1. Durante el último mes varios eventos han continuado influyendo adversamente en las expectativas de los indicadores económicos de nuestra encuesta. Apenas una semana después de la rebaja en la perspectiva de la calificación soberana de México por S&P Global Ratings, Moody’s degradó la calificación al primer nivel de grado de inversión donde la tiene colocada la calificación Fitch Ratings (BBB-). Dos días después, Fitch comentaba que la deteriorada situación financiera de Pemex presionaba aún más la calificación del país. Los seis bancos mexicanos con mejor calidad crediticia también fueron degradados como consecuencia de la baja de la calificación soberana. Un recordatorio que no sólo el gobierno sufre las consecuencias de un debilitamiento en el perfil financiero del país. Son las primeras advertencias que recibimos que México podría perder su grado de inversión en el mediano plazo si no hay un cambio de rumbo y se fortalecen los indicadores económicos, principalmente las finanzas públicas y la situación de PEMEX. Como lo hemos comentado constantemente, perder el grado de inversión traería a nuestro país un entorno sumamente volátil de una depreciación de la moneda sustancial y sus consecuentes presiones inflacionarias que generarían altas tasas de interés que demorarían aún más el retorno al crecimiento sostenido y elevado de la economía.
2. El inicio de la Copa del Mundo ya prácticamente hace una semana, permite revisar la expectativa del impacto económico del evento deportivo. Para junio y julio esperaríamos ahora un menor número de turistas “mundialeros”, sobre todo extranjeros, para un total de 750 a 800 mil personas. La estimación inicial de una derrama total de gasto en consumo que dejaría el Mundial se mantiene en un máximo de 1.2 miles de millones de dólares. Por un lado, cifras del sector hotelero indican que el promedio de la ocupación hotelera ha caído por debajo de la expectativa inicial en las tres ciudades sede del Mundial. Pero esa caída en ingresos se vería compensada porque se estima ahora que, una vez iniciado ya el Mundial, la población nacional está gastando algo más en alimentos, bebidas, y servicios. Con ello, en el IMEF mantenemos un impacto de la derrama económica del evento de un máximo de 0.15% del PIB. Así, el PIB anual total esperado sería entre 1.1 y 1.15%.
3. La falta de crecimiento, aunado al constante aumento de la deuda, ya ubican al cociente de deuda bruta del sector público a PIB en más de 56% en abril. Cada día son más los economistas que prevén un déficit fiscal de aproximadamente 5% para 2026 cuando la economía crecería apenas 1.1% según nuestra última encuesta. Más aún, esta dinámica económica muy probablemente nos llevará a un indicador de 60% de deuda bruta del sector público a PIB este mismo año.




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