Cuenta regresiva para el Día Mundial del Agua:
México ante la bancarrota hídrica
Mtra. Mildred Castro Hernández
Directora de Coordinación Politécnica de Sustentabilidad del IPN
Representante de Hoy por el agua
El 31 de mayo de 2024, el 76% del territorio nacional registró condiciones de sequía severa, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional. Sin embargo, el problema que enfrenta México ya no puede describirse únicamente como “crisis”. Cada vez con mayor claridad, los datos apuntan hacia un escenario de bancarrota hídrica: un punto en el que la extracción, el desperdicio y la degradación del agua superan la capacidad natural de recarga y recuperación de los ecosistemas.
El término bancarrota hídrica surge en el ámbito académico y de política pública internacional, particularmente a partir del reporte “Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era”, elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH). El concepto utiliza una analogía financiera: así como una empresa entra en quiebra cuando ha gastado de manera sostenida más de lo que puede pagar y acumula deudas impagables, una región entra en bancarrota hídrica cuando extrae más agua de la que sus sistemas pueden renovar, agotando tanto sus flujos anuales como sus “reservas” de largo plazo —acuíferos y glaciares— y generando daños que ya no pueden revertirse en escalas humanas de tiempo.
La bancarrota hídrica no es una sequía coyuntural. Es un desequilibrio estructural. En México, 157 de los 653 acuíferos están sobreexplotados; 40% del agua potable se pierde en fugas en la red de distribución; solo se trata 41% del agua residual recolectada, y apenas 1 de cada 100 litros de lluvia es captado para su aprovechamiento. A ello se suma que 61.5% del territorio padece sequías recurrentes. El resultado es un país que, en muchos de sus sistemas, consume más agua de la que puede reponer.
El impacto es especialmente crítico en el sector agropecuario. De acuerdo con el Censo Agropecuario del 2022 del INEGI, de los 196 millones de hectáreas del territorio nacional, 103.6 millones de hectáreas tienen un uso o vocación agropecuaria, de las cuales el 82% dependen de la lluvia. La agricultura representa el principal uso del agua en el país. Cuando el régimen de lluvias se altera y los acuíferos se agotan, no solo se compromete la producción de alimentos, también se pone en riesgo la estabilidad social, económica y territorial.
Frente a este diagnóstico, la respuesta no puede limitarse a gestionar emergencias. Se requiere una transición hacia la gestión de la bancarrota hídrica: reducir demanda, recuperar capital natural y transformar sectores intensivos en agua.
En el ámbito gubernamental, comienzan a registrarse avances relevantes. Diversas entidades han impulsado marcos normativos para promover la captación pluvial. En junio de 2023, el Estado de México publicó lineamientos para integrar sistemas de captación de agua de lluvia en viviendas, parques, escuelas e infraestructura pública. En mayo de 2024, la Ciudad de México aprobó un dictamen para establecer una política de reúso, captación y aprovechamiento de agua pluvial en espacios públicos y privados. En 2025, Baja California incorporó estas medidas a su Ley de Desarrollo Urbano, mientras que Aguascalientes publicó un decreto para fomentar el aprovechamiento del agua de lluvia en su legislación estatal. Asimismo, municipios como Toluca han comenzado a instalar sistemas de captación y purificación para consumo humano.
Estos esfuerzos buscan disminuir la presión sobre acuíferos, particularmente en zonas donde, como en la Ciudad de México, alrededor del 70% del abastecimiento proviene del subsuelo, el cual se extrae por encima de su capacidad de recarga.
En el campo, otro frente estratégico es la tecnificación del riego. Modernizar distritos de riego, incorporar sistemas presurizados y promover prácticas de agricultura de precisión permite reducir pérdidas por evaporación e infiltración, aumentar productividad y disminuir la sobreexplotación de fuentes subterráneas. La eficiencia hídrica en la agricultura no es solo una mejora técnica; es una condición para la seguridad alimentaria.
El sector privado también tiene un papel determinante. Empresas vinculadas a la construcción y al equipamiento hidrosanitario han desarrollado portafolios de productos de bajo consumo que reducen significativamente la demanda doméstica e institucional. Desde 2010, en México se han ahorrado cientos de miles de millones de litros de agua gracias a tecnologías eficientes en sanitarios, grifería y sistemas de descarga.
A estas acciones se suman iniciativas de tratamiento y reúso, certificaciones ambientales en edificios, captación pluvial en nuevos desarrollos inmobiliarios y esquemas de economía circular que reducen la presión sobre recursos naturales.
Sin embargo, los avances legislativos y tecnológicos no serán suficientes si no se produce un cambio de mentalidad. La bancarrota hídrica obliga a replantear expectativas. No se trata de restaurar un pasado ideal, sino de redefinir límites, ajustar patrones de consumo y reconocer que el agua es un capital natural finito.
En vísperas del Día Mundial del Agua, el llamado es claro. México necesita una nueva cultura hídrica basada en corresponsabilidad: gobierno que impulse políticas públicas eficaces y haga cumplir la ley; sector privado que innove y reduzca su huella hídrica; campo que adopte tecnologías eficientes; ciudadanía que modifique hábitos y valore el recurso.
La bancarrota hídrica no es un escenario inevitable, pero sí es un riesgo tangible. Actuar ahora significa evitar daños irreversibles y reconstruir un equilibrio sostenible entre desarrollo y disponibilidad de agua.
El momento de reconocer la magnitud del desafío es hoy. El momento de transformarlo, también.
***
Acerca de Hoy por el Agua
Hoy por el Agua es una alianza conformada por organismos de la sociedad civil, asociaciones y empresas, que tiene como objetivo visibilizar y crear conciencia nacional sobre la crisis hídrica en la que se encuentra México. A través de la colaboración, promueve y difunde buenas prácticas para el cuidado y uso eficiente del agua. Busca ser un movimiento nacional que impulse acciones concretas y sostenibles para garantizar la seguridad hídrica del país, y aspira a transformar la cultura del agua en el país para una sociedad más consciente y comprometida con su conservación y uso eficiente. Para más información, visita: https://hoyporelagua.org/




Deja un comentario