1 de cada 4 personas abandona negocios por mala higiene
El 74 % de los usuarios exige baños eficientes, pero la brecha persiste: cuando fallan los estándares de higiene, el 28 % reduce su permanencia y el 23 % limita su consumo o actividades en espacios públicos y laborales.
La higiene en los baños de oficinas, restaurantes, hoteles y espacios de alto tráfico en México dejó de ser un tema operativo para convertirse en un factor que influye directamente en la experiencia del usuario, el consumo y la productividad. En un contexto de mayor movilidad, crecimiento del sector servicios y aumento en la afluencia a espacios públicos, los sanitarios se han convertido en un punto crítico dentro de la operación diaria.
De acuerdo con estudios de percepción realizados por Tork, marca especializada en higiene profesional, el 74% de las personas espera niveles moderados o altos de higiene en los baños. Cuando esa expectativa no se cumple, el impacto es inmediato y medible: el 28% reduce su tiempo de permanencia y el 23% limita su consumo o actividades para evitar el uso del sanitario, afectando la percepción del servicio y el desempeño de los negocios.
Esta exigencia contrasta con la realidad. Datos de la industria de higiene profesional indican que solo alrededor del 20% de los baños públicos en la región cumple con condiciones mínimas de higiene y disponibilidad, lo que deja una brecha relevante en espacios donde transitan diariamente miles de personas.
El reto es especialmente relevante en México, donde el sector servicios concentra una parte sustancial de la actividad económica. De acuerdo con el INEGI, más del 60% de la población ocupada trabaja en actividades relacionadas con servicios, como comercio, restaurantes, hotelería y atención al público, sectores donde la experiencia del usuario es un diferenciador clave.
La higiene del baño también mantiene una relación directa con la salud y la productividad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.4 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades asociadas a la falta de saneamiento e higiene básica, lo que posiciona a estos espacios como una primera línea de prevención en salud pública.
La percepción social refuerza este escenario. Diversos estudios de consumo muestran que 8 de cada 10 personas manifiestan preocupación por la limpieza de los baños en espacios públicos y laborales, lo que influye en su decisión de permanecer, regresar o recomendar un establecimiento.
En ese sentido, Tork asegura que la adopción de esquemas de higiene más eficientes y estandarizados puede asociarse con mejoras de hasta un 5% en la productividad, una reducción de hasta el 46% en las ausencias relacionadas con enfermedades y una disminución del impacto ambiental de hasta un 18% frente al promedio del mercado.
Estos resultados refuerzan la idea de que la higiene del baño se ha convertido en un elemento clave dentro de las estrategias de bienestar, eficiencia y sostenibilidad en los entornos públicos y laborales.




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