SINDICATO UNICO DE TRABAJADORES
DE AUTOTRANSPORTES URBANOS
DE PASAJEROS RUTA-100
COMISION LIQUIDADORA
(EN PROCESO DE LIQUIDACIÓN ANTE EL TRIBUNAL FEDERAL DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE, EN EL EXPEDIENTE 15297/95, CUADERNO 44, RESOLUCIÓN DE FECHA 6 DE JULIO DE 2004).
EX RUTA 100 / COMUNICADO
Ciudad de México, 3 de diciembre de 2024
¡En más de 29 años, ex Ruta 100 sigue exigiendo justicia!
· Advierte que no hay dinero que les pueda devolverle la vida a más de seis mil choferes por su largo sufrimiento en el lapso de casi treinta años en espera de que algún gobierno les haga justicia
· Los resabios de uno de los conflictos laborales más viejos de México, donde se observan dolorosamente los rostros del olvido, que avejentados y agrietados, seguirán formando parte de la severidad de las huellas de la vida
A través de 29 años, el Zócalo de la Ciudad de México ha sido fiel testigo del conflicto más añejo en material laboral que se haya padecido en las transiciones hasta llegar a esta época contemporánea, floreciendo la justa demanda para que el gobierno local en manos de la morenista Clara Brugada, otorgue la pronta y urgente solución al apremio de la ex Ruta 100.
Al paso de cerca de seis quinquenios, ha dejado toda una estela de resabios y sinsabores que ha impactado en la marginación y exclusión de trabajadores de la ex Ruta-100, que quedaron en el desempleo, no hay dinero que les pueda devolverle la vida a más de seis mil choferes por su largo sufrimiento en el lapso de casi treinta años en espera de que algún gobierno les haga justicia, sobre todo a todos aquellos luchadores sociales que dejaron este mundo por infinidades de circunstancias médicas, sumándose la letalidad de la pandemia mundial.
Es invaluable y ocioso hablar de cuánto cuesta la vida, cuando en esos 29 años de entereza lucha sociopolítica, solo los guerreros de la Ruta 100 han sorteado todo tipo de traumas de salud, así como la perversión de los ladrones y traidores que siguen estando a flor y nata totalmente identificados.
Mostrando sus rostros agrietados por el paso de los años, han implorado a los funcionarios de los gobiernos de “izquierda” que han gobernado la CDMX, les haga justicia a los sobrevivientes y herederos quienes viven en un mundo atrapados entre el mal recuerdo y el rencor en contra de quienes fueron sus líderes Ricardo Barco López y Gabino Camacho Barrera, auténticos defraudadores de la Ruta 100.
“Estamos por cumplir el 8 de abril de 2025, 30 años de la desaparición de la empresa Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, la Comisión Liquidadora sigue en negociaciones con el Gobierno de la Ciudad de México para llegar a feliz puerto, con la finalidad de hacerle justicia a todos los compañeros que siguen en espera de su cheque de apoyo económico”, dijeron cientos de ex choferes que aún siguen esperanzados.
La Comisión Liquidadora, aseguró seguirá con las negociaciones con el gobierno de la Ciudad de México, para establecer el pago de apoyo económico a las compañeras viudas y beneficiarias. “Existe buena disposición del gobierno para dar un paso definitivo en la entrega de los apoyos económicos a los trabajadores de Ruta-100.
El 8 de abril de 1995, la entonces hegemonía del PRI en el gobierno, dedujo que “era necesario desaparecer la Ruta 100, sin analizar las repercusiones que dejaría en el espacio de su entonces futuro”.
Historial Ruta 100
Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta 100, también comercialmente conocida como Ruta 100, fue un organismo descentralizado mexicano con personalidad jurídica y patrimonio propios dependiente del Departamento del Distrito Federal. La red disponía de 262 líneas y una flota de 7,500 autobuses.
El servicio proporcionó transporte de pasajeros tanto en la Ciudad de México como en municipios conurbados del Estado de México desde el año 1981 hasta el año 1995, año en que se declaró en quiebra y su forzada desaparición.
El desvanecimiento de la Ruta 10 fue decretada durante la regencia de Óscar Espinosa Villarreal, quien aceleró el proceso de privatización del transporte público en la Ciudad de México, iniciado por su antecesor, Manuel Camacho Solís, fallecido el 5 de junio de 2015.
Según la opinión de expertos en transporte público, como Jorge Legorreta, “Ruta 100 se convirtió en la empresa estatal de autobuses más importante y eficiente que haya tenido la Ciudad de México», y durante el tiempo que existió, “marcó la época de oro del servicio público de transporte, fundamentado en una política social de subsidios plenamente justificada».
Antecedentes
Los antecedentes de Ruta 100 se remontan a 1942, cuando se fundó la línea de autobuses Lomas de Chapultepec Primera Clase, que ofrecía su servicio sobre Paseo de la Reforma.
En 1958, el entonces Departamento del Distrito Federal (DDF), encabezado por la mano dura del regente priista Ernesto P. Uruchurtu, intervino la línea, cuyos propietarios enfrentaban problemas de solvencia económica, por lo que pasó a formar parte de la administración capitalina con el nombre Servicio Lomas de Chapultepec-Reforma Ruta 100.
La línea administrada por el DDF se caracterizó por su eficiencia y buen servicio. En tanto, la denominada Alianza de Camioneros de México concentraba la mayoría de las rutas que corrían por la Ciudad de México, la cual ofrecía un servicio deficiente, esto porque existían automotores en estado regular a deficiente, según algunos testimonios de usuarios de la época, nula o pobre capacitación de sus operadores, aumento indiscriminado de las tarifas durante varios años, sobrecupo de unidades así como asignación indistinta de servicios de primera y regulares sin distinción alguna y distribución desigual de los recorridos e itinerarios.
Esta alianza de concesionarios, conocida como pulpo camionero, «se encontraba en manos, principalmente, de Isidoro Rodríguez y Rubén Figueroa, dos poderosos líderes de camiones urbanos y foráneos en ese entonces».
En enero de 1981, el entonces regente del Distrito Federal Carlos Hank González (también priista), anunció la revocación de concesiones otorgadas a los particulares para la prestación del servicio de transporte urbano de pasajeros en autobuses.
Se creó una Comisión Liquidadora, que solicitó a la Comisión Nacional de Avalúos proceder a la indemnización de los permisionarios conforme a la ley. Ante la situación, el DDF y la Alianza de Camioneros de México celebraron un convenio para mejorar la calidad del transporte. Los concesionarios se comprometieron a renovar 2 mil 400 unidades, racionalizar los recorridos y ofrecer seguro del viajero.
Sin embargo, después de siete meses, los acuerdos firmados no se cumplieron en su totalidad, por lo que el 18 de agosto de 1981 el entonces presidente José López Portillo emitió un decreto por el que se creó un organismo descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propios, denominado Autotransportes Urbanos de Pasajeros R-100, con el objetivo de prestar servicio de transporte de pasajeros en el entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México, y zonas conurbadas.




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