Los investigadores encontraron un abrigo hecho con el pelaje de 42 cachorros. Los corazones de algunos animales siguen latiendo hasta cinco o diez minutos después de que los trabajadores los han desollado, mientras respiran con jadeos agonizantes.

PETA ha expuesto las atrocidades del comercio mundial de pieles de animales, mostrando cómo el pelaje arrancado a perros, gatos y otros animales maltratados en China, el mayor exportador de pieles del mundo, se vende a consumidores en EE. UU. y otros países:Perros y gatos, muchos de ellos secuestrados en las calles, se acurrucan en jaulas sucias, obligados a observar mientras los trabajadores matan y desuellan a otros animales aterrados.Ni los perritos ni los gatitos se salvan. Los investigadores encontraron un abrigo hecho con el pelaje de 42 cachorros.Los corazones de algunos animales siguen latiendo hasta cinco o diez minutos después de que los trabajadores los han desollado, mientras respiran con jadeos agonizantes.
Ayúdanos a acabar con el violento comercio de pelaje, pieles, plumas y pelo haciendo hoy tu donativo de $2 o más al desafío “Salva Nuestra Piel” de PETA. Cada dólar se triplicará para proteger a los animales.
PETA está liderando el movimiento para poner fin a este comercio en todo el mundo, pero no podemos lograrlo sin TU apoyo. Al unirte al desafío “Salva Nuestra Piel”, ayudas a:
Financiar investigaciones contundentes que desmantelan industrias crueles, como nuestro histórico exposé sobre las granjas industriales de conejos de angora, que provocó una caída del 85 % en las exportaciones de lana de angora.Impulsar campañas audaces que salvan animales. PETA ha persuadido a cientos de empresas para que prohíban las pieles y estamos aumentando la presión sobre Temu para que deje de apoyar esta industria moribunda.Impulsar leyes para ayudar a cerrar los mercados de pieles, mataderos y otras operaciones que maltratan animales. PETA está ayudando a prohibir las ventas de pieles y pelaje en EE. UU., y nuestras entidades internacionales están inspirando a países enteros a acabar con las granjas peleteras industriales.
Luís González, ese perro marrón todavía llevaba un collar, señal de que pudo haber tenido una familia que lo amaba. Confiaba en los humanos y sus asesinos destruyeron esa confianza en el momento en que lo arrancaron de las calles. Necesitamos tu ayuda para evitar que esto le suceda a otro perro como él.
Este es un momento crítico. Ningún animal merece ser torturado por su pelaje, piel, plumas o pelo. Súmate hoy al desafío “Salva Nuestra Piel” y haz tres veces más para detener este maltrato, antes de que otro animal sea asesinado. Incluso $2 pueden marcar la diferencia.

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