Transportistas buscan eficiencia operativa ante el alza en diésel y peajes; la tecnología se perfila como aliada
- El diésel promedia 28.41 pesos por litro en México, con un alza anual de 9.5%, mientras los peajes de CAPUFE subieron 4.7%.
- El combustible representa 35% del gasto de una flota; con tecnología, las pérdidas pueden bajar de 7% a menos de 1%.
Ciudad de México, abril de 2026.- La rentabilidad del transporte en México está bajo presión. El precio del diésel alcanzó un promedio nacional de 28.41 pesos por litro al 13 de abril de 2026, con incrementos de 9.5% anual, 8.4% en el último trimestre y 1.4% en el último mes. A esto se suma el ajuste de 4.7% en las tarifas de autopistas de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (CAPUFE), encareciendo de forma directa la operación de las flotas en todo el país.
Este doble impacto está afectando a los transportistas, la eficiencia dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición de supervivencia. Para muchas empresas, la diferencia ya no está en mover más unidades, sino en operar mejor cada kilómetro.
“El sector está enfrentando una presión operativa sin precedentes. Cuando se combinan incrementos en insumos clave como el diésel y los peajes, la rentabilidad deja de depender del volumen y pasa a depender de la eficiencia con la que se gestiona cada unidad”, señaló Miguel Ángel Navarro, director comercial de Grupo Numaris.
Informes de la propia compañía señalan que el combustible representa cerca del 35% del gasto total de una flota, lo que lo convierte en el principal frente de optimización. En la práctica, el reto ya no es únicamente cuánto cuesta el diésel, sino cuánto de ese consumo realmente genera valor dentro de la operación, ya que muchas empresas pierden rentabilidad en fugas invisibles que pueden corregirse con datos y tecnología.
Hábitos de conducción, desvíos de ruta, tiempos improductivos y procesos de carga sin validación siguen generando sobrecostos relevantes. Acciones aparentemente menores, como aceleraciones bruscas, frenados constantes o una presión inadecuada en los neumáticos, pueden elevar el consumo hasta en un 10%.
A esto se suman prácticas como fugas de combustible, extracciones no autorizadas, cargas incompletas o alteradas, manipulación de sensores y ralentí excesivo. Aunque suelen diluirse en la operación diaria, estas ineficiencias pueden representar pérdidas de miles de dólares por unidad al mes.
Frente a este escenario, la tecnología está cambiando la forma en que las empresas entienden y gestionan su operación. La medición de indicadores como rendimiento por kilómetro, consumo por unidad, comportamiento del operador y eficiencia por ruta permite identificar desviaciones con precisión y actuar en tiempo real.
La integración de sensores, monitoreo continuo y analítica avanzada ha permitido reducir desvíos de combustible hasta en un 90%, llevando niveles de pérdida de alrededor del 7% a menos del 1%.
Este tipo de resultados ya se están viendo en la operación. Por ejemplo, en una empresa mexicana del sector de residuos industriales, Numaris implementó controles más precisos y monitoreo en tiempo real, lo que permitió reducir las desviaciones de combustible de cerca del 7% a solo 0.2% mensual, generando ahorros por más de 40 millones de pesos en seis años.
“Nuestro equipo centraliza la información operativa, válida cargas y analiza patrones de consumo, lo que permite una gestión mucho más precisa del combustible. Este enfoque no solo mejora la eficiencia, también transforma la toma de decisiones dentro de las empresas de transporte”, agregó Navarro.
En un entorno cada vez más exigente, la rentabilidad ya no se juega únicamente en el mercado, sino dentro de la propia operación. Las empresas que logren visibilizar y corregir sus ineficiencias tendrán una ventaja clara frente a aquellas que aún operan a ciegas.




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