LA APARENTE DISPARIDAD ENTRE LA CULTURA HUMANÍSTICA Y LA CIENTÍFICA

Mas… turbaciones Mentales. Serie semanal.

Por Gilberto Castrejón Doctor en Filosofía de la Ciencia
Por Gilberto Castrejón 
Doctor en Filosofía de la Ciencia

“Social Text”, una prestigiosa revista de investigación publicó en 1996 un artículo titulado: “Transgredir la fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica”, cuyo autor, el físico Alan Sokal, pretendía hacer una parodia sobre el mundo académico, de carácter humanístico y social, y su tendencia al uso, sin rigor y poco preciso, de la terminología científica, de cómo sin ninguna justificación aceptable se extrapolan conceptos de las ciencias exactas a las humanas. El caso causó revuelo, e incluso importantes figuras del mundo académico y científico entraron al debate.

Si bien el “caso Sokal” puede también interpretarse como una crítica a los posmodernos y el constructivismo social, lo tomo únicamente como pretexto para dedicar unas cuantas palabras a la aparente disparidad entre lo que, en su momento, C. P. Snow denominó como “la ruptura de comunicación entre las ciencias y las humanidades”, hecho que podría refutar algunos aspectos del “caso Sokal”, pues pareciera que lo que el físico quería denunciar: el uso libre de la terminología científica, ilustra un poco la no ruptura de comunicación entre la cultura humanística y la científica, aunque con muchos y muy diversos matices. 

Michel Foucault dice algo así: “en una época determinada, los individuos tienden a centrar más su atención en aquellos saberes que han triunfado, en relación con el tipo de relaciones que dichos individuos establecen, así como con las características de las instituciones propias de la época…”, con esto sólo deseo señalar que si bien, los saberes científico-tecnológicos, en conjunción con ciertas prácticas e instituciones, son los que actualmente acaparan más la atención de los individuos, eso no implica una necesaria disparidad entre la cultura humanística y la científica. La disparidad creo, se debe a una aparente alta efectividad, complejidad y sofisticación de los “productos” de la ciencia y la tecnología, frente al carácter poco tangible, efectivo y “trascendente” de los “productos” de las ciencias sociales y las humanidades. Digo: ¿es más importante un producto de la ciencia y la tecnología que uno del arte o las ciencias humanas? Hay muchos ingenuos que así lo creen. A su vez,  ¿la humanidad sería más feliz, civilizada, progresiva y plena con la existencia de puros genios tipo Newton o Tesla, que con la de genios tipo Bach o Shakespeare? Esos mismos ingenuos lo seguirían afirmando, a pesar de que, de entrada, no tengan la capacidad de comprender la importancia de una obra artística, y la explicación del carácter de la cultura y la sociedad dada por una ciencia humana, entre otras cosas. ¿Esto sería un ejemplo de la disparidad entre las dos culturas? Un día, uno de esos alumnos que “creen haber descubierto lo absurdo de la filosofía”, me cuestionaba sobre si realmente existía algo que haya hecho un filósofo y que hubiera cambiado al mundo, debo decir que de entrada sólo dibujé una ligera sonrisa, dada la ingenuidad de la pregunta. Claro que existen muchas cosas que han hecho los filósofos, los historiadores, los artistas… que han cambiado al mundo, así como lo que han hecho científicos e ingenieros. 

Dicen por ahí que aquéllos que gustan al mismo nivel tanto de las ciencias como de las humanidades son como “una bendición”, y creo que lo anterior tiene cierto grado de razón. La realidad es tan vasta como para conformarse con una sola visión de las cosas, ese es el peligro de creer ciegamente sólo en aquello que sirve de manera tangible, a diferencia de lo que sirve espiritualmente. Somos seres humanos, cuya facultad es comprender, explicar, transformar y acaso someter a la naturaleza, aunque no sólo resulta lo único importante, también se trata de “darle espíritu”, de “sacarle espíritu”, lo que sólo con la conjunción de las dos culturas puede lograrse. No existe disparidad entre las dos culturas, lo que existen son individuos dispares, como el tipo de seres que creen que porque saben de ciencia y tecnología es suficiente para concebirse como un humano superior y con capacidad para comprender el mundo;  o como el tipo de seres que piensan que son intelectuales y poseen cultura, y por ello resulta innecesario cultivar una “cultura técnica”. Finalmente, también hay seres que no cultivan ni una ni otra cultura jejeje, aunque en su caso no haya mucho que hacer. De nuevo, la comunicación entre las dos culturas resulta necesaria y suficiente para seguir construyendo un mundo, ese que muchas veces no comprendemos por evitarnos las cosas verdaderamente importantes de ambas culturas.

PD Quizá, dada la forma característica en que actualmente concebimos el mundo, si se tiene dinero resulta innecesario cultivar cualquiera de las dos culturas, pero eso es problema de quienes decidieron negarse parte de lo mejor del mundo… 

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