México ante el reto de la electromovilidad:
especialistas llaman a fortalecer
proveeduría, infraestructura y financiamiento
● La electromovilidad representa 12.7% del mercado de vehículos ligeros en México
● Se vendieron 112,313 vehículos electrificados en México, entre enero y julio de 2026. Las ventas de vehículos híbridos enchufables (PHEV) en el país registraron un crecimiento de 222.4% frente al mismo periodo de 2025.
● Tanto el transporte público, como los vehículos de carga, última milla y micromovilidad amplían las oportunidades de la transición eléctrica más allá de los automóviles particulares.
● Los principales retos para el desarrollo de la electromovilidad en México: reglas de origen, dependencia de componentes asiáticos y reconversión de proveedores.
● Especialistas señalaron que fortalecer la cadena de proveeduría y ampliar el acceso a financiamiento será clave para que las empresas mexicanas inviertan en tecnología y aumenten su participación en la cadena de valor.
Ciudad de México, a 03 de septiembre de 2026 — México está experimentando un escenario de contrastes en electromovilidad. Mientras la adopción de vehículos electrificados está creciendo entre los consumidores nacionales, la producción interna enfrenta dos retos importantes: la desaceleración en la demanda estadounidense por los ajustes comerciales y una cadena de proveeduría con dependencia de componentes estratégicos provenientes de Asia.
MUNDI, compañía de tecnología financiera especializada en servicios de financiamiento para PyMEs exportadoras y su cadena de proveeduría, organizó el conversatorio “Electromovilidad en México: Desafíos y Oportunidades para el Sector” para discutir sobre la situación de la electromovilidad en el país.
El conversatorio reunió a líderes de la industria para analizar las posibilidades y los retos de México en el mercado global: Lorena Remírez, Directora de Asuntos Públicos de la Electro Movilidad Asociación (EMA) y Germán Carmona, Presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE) intercambiaron puntos de vista con Sarahí Ramírez, Customer Success Manager de MUNDI; además de con Elisa Crespo, Presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano (CLAUMET) y Alexander Firsching, Presidente de Bosch México.
En México, 12.7% del mercado de Ligeros es ya un vehículo electrificado, de acuerdo con los últimos datos de INEGI.
De enero a julio de este año, se han vendido 112,313 vehículos electrificados del total de 885,353 ligeros: 77,012 híbridos convencionales (HEV), 18,696 híbridos enchufables (PHEV) y 16,605 totalmente eléctricos (BEV).
Los PHEV registraron el mayor crecimiento (+222.4% con respecto al mismo periodo en 2025), posiblemente por la confianza de contar con un motor de combustión interna y un motor eléctrico, además de una batería recargable de mayor capacidad que la de un híbrido convencional.
Existen 263,928 vehículos electrificados (acumulados) en todo México a junio de 2026, según el último Barómetro de Electromovilidad de la EMA. Casi 2 de cada 5 vehículos electrificados del país están en Ciudad de México y Estado de México; mientras que las 15 primeras entidades federativas (que incluyen la zona metropolitana) agregan el 84% del total nacional, según el INEGI.
Las entidades con mayor venta de vehículos electrificados, de enero a julio de este año, son: CDMX (25,922), EDOMEX (15,068), Nuevo Léon (11,870), Jalisco (9,948) y Guanajuato (4,409). Tanto Sinaloa y Querétaro, como Veracruz, Coahuila y Jalisco han mostrado el mayor dinamismo de crecimiento en lo que va del año.
Este aumento en la adopción de los vehículos electrificados se ha impulsado con el incremento en infraestructura: existen en México 60,939 conexiones de carga (4,655 públicas y 56,279 privadas), según la misma EMA.
Sin embargo, las cifras récord de venta contrastan con una baja en la producción de vehículos electrificados en las principales armadoras del sector (Toyota, General Motors y Ford): 47,411 vehículos eléctricos en el primer semestre de este año contra los 110,002 autos ensamblados por las tres marcas en el mismo semestre del año pasado.
“La electromovilidad abre una puerta para que México capture una mayor parte del valor que genera la transformación de la industria automotriz. Para lograrlo, las empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología, ampliar su capacidad productiva y responder a nuevos requerimientos comerciales. El financiamiento flexible puede ayudar a que más compañías mexicanas se integren a estas cadenas y compitan en los mercados internacionales”, señaló Sarahí Ramírez, de MUNDI.
Por su parte, Elisa Crespo (Presidenta de CLAUMET), añadió “La transición hacia la electromovilidad implica una transformación mucho más amplia de la industria: entrar a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas. Para las PyMEs mexicanas, acelerar su integración será fundamental frente a una cadena productiva cada vez más expuesta a factores como el clima, la geopolítica y la logística. También necesitamos resolver retos de infraestructura digital y energética, así como impulsar políticas públicas que den certidumbre a las empresas”.
