Los mundos del football americano y el futbol se cruzan con la Copa del Mundo
● La Copa Mundial FIFA 2026 reúne a Estados Unidos, México y Canadá como sedes, en un momento en que el futbol gana mayor presencia cultural en Estados Unidos.
● Durante décadas Estados Unidos construyó una identidad deportiva propia alrededor del football americano, baseball y basketball, mientras el futbol avanzaba como lenguaje deportivo global.
● En su libro The Great Game, Andrés Martinez analiza cómo el football americano y el futbol han evolucionado de forma paralela y cómo la Copa del Mundo abre una nueva conversación sobre deporte, identidad, globalización y cultura compartida.
Por Scott Bordow
Cuando Andrés Martinez se mudó de México a Estados Unidos a los 15 años descubrió rápidamente que, al intentar hablar de uno de sus temas favoritos la gente lo miraba como si estuviera hablando otro idioma.
“Me costaba encontrar a alguien con quien hablar sobre la próxima Copa del Mundo, las ligas en Europa o ligas de cualquier otro lugar”, dijo Andrés Martinez, asesor especial del presidente deArizona State University, Michael Crow; profesor de práctica en Walter Cronkite School of Journalism and Mass Communication y co-director del Great Game Lab. “Sentía que me habían dejado detrás de una especie de cortina de hierro”.
Afortunadamente, dijo Martinez, la popularidad del futbol en Estados Unidos cambió en una medida que jamás habría imaginado. Y la fuerza de atracción de este deporte es aún mayor con la Copa Mundial masculina de la FIFA 2026 que inició el 11 de junio, con once ciudades sede en Estados Unidos, tres en México y dos en Canadá.
Es una referencia oportuna al libro The Great Game, recientemente publicado por Martinez, que examina la relación entre el football americano y el futbol, y cómo esos mundos convergen con la Copa del Mundo.
Nota: Las respuestas fueron editadas por extensión y claridad.
Pregunta: Empecemos por aquí: describe de qué trata tu libro.
Respuesta: Trata sobre cómo Estados Unidos se relaciona globalmente a través del deporte. El argumento es que el deporte históricamente fue una forma en la que manifestamos nuestra separación del resto del mundo al rechazar la naturaleza global del futbol en favor de nuestro propio football. Desarrollamos juegos propios que otras personas carecían de costumbre de practicar. Desde el siglo XIX, esto fue un esfuerzo muy consciente para desacoplarnos.
Pero esto cambió. En décadas recientes hemos tenido éxito en despertar el interés de la gente por nuestros deportes. Existe el World Baseball Classic. La NFL juega partidos internacionales en lugares que antes habrían parecido inimaginables. Y, del otro lado de la calle, el cambio de mayor alcance ha sido el crecimiento del futbol dentro de Estados Unidos. Así que me interesaba contar historias y examinar ambos lados de esta ecuación.
Pregunta: ¿Por qué crees que Estados Unidos estaba interesado en desacoplarse de los deportes que se jugaban en el resto del mundo?
Respuesta: A finales del siglo XIX había un deseo de salir de la sombra del imperio británico. La cultura británica dominaba todas las actividades deportivas y en cierto modo nos rebelamos contra eso. Queríamos seguir una ruta propia, en lugar de continuar jugando cricket. También fue una época con mucha ansiedad sobre cómo las personas podían adoptar una identidad estadounidense. Eso se volcó en los deportes. La forma más sencilla de señalar que habías abrazado a tu nuevo país era tomar un bate de béisbol o un balón ovalado de football, en lugar de uno redondo.
Pregunta: Eso cambió con la integración de la economía mundial, ¿cierto? En tu libro hablas sobre cómo las empresas multinacionales han desempeñado un papel en la creciente popularidad del futbol en el mundo.
Respuesta: Es el imperativo corporativo de la globalización. Hay una especie de impulso de arriba hacia abajo, en el que las empresas multinacionales estadounidenses que quieren estar presentes en todo el mundo requieren promoverse a través de juegos que rebasen el 25% o 30% del GDP global. Abro mi primer capítulo con el comercial de Coca-Cola de “Mean” Joe Greene, de 1979. Todos pensaban que era el mejor comercial de la historia, pero fuera de Estados Unidos la gente carecía de referencia sobre quién era esa persona. Así que tuvieron que grabar exactamente el mismo anuncio con Diego Maradona, la estrella argentina del futbol.
Pregunta: ¿Estarías de acuerdo en que la selección femenil de Estados Unidos de 1999, que ganó la Copa del Mundo y contó con estrellas como Mia Hamm, Brandi Chastain y Julie Foudy, merece crédito por el auge del futbol en este país?
Respuesta: Hubo mucha discusión sobre lo enorme que fue para el deporte femenil y para el futbol femenil, pero más allá de eso, creo que transformó el lugar que ocupa el futbol dentro de la cultura estadounidense, tanto para hombres como para mujeres. Es una historia maravillosa de consecuencias inesperadas.
El Congreso de Estados Unidos aprobó la ley conocida como Title IX con otro propósito, y terminó acercando a Estados Unidos a esta cultura deportiva global. Y FIFA, que deseaba intensamente que Estados Unidos empezara a interesarse más por el juego, jamás habría pensado que la manera de lograrlo sería a través del futbol femenil. Pero eso fue lo que ocurrió.
Pregunta: ¿Crees que la popularidad del futbol en Estados Unidos crecerá con la Copa del Mundo celebrándose ahí, o el deporte ya echó raíces y se expandió?
Respuesta: Al ver lo que ha sucedido en los medios y algunos de los factores que impulsan la inversión transatlántica, así como la importancia del futbol femenil, pienso que esto marca una oportunidad interesante para evaluar cuánto hemos avanzado en términos de que el futbol se convierta en parte de nuestra cultura compartida, de la misma manera que nuestros tres grandes deportes nacionales —football americano, basketball y baseball—.
En el pasado este país tuvo pocas oportunidades de combinar su pasión deportiva con su patriotismo y nacionalismo. Ahora tenemos una.
Conoce más en: https://news.asu.edu/




Deja un comentario