Las baterías de iones de sodio transformarán el almacenamiento de energía a escala de red

San Francisco, California, a 9 de junio de 2026 – General Motors dio a conocer que avanza en el desarrollo de celdas de nueva generación, a través de una tecnología de baterías de iones de sodio específicamente diseñadas para el almacenamiento a escala de red eléctrica en Estados Unidos, en colaboración con Peak Energy y con el respaldo estratégico de GM Ventures.
Durante décadas, el avance de las baterías se ha medido a partir de indicadores como una mayor densidad energética, más potencia y tiempos de carga más rápidos. Aunque estos atributos siguen siendo fundamentales, particularmente en los vehículos eléctricos (EV), el aumento en la demanda de electricidad y el consumo energético creciente de los centros de datos ubicados en EE. UU. están modificando la conversación en torno al almacenamiento.
Las celdas de iones de sodio están enfocadas en brindar soporte a empresas de servicios públicos, hyperscalers y proveedores que requieren soluciones de almacenamiento energético, donde la prioridad no es maximizar la autonomía ni reducir el peso de un vehículo, sino suministrar energía confiable, accesible y de larga duración en condiciones reales de operación.
La química adecuada para la aplicación correcta
La filosofía de desarrollo de GM parte de asignar la química adecuada a cada necesidad específica y ejecutarla con el mayor nivel de desempeño posible. Ese enfoque inicia con las necesidades del cliente y, a partir de ellas, orienta la ingeniería. Así como esa lógica ha guiado el desarrollo vehicular, hoy también define la visión de la compañía para la red eléctrica, donde los iones de sodio se perfilan como una química determinante para los sistemas de almacenamiento de energía a gran escala en los próximos años.
En su base, una batería de iones de sodio opera de forma similar a una batería de iones de litio: almacena y libera energía mediante el movimiento de iones durante los ciclos de carga y descarga. Sodio y litio pertenecen a la misma columna de la tabla periódica, por lo que comparten similitudes químicas relevantes. Sin embargo, no se comportan exactamente igual, y esas diferencias abren una oportunidad importante para diseñar baterías con un perfil de desempeño adaptado a aplicaciones distintas.
En sistemas estacionarios de almacenamiento a escala de red eléctrica, una celda más segura y robusta permite reducir la complejidad en otras partes del sistema. Esto puede traducirse en soluciones de almacenamiento más silenciosas, simples y con menores requerimientos de mantenimiento para el cliente.
Frente a químicas ya establecidas, los iones de sodio tienen el potencial de operar en un rango más amplio de temperaturas y durante un mayor número de ciclos. Esto abre la posibilidad de que los sistemas de almacenamiento impulsados por esta tecnología funcionen sin enfriamiento activo y con menor complejidad general. En instalaciones de gran escala, ese atributo resulta decisivo, ya que bajar la temperatura exige más hardware, mantenimiento, pérdidas de energía, ruido y posibilidades de falla, factores que elevan el costo a largo plazo.
Esa es una de las razones por las que la colaboración con Peak Energy resulta estratégica para GM. La plataforma de almacenamiento desarrollada por la empresa ya demuestra cómo las fortalezas del sodio pueden traducirse en menores costos y mayor confiabilidad. Para los operadores de almacenamiento estacionario, esa combinación representa una ventaja tangible: activos seguros que requieren menor intervención operativa y costos totales de operación.PauseUnmute
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Cómo podría cambiar el panorama del almacenamiento energético
Esta solución no indica que la tecnología de iones de sodio deba resolverlo todo desde el primer día, ya que uno de sus mayores atributos es el margen de desarrollo amplio que aún conserva.
La química litio-ferrofosfato (LFP) ha registrado mejoras significativas durante los últimos 25 años, pero, conforme ha madurado, esos avances comienzan a mostrar señales de estabilización. En contraste, la tecnología de iones de sodio todavía se encuentra en una etapa temprana de su curva de desarrollo, lo que ofrece mayor espacio para impulsar mejoras relevantes a medida que evoluciona.
