- Para hacer frente a las megatendencias de 2026 se requiere una nueva mentalidad inteligente
- El crecimiento más lento, los cambios tecnológicos, la incertidumbre empresarial y la actual escasez de mano de obra auguran un año difícil para la industria. Sin embargo, las soluciones digitales existentes pueden ayudar a afrontar los grandes retos que nos depara el 2026, afirma Kim Custeau, vicepresidente ejecutivo de Gestión de Carteras de AVEVA
- A medida que entramos en un año de desaceleración del crecimiento económico, la gestión industrial se vuelve cada vez más exigente. Habrá una mayor presión para reducir costos y optimizar las operaciones, ya que incluso las pequeñas ganancias pueden mejorar los márgenes. La expansión da paso a la eficiencia. Solo hay un escenario que evita un reajuste global del balance general: el crecimiento acelerado de la productividad[1].La productividad puede impulsar la innovación y la resiliencia necesarias para abordar los retos macroeconómicos, que van desde las crisis geopolíticas y la escasez de mano de obra hasta la gestión de la transición hacia las cero emisiones netas. Es probable que el éxito continuado dependa del rediseño de las operaciones para que funcionen de forma rentable en entornos con costos permanentemente más elevados, mediante la transformación digital, una mayor visibilidad operativa, el replanteamiento de los procesos empresariales y el fomento de la comunicación abierta entre los equipos.Esto es válido para cada una de las megatendencias del año. A continuación se explica cómo la industria puede utilizar las soluciones existentes para mejorar su rendimiento en 2026 y marcar la pauta para los años venideros.Los fenómenos climáticos son ahora una realidad operativaLos fenómenos meteorológicos extremos son ahora más comunes. Las pérdidas relacionadas con el clima alcanzaron los 165.000 millones de dólares en los primeros seis meses de 2025, y los informes de resultados se refieren con mayor frecuencia a la resiliencia climática[2]. Las empresas con visión de futuro ya han incorporado las tecnologías de adaptación esenciales para mantener la resiliencia. Un punto especialmente delicado es el de la escasez de agua. En este sentido, la española Acciona ha demostrado cómo la digitalización de sus operaciones puede aumentar la capacidad de producción y medir los cambios en la composición del agua, por ejemplo, los provocados por los contaminantes relacionados con el clima. Del mismo modo, ante el aumento de los incendios forestales debido a veranos más calurosos y secos, la mitigación preventiva es el camino a seguir para empresas como Avista. La empresa de servicios públicos del noroeste del Pacífico utiliza un panel de control del riesgo de incendios para recopilar datos de decenas de miles de fuentes en toda su zona de operaciones, de modo que los operadores puedan desconectar de forma proactiva la red para prevenir incendios y reducir los cortes de suministro.Las redes eléctricas se convierten en el cuello de botella de la transición energéticaLa brecha mundial en el acceso a la energía se ha agravado debido al crecimiento demográfico e industrial, y 730 millones de personas carecen de electricidad[3]. Por otro lado, se prevé que la demanda aumente, y los centros de datos, en particular, están en camino de duplicar el consumo actual para 2030[4]. Aunque las nuevas tecnologías están entrando en el sistema a gran velocidad, según la AIE, los retrasos en la concesión de permisos frenan actualmente al menos 3000 gigavatios de proyectos renovables, suficientes para abastecer de energía a 2000 millones de hogares durante un año[5]. Lo que esto significa depende de su negocio. Para las empresas de servicios públicos, la optimización pasará a primer plano, una estrategia que Ontario Power Generation ha utilizado para ahorrar 4 millones de dólares en dos años. Las industrias deben hacer más con menos, pero también deben considerar la integración de energías renovables in situ.Las cadenas de suministro fracturadas están alterando los flujos comerciales establecidosDesde la fabricación hasta los productos químicos y los automóviles, las cuestiones geopolíticas están modificando las rutas comerciales. México ya representa el 15,4 % del comercio de EE. UU., superando a China, con un 13,9 %[6]. Mientras tanto, un tercio (33 %) de las empresas están desarrollando planes de nearshoring u onshoring[7], y la mayoría (78 %) cita la incertidumbre comercial como su principal preocupación[8]. Los fabricantes necesitan reconstruir cadenas de suministro de ingredientes que llevan décadas en funcionamiento, pero el cambio de las rutas de transporte también afecta a las operaciones marítimas. Ahora, el software puede proporcionar continuamente inteligencia industrial, como escenarios arancelarios, planificación de riesgos y costos logísticos, gracias a la visibilidad de los datos de extremo a extremo. El resultado es un nuevo tipo de asociación entre el ser humano y la tecnología que permite a las empresas reequilibrar las redes sin grandes retrasos, al tiempo que se preparan para un futuro de colaboración entre el ser humano y la máquina.El impacto multifacético de la IA afectará a casi todos los sectoresLa inteligencia artificial (IA) ha pasado de las expectativas a la implementación real y se acercará a alcanzar un impacto total de casi 15,7 billones de dólares en valor económico global a medio plazo[9]. Nueve de cada diez empresas (88 %) utilizan regularmente la IA en al menos una función empresarial.