Durante la intervención francesa en México, entre 1862 y 1867 y tras el fin de la guerra civil en Estados Unidos, tanto el Imperio de Maximiliano como la República de Benito Juárez buscaban el reconocimiento diplomático del país del norte. Por convenir más a sus intereses, el presidente Andrew Johnson y su secretario de Estado, William Henry Seward, deseaban reconocer la legitimidad del gobierno republicano, pero no podían hacerlo abiertamente, pues querían evitar el conflicto con Francia y el resto de las potencias europeas que aceptaron al archiduque austriaco como gobernante de México.

Margarita Maza Parada, primera embajadora histórica de la República Mexicana y mujer que vivió conforme al principio insurgente de “La patria es primero”: SEP

  •      En la sección “Mujeres en la Historia” de “la mañanera del pueblo”, la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, dijo que Maza Parada logró que EU reconociera a México como República
  •         Comentó que, el pasado 21 de marzo en Oaxaca, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó el decreto que reconoce a Margarita Maza Parada como la primera embajadora histórica

La subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, comentó que este 29 de marzo se conmemora el bicentenario del natalicio de Margarita Maza Parada, por lo que este año está dedicado a ella en reconocimiento a su labor como diplomática y porque su esfuerzo logró que Estados Unidos reconociera a México como República. 

Durante la sección “Mujeres en la Historia” de “la mañanera del pueblo”, Juárez Pérez señaló que el pasado 21 de marzo en Oaxaca, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó el decreto que la reconoce a Margarita Maza Parada como la primera embajadora histórica de la República Mexicana y por los servicios prestados a la patria ante el gobierno de los Estados Unidos de América en 1866.

A través de una cápsula, Juárez Pérez narró que, durante la intervención francesa en México, entre 1862 y 1867 y tras el fin de la guerra civil en Estados Unidos, tanto el Imperio de Maximiliano como la República de Benito Juárez buscaban el reconocimiento diplomático del país del norte. Por convenir más a sus intereses, el presidente Andrew Johnson y su secretario de Estado, William Henry Seward, deseaban reconocer la legitimidad del gobierno republicano, pero no podían hacerlo abiertamente, pues querían evitar el conflicto con Francia y el resto de las potencias europeas que aceptaron al archiduque austriaco como gobernante de México.

Ante esta situación, agregó, Margarita Maza jugó un papel fundamental para lograr ese reconocimiento a la República. Se encontraba exiliada en Nueva York, sin hablar inglés, y sumida en una profunda depresión por la reciente muerte de sus hijos José y Antonio, por las difíciles condiciones en las que vivían.

El gobierno norteamericano, junto con Matías Romero, quien representaba a México en Estados Unidos, y Margarita, acordaron la mejor manera de enviar un claro mensaje a Napoleón III y a Maximiliano. El 26 de marzo de 1866, Margarita asistió a una recepción del presidente Johnson en la Casa Blanca. Ahí, con la ayuda de un intérprete, conversó con el presidente, que ordenó después que ella recibiera el mismo trato que los diplomáticos de países amigos.

Para que no quedara lugar a duda, el 3 de abril, el secretario de Estado, William Henry Seward, ofreció en su residencia una cena en la que la invitada de honor fue Margarita. Al evento asistieron 2 hijas del presidente Johnson, los representantes diplomáticos de las naciones hispanoamericanas y el ministro de Rusia. El diario The Herald destacó que la presencia de Margarita Massa en el domicilio del secretario de Estado era una notificación oficial de que el gobierno de Estados Unidos reconocía a México como una República.

Por su parte, el teniente general Ulises Grant, triunfador de la Guerra de Secesión, ofreció un baile al que asistieron el presidente Johnson y Margarita. Esta recepción la puso a prueba, pues se encontró con el representante de Francia en Estados Unidos, el Marqués de Montholon. Napoleón III se dio cuenta de que Estados Unidos jamás reconocería al imperio de Maximiliano y, sumado a la situación política europea, decidió abandonar a su suerte al austriaco y retirar sus tropas de México.

A pesar de su dolor, Margarita Maza se sobrepuso y su compromiso cono diplomática en Washington DC en 1866, aceleró el triunfo de la República en México.

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