El líder del proyecto es David Ramírez Rios, ingeniero en sistemas digitales y robótica y con una maestría en ciencias de la ingeniería, por parte del Tec y se encuentra en el tercer semestre de su doctorado.

Investigadores del Tec desarrollan innovador microsensor
para prevenir explosiones en baterías de litio
● MicroSensOil es un microsensor que detecta señales fisicoquímicas tempranas del
envejecimiento de baterías de litio en el aceite refrigerante, anticipando fallas para prevenir
incendios o explosiones en vehículos eléctricos.
● A diferencia de los sistemas tradicionales de gestión de baterías, que miden parámetros
eléctricos, esta tecnología busca leer las huellas del deterioro de la batería, habilitando un
monitoreo preventivo y no reactivo.
● Al mejorar la seguridad y la eficiencia operativa de la electromovilidad, MicroSensOil
contribuye a minimizar los residuos peligrosos y a extender el ciclo de vida de los sistemas
de almacenamiento de energía en todos los sectores industriales.
Monterrey, Nuevo León, México. Julio de 2026.- A medida que la electromovilidad avanza a nivel
global, los vehículos eléctricos se consolidan como una pieza clave en la transición energética. Sin
embargo, este crecimiento también ha puesto sobre la mesa uno de los principales retos
tecnológicos y de seguridad del sector: la confiabilidad de las baterías de litio y la prevención de
fallas que pueden derivar en incendios o explosiones de alto impacto.
En respuesta a este desafío, investigadores del Tecnológico de Monterrey, desarrollan
MicroSensOil, un dispositivo microfluídico innovador que busca detectar de manera temprana el
envejecimiento y la degradación de las baterías de litio a través del monitoreo del aceite
refrigerante, lo que permite conocer el estado de la batería y anticipar fallas críticas antes de que
se manifiesten de forma catastrófica.
El líder del proyecto es David Ramírez Rios, ingeniero en sistemas digitales y robótica y con una
maestría en ciencias de la ingeniería, por parte del Tec y se encuentra en el tercer semestre de su
doctorado. Como asesor técnico, está el Dr. Javier Izquierdo Reyes, profesor e investigador de la
Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, en el área de transformación
industrial y movilidad, ingeniero en comunicaciones y electrónica, con un doctorado en ciencia e
ingeniería del TEC y un posdoctorado en el MIT.
El proyecto también cuenta con el apoyo del Dr. Leonardo Israel Farfán Cabrera de la Escuela de
Ingeniería y Ciencias del Tec, Campus Puebla, quién es uno de los más destacados expertos en
Tribología, rama de ingeniería mecánica dedicada a investigar fenómenos de lubricación, fricción y
desgaste de sistemas y que ha realizado destacadas publicaciones e investigaciones relacionadas
a proyectos automotrices, electrificación de trenes motrices, super lubricidad, materiales avanzados
para reducir desgaste y mejora de biolubricantes a partir de microalgas. También forma parte del
proyecto el Dr. Luis Fernando Velázquez, investigador del Microtechnologies Laboratory (MTL) del
MIT (Massachusetts Institute of Technology).
Juntos, abordan una problemática creciente en la era de la electromovilidad, pero que puede
beneficiar a más industrias: hoy en día, las baterías de litio son el corazón de los vehículos
eléctricos y de numerosos sistemas de almacenamiento de energía. No obstante, su degradación
progresiva, el envejecimiento de sus componentes y la posible contaminación de los fluidos
refrigerantes pueden desencadenar reacciones químicas internas difíciles de detectar con sistemas
actuales. En escenarios extremos, estas fallas pueden provocar el fenómeno conocido como
thermal runaway, una reacción en cadena que genera sobrecalentamiento, incendios y
explosiones.
La mayoría de los sistemas actuales de gestión de baterías se basan en la medición de parámetros
eléctricos como voltaje, corriente y temperatura para estimar el estado de salud de una batería. Si
bien estos sistemas son fundamentales, presentan una limitación clave: suelen detectar el
problema cuando el daño ya está avanzado.
“Los parámetros eléctricos nos dicen cómo se comporta la batería cuando ya hay un efecto visible,
pero no necesariamente nos permiten ver lo que ocurre a nivel químico en etapas tempranas”,
explica el doctor Javier Izquierdo Reyes. “Antes de que una batería falle de forma evidente, se
producen cambios químicos internos que dejan señales en los aceites refrigerantes. De eso se
trata nuestra investigación: queremos leer la huella fisicoquímica del envejecimiento de las
baterías”.
El proyecto, conocido como MicroSensOil, plantea un cambio de paradigma al enfocarse en la
detección temprana del envejecimiento de las baterías. El dispositivo analiza microvolúmenes de
aceite refrigerante para identificar gases o compuestos asociados a procesos de degradación, lo
que permitiría anticipar fallas antes de que se reflejen en el comportamiento eléctrico del sistema.
Esta aproximación no sólo complementa a los BMS tradicionales, sino que abre la puerta a una
nueva generación de monitoreo preventivo, más preciso y orientado a la seguridad.
“El objetivo es pasar de un mantenimiento reactivo a uno verdaderamente predictivo”, señala David
Ramírez Rios. “Si podemos detectar señales tempranas de degradación, es posible tomar
decisiones informadas: desde ajustes operativos hasta el reemplazo oportuno de componentes,
evitando riesgos mayores”.
El desarrollo del dispositivo se apoya en técnicas de microfabricación y manufactura aditiva, y
buscará crear sistemas microfluídicos de alta precisión que no serían viables con métodos
tradicionales. Esta tecnología permitirá integrar electrodos, canales y sistemas de análisis en
escalas microscópicas, reduciendo drásticamente el volumen de muestra necesario.
En comparación con los instrumentos de laboratorio convencionales (que pueden requerir cientos
de mililitros de aceite y equipos costosos), MicroSensOil busca ofrecer una alternativa hasta 10 o
incluso 100 veces más económica, capaz de realizar pruebas rápidas y en sitio, especialmente
relevante para mercados emergentes y aplicaciones industriales que irán más allá de los vehículos
eléctricos, aunque el enfoque inicial del proyecto está en la electromovilidad, los investigadores
visualizan un potencial mucho más amplio. La tecnología podría adaptarse para el monitoreo de
aceites dieléctricos en transformadores eléctricos, bancos de baterías, sistemas industriales e
incluso aplicaciones en el sector médico, consolidándose como una plataforma versátil para el
mantenimiento predictivo.
Posteriormente a la etapa de investigación científica y validación experimental, el equipo procederá
a fabricar un prototipo, que será fabricado y probado por los científicos del Tec, en laboratorios
altamente especializados del MIT.
En sintonía con la nueva filosofía de investigación interdisciplinaria de la Escuela de Ingeniería y
Ciencias del Tec, que incentiva la creación de soluciones con impacto real para el bienestar de las
personas, el cuidado del planeta y la transformación industrial, el sistema MicroSensOil tiene un
propósito también social y ambiental: la misión de contribuir a una movilidad eléctrica más segura,
reducir el riesgo de incidentes graves, optimizar el uso de fluidos industriales y disminuir la
generación de residuos contaminantes. Actualmente, el equipo trabaja para atraer fuentes de
financiamiento nacionales e internacionales que permitan escalar el desarrollo y consolidar esta
tecnología que salvará vidas, desarrollada desde México y que tiene el potencial de escalarse a
nivel internacional.

