Pero el camino no fue fácil. «Un día se pasó toda la mañana sin vender nada» , recuerda su papá. «Entró a comer derrotado, con ganas de tirar la toalla. Subía las escaleras cuando escuchó la voz de la vecina Tere. Bajó corriendo, le platicó de sus geckos y le compraron algunos. La tristeza se volvió felicidad en un instante» .Esa fue la primera gran lección: aprender a lidiar con el NO. Hoy, Joshua dice que el NO no es una palabra negativa, sino la abreviatura de Nueva Oportunidad.

De padre a hijo: cómo la impresión 3D creó un emprendimiento con propósito social 
En el marco del Día del Padre, la historia de Joshua y su papá muestra cómo la tecnología puede ser un puente para enseñar resiliencia, generosidad y trabajo en equipo.
Ciudad de México, a 23 de junio de 2026 — Joshua tenía apenas 5 años cuando vio una impresora 3D en casa y preguntó si con ella se podían hacer juguetes. Su papá, que la usaba para prototipado industrial, le dijo que sí. Así comenzó una aventura que, seis años después, se ha convertido en Geckolandia, un emprendimiento familiar que no solo vende piezas impresas, sino que lleva «abrazos de esperanza» a quienes más lo necesitan.
En el marco del Día del Padre, la historia de Joshua y su papá es un recordatorio de que la tecnología, cuando se acompaña de valores y tiempo en familia, puede cambiar vidas. Y lo ha hecho: la de ellos, la de los niños que hoy ven a Joshua como un referente y la de cientos de personas en situación de calle que han recibido cobijas y alimentos gracias a este pequeño gran emprendedor.
Un gecko, una mesa y una lección de resiliencia
Lo que comenzó como un juego —imprimir aviones, carritos y barcos— encontró su rumbo cuando Joshua descubrió los geckos flexibles. Le encantó la naturaleza, y pronto empezó a venderlos a sus vecinos y entre la familia.
Pero el camino no fue fácil. «Un día se pasó toda la mañana sin vender nada» , recuerda su papá. «Entró a comer derrotado, con ganas de tirar la toalla. Subía las escaleras cuando escuchó la voz de la vecina Tere. Bajó corriendo, le platicó de sus geckos y le compraron algunos. La tristeza se volvió felicidad en un instante» .
Esa fue la primera gran lección: aprender a lidiar con el NO. Hoy, Joshua dice que el NO no es una palabra negativa, sino la abreviatura de Nueva Oportunidad.
Más que un juguete: una herramienta de inclusión
El gecko flexible que Joshua imprime no es cualquier figura. Está formado por eslabones y ha ayudado a niños con parálisis leve o autismo a mejorar su coordinación, bajar el estrés y concentrarse. Pero el impacto más profundo ocurrió una noche de diciembre, cuando su papá le regaló un chaleco a un señor que dormía en la calle. Joshua preguntó por qué, y su papá le respondió que quizá eso ayudaría al señor a no perder la esperanza. Entonces Joshua preguntó: «¿Y yo cómo puedo hacer eso?»
Desde entonces, separa un porcentaje de las ventas de Geckolandia para regalar cobijas y comida a personas en situación de calle o a quienes esperan afuera de los hospitales. La primera vez que entregó una cobija, la persona lo abrazó con una gratitud que lo dejó paralizado. «Se siente increíble» , le dijo a su papá.
El salto tecnológico: cuando la impresión 3D se convirtió en aliadaPara hacer realidad sus geckos, Joshua y su papá probaron varios equipos. Enfrentaron problemas como la pérdida de impresiones por cortes de luz, atascos de filamento y tiempos de espera muy largos. Fue entonces cuando decidieron dar el salto a la tecnología de Bambu Lab, adquiriendo dos A1 mini y una A1 con AMS, que les permitió imprimir geckos de colores sin necesidad de pausar las impresoras.
«Al llegar las primeras dos A1 mini, hicimos la primera impresión. Fue tan increíble ver la velocidad a la que imprimía que en mi cabeza pensé: ‘creo que por default viene en el modo ridículo’. Y oh sorpresa, esa era la velocidad normal», recuerda el papá de Joshua entre risas.
Hoy, gracias a estos equipos, han optimizado su producción y pueden dedicar más tiempo a lo que realmente importa: estar juntos, aprender y ayudar.
Un mensaje para los papás: confiar, acompañar y dar tiempo
El papá de Joshua tiene un mensaje para otros padres: «Confíen en sus hijos, aunque a veces parezca ridícula o imposible la idea que tengan. No todos tienen que hacer lo mismo, porque cada niño es diferente. Si bien la impresora es la que da forma a las ideas, son los valores y el amor de familia los que fortalecen cualquier proyecto» .
La tecnología llegó a sus vidas y creó el puente entre la idea de un niño de 5 años y convertir una figura impresa en 3D en abrazos de esperanza para quienes más lo necesitan. Como dice el lema que Joshua compartió en un evento: «Del filamento a la generosidad».
Acerca de Bambu Lab
Bambu Lab es una empresa de tecnología de consumo especializada en impresoras 3D de escritorio. Sus impresoras 3D de última generación ofrecen una experiencia de primera clase con múltiples funciones para una comunidad global de Makers, con el objetivo de romper las barreras entre el mundo digital y el físico y llevar la creatividad a un nivel completamente nuevo. Bambu Lab vende sus impresoras 3D, filamentos y accesorios en su sitio web oficial, atendiendo a clientes en más de 30 países.Más información en la página web oficial de Bambu Lab

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