“Mi plan” es el diario de un cambio, el sonido de mi vida en los dos últimos años. Es música de baile con letras tristes. Es crudeza, soledad y frustración. Es fuerza, amor, ilusión e inocencia. Es tocar fondo para llegar a la cima. Es perder el control para dominarse. Mi plan soy simplemente yo (y espero que un poco vosotros), a 23 de octubre de 2026. Y es que este es el proyecto más ambicioso de mi vida. He escrito, compuesto, producido y tocado. He dejado en él, de la forma más honesta posible, todos los sentimientos que me costaría expresar en una conversación.

Sarria se enfrenta a sí mismo conMi plan (Esmerarte, 2026), su tercer álbum de estudio
Ya disponible en versión física y digital
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Hoy viernes, 23 de octubre, Sarria estrena su tercer álbum de estudio, Mi plan (Esmerarte, 2026), un proyecto donde se enfrenta al mundo pero sobre todo, a sí mismo. Once canciones que nos embarcan en un viaje de introspección y análisis sobre las etapas que recorre un artista y que ya puedes encontrarlo en formato digital y físico en su web. El proyecto más ambicioso hasta la fecha del artista, nos plantea un trabajo en el que ha escrito, compuesto, producido y tocado cada acorde y nota del álbum. Un álbum que deja atrás ese sonido de los sesenta y evoluciona de manera natural a melodías más bailables, donde predomina el funk y la música disco, pero sin perder la psicodelia y la esencia rockera que tanto ha caracterizado sus trabajos anteriores y que podemos encontrar claras influencias a la música de Parcels, Michael Jackson o Jungle.  Tal y como lo presenta Sarria: “Mi plan” es el diario de un cambio, el sonido de mi vida en los dos últimos años. Es música de baile con letras tristes. Es crudeza, soledad y frustración. Es fuerza, amor, ilusión e inocencia. Es tocar fondo para llegar a la cima. Es perder el control para dominarse. Mi plan soy simplemente yo (y espero que un poco vosotros), a 23 de octubre de 2026. Y es que este es el proyecto más ambicioso de mi vida. He escrito, compuesto, producido y tocado. He dejado en él, de la forma más honesta posible, todos los sentimientos que me costaría expresar en una conversación. Me he abierto en canal y he trabajado mucho para que esto suene a mí, pero también a nosotros. Para llegar a este sonido he escuchado a Parcels, a Arcade Fire, a Marvin Gaye, a Michael Jackson, a Supertaste, a Silk Sonic, a Jungle, a Charly García, a Chic, a Prince, a Aretha Franklin y a Tame Impala. Pero sobre todo he escuchado a mis pensamientos, y he hecho estas canciones para deshacerme de ellos. Y es que Mi plan va de enfrentarse al mundo, pero sobre todo a uno mismo. Y no me importa cuántas veces tenga que preguntarme quién soy mientras pueda responderme escribiendo un disco. Hay que morir para renacer.
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En la producción, podemos destacar esa dicotomía que consigue con los sintetizadores futuristas y los riffs de guitarras, ese mundo futurista y artificial que contrasta con lo humano y lo vulnerable. Esto pone en valor las sinergias construidas con Raúl Pérez, colaborador de este proyecto que ha aportado su visión para construir este nuevo universo. María Canet (Free Rockin´y Ruta 66) lo resumen a la perfección con estas palabras: Para abrirse camino, hay que tener un plan. Sarria ha trazado el suyo a base de constancia, riesgo, pero, sobre todo, buenas canciones. Tras iniciar marcha con la vista puesta a su alrededor en su primer disco, Sarria, (autoeditado, 2021), empezó a ascender mientras se revisaba por dentro a través de las canciones de su segundo elepé, El mundo es cruel pero creo en él (Esmerarte Industrias Creativas, 2024). Puede que aún no haya llegado a la cima, pero con Mi plan (Esmerarte Industrias Creativas, 2026), su nuevo trabajo, el malagueño asegura que no va a mirar atrás. Lejos de acomodarse en el pop psicodélico que tan bien maneja, Nacho Sarria arriesga con un tercer larga duración donde hay reflexión, crítica y autocrítica, pero también una invitación al baile, a la celebración, de todo aquello que nos hace sentir vivos. Sin perder su esencia rockera y psicodélica, el artista apuesta por nuevas sendas que le permiten avanzar en su sonido: disco y funky setentero, guiños a los ochenta o al soul de los sesenta. Las guitarras, bajos y baterías conviven con sintetizadores futuristas para ambientar ese pulso entre lo humano y lo artificial; la guerra de nuestro siglo. Una lírica mucho más pulida e incisiva aborda temas como la soledad o la ansiedad, dos monstruos a los que Sarria planta cara con valentía, con la serenidad de alguien que ya conoce su rumbo y que, siempre, reivindica lo colectivo. Más seguro en su canto, a veces por Michael Jackson, otras por Camilo Sesto, se atreve con pasajes melódicos o ritmos más fieros, reafirmándose como un vocalista versátil, capaz de sacar su lado crooner como el frontman de escenario. El plan de Sarria no augura ninguna falla.

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