes.




Deja un comentario