[10] A finales de año, es probable que esta ciencia se utilice de muchas formas diferentes, ya que se emplean múltiples tipos de IA de manera práctica y cuantificable para respaldar resultados complejos, ya sean aplicaciones generativas y de visión o agentes de IA que automatizan tareas rutinarias. Gartner prevé que, para diciembre de 2026, alrededor del 40 % de las aplicaciones empresariales albergarán agentes de IA.[11]La IA permite múltiples resultados, dependiendo de la aplicación, la calidad de los datos y la interpretación humana. El mantenimiento predictivo y el control de calidad son los casos de uso más comunes en todos los sectores, desde la fabricación hasta los servicios públicos y la energía. Para algunos, las ganancias pueden ser transformadoras: los conocimientos de IA obtenidos de las operaciones han reportado al fabricante de bienes de consumo Henkel 8 millones de euros anuales en ganancias de valor y sostenibilidad, o un total de 37 millones de euros hasta la fecha.Los cambios demográficos y las nuevas formas de hacer negocios están provocando déficits laborales sistémicos. Los fabricantes estadounidenses podrían enfrentarse a 1,9 millones de puestos de trabajo sin cubrir para 2033 si persisten las tendencias actuales[12]. A nivel mundial, se prevé que las habilidades técnicas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y los conocimientos tecnológicos experimenten el mayor aumento de la demanda en tan solo cinco años[13]. La escasez estructural se extiende a las energías renovables, la minería y la energía, ya que las universidades no son capaces de formar a un número suficiente de técnicos especializados. Las plataformas industriales que aumentan la productividad de los trabajadores, por ejemplo, mediante el mantenimiento asistido, la formación in situ, los controles de calidad automatizados y la captura de conocimientos de los empleados que se jubilan, son la única vía viable para alcanzar los objetivos de producción con el personal disponible, como señala el FEM. La central eléctrica de Seward Power Generation en Pensilvania, que funciona con residuos de carbón, por ejemplo, acelera el tiempo de formación de los nuevos empleados y mejora el rendimiento operativo gracias a la tecnología de simuladores digitales.El año en que la industria pasa de ser reactiva a proactivaHay un hilo conductor que subyace a estas tendencias. Gracias a la visibilidad integral de los datos y a la inteligencia artificial, el software industrial ahora puede adaptarse para abordar problemas empresariales cada vez más complejos y está pasando de ser una herramienta que informa sobre las operaciones a una que las ejecuta. En este proceso, el juicio humano se está ampliando y reforzando en toda la cadena de valor.Las empresas industriales se enfrentan a lo que parece ser un periodo definido como no lineal, acelerado, volátil, pero interconectado[14]. Las empresas que prosperarán no serán las que cuenten con los robots más avanzados o los conjuntos de datos más grandes. Más bien, serán aquellas que sepan hacer los cálculos necesarios para coordinar la inteligencia en todas sus operaciones, convirtiendo herramientas desconectadas en sistemas integrados que aprenden y se adaptan continuamente.
[1] McKinsey: Inteligencia económica global; noviembre de 2025.[2] McKinsey: Tecnología de resiliencia climática: un punto de inflexión para nuevas inversiones; septiembre de 2025.[3] AIE: Perspectivas energéticas mundiales 2025; noviembre de 2025.[4] AIE: Energía e inteligencia artificial; abril de 2025[5] Carbon Collective: Una planta de 1 GW podría abastecer de energía a aproximadamente 876.000 hogares durante un año; enero de 2024.[6] Deloitte: Reestructuración de la base de suministro; mayo de 2024.[7] McKinsey: Pulso del riesgo en la cadena de suministro 2025; diciembre de 2025.[8] Asociación Nacional de Fabricantes de EE. UU.: Encuesta de perspectivas para el tercer trimestre de 2025; septiembre de 2025.[9] PWC: El futuro sin miedo: Empleos globales en IA en 2025; junio de 2025[10] McKinsey: El estado de la IA en 2025: agentes, innovación y transformación; noviembre de 2025.[11] Gartner: Tecnología emergente: El futuro de los Agentes de IA en las aplicaciones empresariales, julio de 2025.[12] Deloitte: Tomando las riendas: los fabricantes apoyan el crecimiento con estrategias activas para la fuerza laboral; abril de 2024.[13] Foro Económico Mundial: Informe sobre el futuro del empleo 2025; enero de 2025.[14] EY: ¿Y si la disrupción no fuera un reto, sino una oportunidad?; junio de 2025.




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