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Acerca del Tecnológico de Monterrey
El Tecnológico de Monterrey (http://www.tec.mx) es una universidad privada y sin fines de lucro, reconocida por su excelencia académica,
innovación educativa y visión global. Fue fundada en 1943 y actualmente tiene presencia en 33 municipios de 20 estados de México, cuenta
con una matrícula de 60 mil estudiantes de nivel profesional y posgrado, así como más de 27 mil alumnos de preparatoria. Acreditada por la
SACSCOC desde 1950. Se ubica en el puesto #187 del QS World University Rankings 2026 y en la posición #7 en América Latina según el
THE Latin America University Rankings 2024. Destaca también en empleabilidad global y programas de emprendimiento, siendo parte de
redes internacionales como APRU y U21.
Acerca de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey
La Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey es una institución líder en la formación de ingenieros y científicos en
México y América Latina. Con un enfoque en la excelencia académica, la investigación de vanguardia y la vinculación con la industria, la EIC
prepara a sus estudiantes para enfrentar los desafíos del siglo XXI y convertirse en agentes de cambio en sus comunidades.
Su estrategia de investigación está enfocada en ciencia aplicada y se centra en tres núcleos principales de investigación: Salud (Aplicación
de biotecnología, nanotecnología, informática y electrónica para mejorar la salud humana), Clima y Sustentabilidad (Abordaje de
problemáticas ambientales como el cambio climático y la transición a energías renovables) y Transformación Industrial (Implementación de
tecnologías digitales, inteligencia artificial y procesos innovadores en la fabricación y cadenas de suministro). Estos núcleos están
interconectados con tres iniciativas estratégicas: la primera, dedicada a la inteligencia artificial, la segunda a la nanotecnología y la tercera a
los semiconductores. Para saber más, visite: https://eic.tec.mx/es

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