El sodio es uno de los elementos más abundantes del planeta, y su disponibilidad traza una ruta hacia sistemas de baterías construidos con materiales más accesibles y con mayor resiliencia a largo plazo. Además, debido a que las celdas de iones de sodio comparten similitudes arquitectónicas importantes con las de iones de litio, GM puede aplicar su experiencia en diseño de celdas, prototipado e industrialización para acelerar el avance de esta nueva química.
El desarrollo de la próxima generación de celdas de iones de sodio permitirá incrementar su densidad energética, con potencial para superar con el tiempo a químicas más maduras, incluida la de LFP. En un mercado cada vez más definido por la presión sobre costos, el crecimiento de la demanda energética y el riesgo geopolítico, ese factor puede marcar una diferencia competitiva sustancial.
Un enfoque distintivo de GM
GM desarrolla esta estrategia a partir de su experiencia en baterías desarrollada en Estados Unidos, con la mira puesta en un mercado eléctrico que demanda soluciones durables, rentables y escalables. Ese trabajo comienza en Warren, Míchigan, donde la compañía consolidó un centro de investigación y desarrollo de baterías. Desde ahí se impulsan químicas como LMR para vehículos eléctricos, y ahora esa capacidad se extiende del vehículo hacia la red eléctrica.
Cada mejora fortalece la plataforma de desarrollo que respalda tanto a los vehículos eléctricos como al almacenamiento energético. Así como GM ha avanzado con químicas de alto potencial como LMR para la movilidad eléctrica, ese conocimiento será aplicado para acelerar el desarrollo de los iones de sodio. Como parte de ese proceso, este año comenzará el prototipado de celdas de iones de sodio diseñadas específicamente para almacenamiento estacionario en el Wallace Battery Cell Innovation Center.
Al mismo tiempo que invierte en la siguiente generación de almacenamiento, GM también responde a la demanda inmediata de la red eléctrica mediante un portafolio amplio de soluciones. Entre ellas se encuentra el trabajo acelerado a través de la empresa conjunta Ultium Cells con LG Energy Solution. Ultium Cells comenzará a producir baterías LFP para el negocio comercial de almacenamiento energético de LG Energy Solution, lo que demuestra cómo la huella industrial y la experiencia manufacturera existentes pueden utilizarse para llevar soluciones de almacenamiento a la infraestructura eléctrica con rapidez.
Las baterías reutilizadas de vehículos eléctricos de GM ya operan en sistemas de almacenamiento energético. Junto con Redwood Materials, la compañía despliega alrededor de 10,000 baterías de GM en infraestructura energética, incluido el centro de datos de inteligencia artificial de Crusoe en Sparks, Nevada. A partir de 2027, también está previsto desplegar paquetes de baterías de segunda vida en una de las plantas de GM en Míchigan, donde cerca de 100 paquetes aportarían 7.2 MWh de energía entregable y permitirían ahorros superiores a los 3 millones de dólares en costos locales de electricidad a lo largo de la vida útil de la instalación.
Todo ello responde a la necesidad de avanzar con rapidez para atender una demanda que ya existe. En ese contexto, GM es la primera compañía automotriz en asociarse con Redwood a lo largo de todo el ciclo de vida de la batería, desde el reciclaje de residuos de manufactura hasta el despliegue de baterías de segunda vida como sistemas de almacenamiento energético.
Con una experiencia sólida en baterías en EE. UU., así como con el talento, la capacidad técnica y la infraestructura necesarios para liderar este desarrollo, GM va más allá de los vehículos hasta la propia red eléctrica. Si esta estrategia alcanza su potencial, el resultado no será únicamente el desarrollo de mejores baterías, sino también la construcción de un futuro energético más resiliente, accesible y adaptable.
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General Motors (NYSE:GM) está impulsando el futuro de la movilidad, aprovechando tecnología avanzada para producir sedanes, pickups y SUV más seguros e inteligentes con menos emisiones. Las marcas Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac de GM ofrecen un portafolio amplio de vehículos innovadores de gasolina y la gama más amplia de autos eléctricos de la industria, a medida que avanzamos hacia un futuro totalmente eléctrico. Más información en GM.com.




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