México cuenta con una base automotriz consolidada, pero el escenario actual plantea desafíos y oportunidades en una industria que demanda fortalecer su cadena de valor para responder a la demanda y a las nuevas condiciones del comercio internacional.
Las oportunidades se extienden más allá del automóvil particular: transporte público, vehículos de carga, última milla y micromovilidad (como bicicletas, bicimotos y scooters eléctricos), amplían el alcance de la transición y generan nuevas necesidades de infraestructura, regulación y financiamiento.
La expansión de estos segmentos permitiría desarrollar capacidades en motores eléctricos, inversores, sistemas de gestión térmica, infraestructura de carga y segunda vida de baterías. Al mismo tiempo, el crecimiento de la micromovilidad trae consigo desafíos regulatorios y de política pública relacionados con circulación y seguridad.
Alexander Firsching (Presidente de Bosch México) señaló que “la electromovilidad debe entenderse desde tres dimensiones: usuarios, gobiernos y tecnología. No se trata únicamente de automóviles; también incluye scooters, bicicletas y otras soluciones que requieren infraestructura y una oferta energética sustentable. Alemania es un ejemplo de cómo combinar eficiencia, electromovilidad y una matriz energética adecuada. Para México, el reto no es sencillo, pero todavía existe una gran oportunidad para mejorar su competitividad si logramos avanzar de manera coordinada en estas dimensiones”.
Mientras que Germán Carmona (Presidente de AMIVE) resaltó que “Necesitamos entender que la electromovilidad abarca mucho más que el automóvil particular: incluye transporte público, vehículos comerciales, autobuses, sistemas como el Metrobús, scooters y, en general, cualquier aplicación que utilice motores eléctricos. La tecnología ya llegó y seguirá creciendo, pero México necesita definir con claridad para qué quiere impulsar la electromovilidad (carga, transporte público o movilidad privada) porque de esa decisión dependerá las necesidades de infraestructura y recarga. Hoy existe una oportunidad para impulsar la recarga abierta y los incentivos, pero también es urgente contar con un marco regulatorio técnico que dé certidumbre ante el crecimiento de la oferta eléctrica importada”.
Lorena Remírez (Directora de Asuntos Públicos de EMA) destacó que “La electromovilidad representa una oportunidad tanto ambiental como económica: un vehículo eléctrico puede generar ahorros operativos de alrededor de 70% frente a uno convencional, además de contribuir a reducir la huella de carbono y mejorar la calidad del aire. El reto es socializar estos beneficios y entender que la transición será gradual, con distintos usos y necesidades, particularmente en segmentos como la logística de última milla. México puede pasar de ser únicamente un país ensamblador a convertirse en un socio estratégico para sus mercados y aprovechar incentivos, infraestructura y una regulación adecuada para fortalecer su posición”.
Mientras que por el lado de los retos, los invitados al conversatorio convinieron en la importancia de resolver la dependencia de países de Asia para importar componentes de alto valor (como baterías, semiconductores, electrónica de potencia y sistemas de gestión térmica); resaltando la urgencia de fortalecer la integración regional, aprovechando los acuerdos comerciales (como el T-MEC y el TLCUEM) para ampliar las oportunidades de las empresas mexicanas. Destacaron también la necesidad de diversificación comercial, otro factor relevante para la industria automotriz mexicana, que mantiene una alta dependencia de Estados Unidos como principal destino de exportación.
A ello, sumaron la revisión del T-MEC, que pudiera traer ajustes en las reglas de origen y mayores exigencias de contenido regional y trazabilidad, acelerando la reconversión de proveedores Tier 1 y Tier 2, así como las inversiones necesarias en tecnología y capacidad productiva
Se estima que los ingresos por vehículos eléctricos podrían pasar de $1.1 billones de dólares en 2026 a nivel global a $1.9 billones hacia 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 10.36%.
Los especialistas coincidieron en que fortalecer la proveeduría nacional, ampliar la infraestructura de carga, modernizar la regulación y facilitar el acceso a capital será clave para que México transforme el crecimiento de la electromovilidad en una oportunidad para generar mayor valor y fortalecer su participación en los mercados globales.
MUNDI es una compañía del sector tecnológico-financiero que impulsa empresas en México a escalar sus negocios de exportación con servicios de financiamiento especializados en comercio internacional para todo tipo de exportadores.
MUNDI ha colaborado con casi 600 empresas para facilitar transacciones desde México a más de 50 países por más de $2,500 millones de dólares en sus 6 años de operación.
Cuenta con el respaldo de Inversores y Aliados de categoría mundial: USV, Haymaker Ventures, FJ Labs, GMO, upper 90, Base 10 y, recientemente, Column; además de J.P. Morgan y svb (a division of First Citizens), además de Allianz y Coface.




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