ACERCA DEL “ARTE DE TIRAR NETAS” EN LAS REDES SOCIALES

Por Gilberto Castrejón Doctor en Filosofía de la Ciencia
Por Gilberto Castrejón
Doctor en Filosofía de la Ciencia
Twitter: @gil_castrejon

Recuerdo que hace un tiempo una conocida y su grupo de amigos “intelectuales” se quejaban de las puntadas de Jodorowsky, tachándolo incluso de “tira netas”, de “gurú mediático”… Y es que su molestia no sólo estaba dirigida hacia él, sino también a su séquito de seguidores. Menciono el asunto sólo porque acabo de leer un artículo donde el autor habla de esos “mensajes edificantes” que rondan por las redes sociales, y que más bien, a mi modo de ver, reflejan ciertos aspectos mucho más trascendentes que las mismas pretensiones de trascendencia de los que comparten dichos mensajes, a la vez de los mensajes en sí. Me explico. ¿Por qué a la mayoría de nosotros nos agradan las “lamiditas intelectuales”? Una vez tuve una discusión con un exdiscípulo, que no lee, porque posteó una frase de un filósofo que, me constaba, él no sabía ni quién diablos era. Mi punto es simple, y como siempre, exagerado jejeje, es como si yo, que no soy creyente, posteara alguna parábola de Cristo, cuando: NO LO CONOZCO, “no lo tengo en mi corazón”… Sí, lo sé, puede resultar medio “jalado” el ejemplo, el asunto simplemente tiene que ver con la naturaleza de la situación que gira en torno de los “mensajes edificantes”, los cuales son de distintos tipos:

  • Están los de “contenido positivo” (superación personal, propaganda de valores como amistad, veganos, humanidad, esoterismo, ecología…).
  • Los de frases célebres (puntadas “intelectuales” disfrazadas de toda una filosofía y actitud ante la vida).
  • De contenido religioso (frases tomadas de la Biblia o dichas por algún pastor o líder religioso).
  • De autoayuda (que incitan a ser resiliente, a “soportar el peso de la existencia”, las adversidades…).
  • Los “chistes inteligentes” (que pretenden dar una cierta enseñanza).

Y así, la situación de los “mensajes edificantes” me lleva a una cuestión: ¿alguno de nosotros conoce a alguien que realmente haya cambiado a raíz de un “mensaje edificante”? ¿Algún no vegano que se haya vuelto vegano, un ateo que se haya vuelto cristiano (y viceversa)?, ¿un no lector que se haya vuelto lector?, vaya: ¿un individuo en estado de confort, que haya abandonado dicho estado por una “frase matona”…? Sí, puede que nos concienticemos más, pero eso no significa que “actuemos más”. Lo que he observado simplemente es que los “mensajes edificantes” sólo tienen efecto en el grupo de conocidos con características similares a las de quien postea dichos mensajes, como lo que mencioné al principio del grupo de “intelectuales” contra Jodorowsky. Es decir: quien “chulea” tus “mensajes edificantes” es tu propio “grupo de confort”, quien “entiende” el contenido de tus memes positivos son los mismos que hacen lo mismo que tú, y eso, en parte, ¿por qué?, porque hemos formado una sociedad virtual que no lee, que no debate, que no comparte conocimiento, que le gusta la adulación, la autocomplacencia, que sólo se conforma con compartir selfies, fotos de viajes, de comida, que sólo le interesa compartir chistes ridículos o chismes, y por tanto, una mínima dosis de “intelectualidad” contenida en los “mensajes edificantes” nos es suficiente.
Como siempre, no me hagan caso, sobre todo los grupos de intelectuales, los que, me consta, también acostumbran a formar sus “grupos de confort”.

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