La presión sobre la ciudad es cada vez mayor. Entre 2020 y 2025, más de 180 mil personas cambiaron su residencia en Nuevo León por motivos laborales y especialistas del sector urbano estiman un déficit habitacional cercano a 70 mil viviendas. Al mismo tiempo, mientras buena parte del empleo y los servicios permanece concentrada en zonas centrales, el crecimiento habitacional continúa extendiéndose hacia municipios periféricos.

 Planear la ciudad que queremos exige coordinación

● Entre 2020 y 2025, más de 180 mil personas cambiaron su residencia en Nuevo León por motivos laborales, colocando al estado en el segundo lugar nacional en movilidad residencial asociada al trabajo.

● En los últimos 30 años, la superficie urbanizada creció de 124 a 287 km², más del doble por lo que exige un mejor aprovechamiento de la ciudad que ya tenemos y planear de manera integral la que seguirá creciendo.

Monterrey, Nuevo León a 30 de octubre de 2026. En el marco del Día Mundial de las Ciudades, cuyo enfoque este año aborda el tema de la regeneración urbana y accesibilidad a vivienda digna, vale la pena preguntarnos no sólo cuántas casas necesita Monterrey, sino dónde deben estar, con qué servicios deben contar y qué tipo de ciudad queremos construir alrededor de ellas.

La presión sobre la ciudad es cada vez mayor. Entre 2020 y 2025, más de 180 mil personas cambiaron su residencia en Nuevo León por motivos laborales y especialistas del sector urbano estiman un déficit habitacional cercano a 70 mil viviendas. Al mismo tiempo, mientras buena parte del empleo y los servicios permanece concentrada en zonas centrales, el crecimiento habitacional continúa extendiéndose hacia municipios periféricos.

La situación no se resuelve únicamente construyendo más casas. Actualmente municipios periféricos como García, Juárez, El Carmen y Salinas Victoria enfrentan un abandono de vivienda cercano al 25%; puesto que este crecimiento no siempre ha venido acompañado al mismo ritmo por escuelas, parques, transporte, servicios y equipamiento.

Cuando esos elementos no crecen de manera coordinada, las distancias aumentan y las consecuencias se sienten en toda la metrópoli. Cerca de 45% de la población debe salir de su municipio para realizar su actividad principal y la congestión vehicular representa para Monterrey alrededor de 19 mil millones de pesos al año, el segundo costo total más alto entre las 44 zonas metropolitanas analizadas.

Una metrópoli donde las nuevas zonas habitacionales nazcan acompañadas desde el inicio por transporte, vialidades, escuelas y servicios. Donde una familia pueda encontrar una vivienda accesible cerca de oportunidades de empleo y educación. Donde vivir en García, trabajar en Monterrey y estudiar en San Nicolás se sienta como moverse dentro de una misma ciudad conectada.

También una ciudad donde cada persona tenga opciones atractivas y viables de movilidad para ir al trabajo, a la escuela o al médico; donde los proyectos de infraestructura tengan continuidad; y donde caminar, correr, llevar a los hijos al parque o trabajar al aire libre ocurra en un entorno que favorezca la salud y el bienestar. Para avanzar hacia esa ciudad necesitamos reconocer algo fundamental: la vivienda, la movilidad, el desarrollo urbano, la infraestructura y los servicios forman parte de un mismo sistema y deben planearse con una visión metropolitana.

La iniciativa de Ley de Coordinación Metropolitana tiene como objetivo establecer mecanismos permanentes para que el Gobierno del Estado y los municipios puedan construir una visión compartida, acordar prioridades, contar con capacidad técnica para planear y dar seguimiento a los proyectos, incorporar la participación ciudadana y desarrollar mecanismos de financiamiento para iniciativas de interés metropolitano.

La coordinación permitiría, por ejemplo, que las decisiones sobre dónde desarrollar vivienda consideren desde el inicio cómo se conectará con el empleo y el transporte; que una obra pueda beneficiar a varios municipios y ser planeada como tal; o que un proyecto estratégico pueda comenzar en una administración, continuar en la siguiente y concluirse construyendo sobre lo ya avanzado.

Monterrey funciona todos los días como una sola metrópoli, el reto está en que también pueda planearse, coordinarse y construir su futuro como una. En este Día Mundial de las Ciudades, desde Consejo Nuevo León, junto con organismos empresariales, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil, reiteramos la importancia de contar con una Ley de Coordinación Metropolitana que de continuidad, sea eficiente y contribuya a mejorar la calidad de vida de los neoleoneses.

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