SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE GUSTAR DE LO SUPERFICIAL Y SER SUPERFICIAL

Mas… turbaciones Mentales. Serie semanal.

Por Gilberto Castrejón Doctor en Filosofía de la Ciencia
Por Gilberto Castrejón
Doctor en Filosofía de la Ciencia

La película “American Beauty” retrata ciertos paisajes humanos característicos no sólo de la cultura gringa, de aquí que Angela, la amiga adolescente de la hija del protagonista, corresponde a un ejemplo, en parte, de lo que quisiera hablar: ella es hermosa, quiere ser modelo, pero tiene un miedo constante a ser ordinaria y vulgar, lo peor es que, como muchas adolescentes, más bien resulta ser superficial. Aclaremos: no es lo mismo ser superficial que gustar de lo superficial; lo primero corresponde a una condición frente a la vida, que implica en cierto sentido “darle lamiditas a las cosas”, e interesarse por cosas banales; lo segundo simplemente implica resaltar la libertad de elección, tener gustos refinados y/o atroces, y ser tolerante ante las nimiedades.

Hace un tiempo, comía con un grupo de buenos amigos y colegas filósofos, y curiosamente: no terminamos hablando sobre Kant, Hegel o la categoría de acontecimiento en la filosofía contemporánea. ¡No!, nuestra platica giró en torno de los programas de “Discovery Home & Health”, desde “Vestido de novia”, pasando por “Adolescentes rebeldes”, hasta “No te lo pongas”, y afortunadamente, algunos de nosotros descubrimos que éramos fans de estos programas, además de que también habíamos visto “La rosa de Guadalupe” y otras banalidades de la TV abierta jejeje.

Debo decir que es un gusto descubrir a gente intelectual que gusta a su vez de nimiedades como el fútbol, ¿eso nos hace personas superficiales?, vaya, cualquiera de nosotros sabe que no es lo mismo aventarse toda la barra de telenovelas a mirar, turisteando, algunos capítulos, pues aunque pueda indignarnos todo lo que pasa en “Laura en América”, por ejemplo, los “ojos” con los que observamos no son los mismos que los de muchos. De aquí surge una pregunta: ¿ser superficial, y gustar de lo superficial son propios de una clase social? Evidentemente, no. Hace tiempo, cuando era estudiante universitario, conseguí un trabajo en un colegio exclusivo al poniente de la ciudad, a la par, surgió un conecte para escribir guiones en un programa de Televisa llamado “Íntimamente Shanik”, lo que deseo señalar es que los chavos del colegio descubrieron algunos de mis guiones y curiosamente: gustaban del programa, y de muchos otros de la televisora, ¿eran pobres?, claro que no, ¿eran superficiales?, no me atrevería a afirmarlo, aunque dados muchos de sus demás gustos e intereses, podría ser…

Como mencioné al principio, ser superficial es una actitud ante la vida, apostar por un nivel existencial y de consciencia un tanto parcos, es no profundizar en muchas de las cosas que realmente importan, y dejarse conducir por la marea de las cosas que nada importan, de esas que “podrían dejar de existir y el mundo seguiría girando”. A veces se tiene la creencia, por ejemplo, de que acceder a una formación universitaria te puede llevar a ser menos superficial, y a adquirir un nivel social y cultural mejor; viendo lo que muchos profesionistas (no profesionales) son, no queda otra más que negarlo. Una persona puede ser eficiente, responsable y capaz, pero ser superficial, a lo que podríamos aplicarles el eslogan de “son cabrones, lástima que sean pendejos” jejeje. Gustar de lo superficial está permitido para todos, de ¿qué sirve ser “solemne” como muchos esnobs o pseudo intelectuales que “no se permiten las nimiedades o las cosas de mal gusto”?, como acaso también aquellos representantes de la “cultura hípster”.

¿Cuántas niñas conocemos que son como Angela, y que más tarde, en su etapa adulta, serán las mismas que no entenderán por qué “nadie las valora”?, son las mismas a las que se les puede aplicar las palabras del maestro Leonard Cohen: “Nunca supe hasta que te levantaste, que tenías el más perfecto de todos los traseros. Discúlpame por no haberme enamorado de tu lindo rostro, ni de tu conversación…” ¿Cuántos jóvenes existen a los que no les entusiasma nada interesante, sólo beber, cotorrear, divertirse…? ¿Cuántos adultos conocemos que sólo se fijan en lo menos importante, y valoran a las personas por cómo se ven, y por lo que tienen? Hasta me atrevo a decir que un buen signo para saber el grado de superficialidad de una persona, está relacionado con la pregunta: “¿qué música te gusta?”, si, como acostumbran muchos a responder: “yo escucho de todo”, puede hacérsele la siguiente pregunta: “¿qué tal las sonatas de Bach o el nuevo disco de “Los alegres de Terán”, porque escuchas de todo, no?”, y así hasta donde la no profundidad y no focalización de la persona lo amerite.

Dicen que para conocer mejor a una persona sólo tienes que fijarte en lo que le gusta, en cuáles son sus sueños, sus miedos y obsesiones. Cierto, si sus sueños son superficiales, como “conquistar a Shakira, o ser un galán de la televisión”, sin nada que lo respalde, quizá se podrá identificar su grado de superficialidad.

Finalmente, gustar de lo superficial no me hace una persona superficial, pues igualmente a lo que es una ley de la vox populi: “todo pendejo hace pendejadas, pero no todo el que hace pendejadas es un pendejo”, una persona superficial tiene hipostasiado eso en las entrañas, y una persona que gusta de lo superficial sólo está consciente de que a veces también hay que disfrutar de las nimiedades del mundo, y eso claro, por derecho propio.

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