David Contreras Loya, profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, participó en un estudio desarrollado junto con académicos de UC Berkeley para evaluar el impacto de un programa de formación empresarial dirigido a estudiantes de último año de preparatoria en Uganda, una economía con altos niveles de autoempleo, comparable en ese sentido con México. Para medir sus efectos, los investigadores dieron seguimiento a los participantes durante nueve años y compararon sus resultados con los de un grupo que no recibió capacitación.

Formar emprendedores comienza antes del primer empleo, revela estudio

  • La capacitación temprana de emprendedores puede generar mipymes con 20% más ingresos y mayor solidez operativa a largo plazo, un pilar clave para el desarrollo económico de México.

Ciudad de México a 04 de mayo de 2026.- En México, donde el 99.8% de las empresas son mipymes y generan el 68% del empleo, de acuerdo con la Secretaría de Economía, el crecimiento económico está estrechamente ligado a la capacidad de formar mejores emprendedores.

Bajo esta lógica, la capacitación empresarial debería ocupar un lugar central en la estrategia de desarrollo económico. La premisa es clara: si más personas adquieren herramientas para crear y gestionar negocios, pueden generar ingresos, crear empleos y fortalecer la actividad productiva. Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos suelen concentrarse en personas que ya forman parte de la fuerza laboral activa.

Una investigación reciente plantea que la oportunidad puede comenzar mucho antes. Capacitar a jóvenes antes de su entrada al mercado laboral puede mejorar la calidad de los emprendimientos que desarrollen a lo largo de su vida productiva.

David Contreras Loya, profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, participó en un estudio desarrollado junto con académicos de UC Berkeley para evaluar el impacto de un programa de formación empresarial dirigido a estudiantes de último año de preparatoria en Uganda, una economía con altos niveles de autoempleo, comparable en ese sentido con México. Para medir sus efectos, los investigadores dieron seguimiento a los participantes durante nueve años y compararon sus resultados con los de un grupo que no recibió capacitación.

Los hallazgos fueron contundentes. Casi una década después, quienes participaron en el programa operaban negocios con ingresos 20% mayores y ganancias 16% superiores. Además, sus empresas tenían características asociadas con mayor solidez: eran más propensas a ser formales, contratar empleados y operar con socios. También mostraron mejores prácticas en áreas como administración financiera, competencia y gestión de talento.

Más allá de los resultados, el estudio deja lecciones relevantes para el diseño de políticas públicas y programas de emprendimiento:• Capacitación temprana
El momento de intervención importa. Formar a jóvenes antes de que ingresen al mercado laboral, en una etapa de alta plasticidad cognitiva, puede ser más efectivo que intervenir cuando ya enfrentan los desafíos de operar un negocio. La adolescencia tardía surge como una ventana estratégica para moldear trayectorias productivas.• Combinar habilidades técnicas y socioemocionales
El contenido de la formación también hace diferencia. Los programas más efectivos no se limitan a enseñar contabilidad o administración. Aquellos que integran conocimientos empresariales con habilidades como liderazgo, negociación o regulación emocional forman perfiles mejor preparados para responder a las exigencias del mercado.• Mejorar la calidad del emprendimiento, no solo su cantidad
La capacitación no necesariamente incrementa el número de emprendedores en el largo plazo. Su mayor impacto está en elevar la calidad de los negocios: empresas mejor estructuradas, más productivas y con mayor potencial de crecimiento. Esto cobra especial relevancia en contextos como el mexicano, donde gran parte del emprendimiento surge por necesidad y no por oportunidad.• Complementar experiencia con conocimiento formal
El estudio también subraya que la experiencia por sí sola no basta. Aprender sobre la marcha puede ser valioso, pero los mejores resultados se observan cuando esa experiencia se combina con herramientas estructuradas y conocimiento formal.

En economías donde el autoempleo es una constante, la diferencia no está en cuántas personas emprenden, sino en qué tan bien lo hacen. Por eso, la apuesta de largo plazo no debería limitarse a fomentar el emprendimiento, sino a formar mejores emprendedores desde etapas tempranas.

La Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey trabaja para generar proyectos de investigación que ayuden al sector público y privado a diseñar e implementar estrategias más efectivas que construyan valor público y social a través de diferentes áreas como la Economía del Desarrollo. 

Invertir en el desarrollo de habilidades empresariales en jóvenes, mediante programas bien diseñados que integren conocimientos técnicos y capacidades socioemocionales, no solo puede transformar trayectorias individuales. También puede convertirse en un motor sostenido de crecimiento económico.

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