Futuro 21 y el cinismo puro

Por: Daniel Almazán
Por: Daniel Almazán

La Real Academia, mediante su diccionario de la lengua española nos puntualiza el significado de cinismo y a la letra dice lo siguiente: cinismo. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables…
Doctrina de los cínicos, que expresa desprecio hacia las convenciones sociales y las normas y valores morales…
Este es el significado de cinismo y bien vale la pena recordarlo siempre pues en lo social, y en algunos sectores del ámbito político se ha olvidado. Por ejemplo, de unos días para acá, se ha anunciado con bombo y platillo un proyecto que “viene a salvar a la izquierda de este país”, un proyecto denominado Futuro 21.
Este intento, de algunos cuantos por crear un nuevo partido, también ha dado mucho de qué hablar, no por el derecho a crear un partido, sino por los personajes que integran este proyecto.
Y es que, si analizamos la integración del mismo, nos damos cuenta que, de entrada, Futuro 21 es un monumento al cinismo pues de salvación no tiene nada sino puro oportunismo, de juventud tampoco y de unidad y de izquierda menos, por lo que este proyecto, se apega más al significado de cinismo que a otra cosa pues la Ocurrencia 21, perdón, Futuro 21, es una desvergüenza y una mentira, pues desde su creación, se empeñan en defender las viejas prácticas en el sentido de dejar fuera a la militancia perredista, a los líderes territoriales y sobre todo, a los principios que alguna vez dieron forma e identidad a los principales líderes de izquierda del país.
Además de ello, Futuro 21 está cayendo también en la defensa de doctrinas vituperables o indignas de un partido que en décadas atrás enarboló la bandera de izquierda y bajo la misma logró distintos beneficios sociales que, por cierto hoy, están en riesgo y en lugar de defenderlos, se empeñan en crear una nueva agrupación como si el cambio de nombre fuera a cambiar las doctrinas de los cínicos que expresan desprecio hacia las convenciones, pactos y acuerdos sociales así como a los estatutos y valores y lo peor, negocian los principios.
De concretarse, Futuro 21 nacería muerto ideológica y socialmente hablando, nacería sin pies ni cabeza y lo peor, es que no les está importando parirlo sin el corazón de la credibilidad. Con todo ello, no podría funcionar una agrupación que, además, pretende un retroceso y un estancamiento pues como oposición, revivirían la cultura de oponerse a todo por el simple hecho de que, quien gobierna, es otro partido al que los ocurrentes de Futuro 21 le tienen una tremenda combinación de tirria y odio.
Como vemos, sin pies ni cabeza; sin corazón ni cerebro, muy difícilmente algo podría respirar o pensar por lo que muy difícilmente, algo podría latir, no tanto al interior de ese partido, sino en lo más importante que es el exterior y a la maza, pero veámoslo desde otro enfoque: imagine usted el resultado que obtendría Gabriel Quadri, un personaje que ha sido ligado a Elba Esther Gordillo si apareciera en una boleta electoral. ¿Cuantos votos reales obtendría Jesús Ortega si apareciera su rostro en una boleta electoral? es más, estoy seguro que habría más votos nulos por la cantidad de mensajes escritos sobre su imagen y nombre, que sufragios efectivos a favor de Ortega Martínez.
Ignoro si Beatriz Pagés tiene territorio o un voto duro, pero no lo creo, así como tampoco creo que, a lo largo de una calle, se atreva a tocar las puertas de desconocidos durante una campaña electoral bajo el sol y la lluvia; pasando hambres y desvelos y las inclemencias que dejan un proselitismo como los que el PRD hacía en sus buenos tiempos.
No se diga de Purificación Carpinteiro o José Narro a quienes no imagino convenciendo a sectores estudiantiles o de otra índole para votar en una elección a favor de Futuro 21; pero, confieso algo, me gustaría ver a Miguel Ángel Mancera en una boleta, para que analice los votos que obtendría luego de haber dejado un caos como ciudad, quizá con ello, se baje de la nube en la que se encuentra pensando que aún lo quieren los chilangos y que su presencia en el partido que nunca quiso, es fundamental así como Jesús Zambrano, Rubén Aguilar y a otros más que, por carecer de simpatía, territorio y credibilidad, le apuestan a su nombre y apellido como el máximo baluarte que puedan aportar a Futuro 21.
¿Estarán hablando enserio cuando dicen que ese es el verdadero Futuro 21 de la izquierda y de la lucha por las causas sociales, cuando en la realidad sus integrantes no son bien vistos? ¿Realmente están convencidos de este proyecto, o de plano es sólo un instrumento para meter mano a los recursos del INE e intentar seguir vigentes en alguna curul?
De ser así, porque todo apunta a ello, entonces Futuro 21 podría ser el monumento al cinismo por ser un ejemplo de desvergüenza y de doctrinas vituperables, de desprecio hacia las convenciones sociales y las normas y valores morales…
Twitter: @DON_DANY

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