Las conversaciones en la dark web sobre cómo agregar tarjetas robadas a las carteras virtuales prácticamente se triplicaron en un año, convirtiéndose en una de las técnicas de fraude de más rápido crecimiento
Los cibercriminales ya no solo buscan números de tarjetas robadas, ahora también se enfocan en métodos para lograr que los datos de pago robados puedan usarse de inmediato. Una investigación de NordVPN reveló que las publicaciones en la dark web sobre cómo añadir tarjetas robadas a wallets digitales como Apple Pay o Google Pay casi se triplicaron durante el último año, haciendo que sea una de las tácticas de más rápido crecimiento en el mercado clandestino de tarjetas.
En lugar de limitarse a comprar los datos de las tarjetas e intentar usarlos en internet, los delincuentes buscan cada vez más formas de transferir las tarjetas robadas a sus propias carteras virtuales. Los investigadores también identificaron vendedores que anunciaban tarjetas “listas para añadir”, es decir, comercializadas específicamente asegurando que son más efectivas para vincularse a las wallets digitales.
“En el mercado clandestino ya no basta con tener los datos de una tarjeta robada, lo importante es si esos datos pueden convertirse realmente en dinero”, señala Marijus Briedis, CTO de NordVPN. “Los delincuentes ahora buscan explotar el punto más débil de las tarjetas, ya sea su sistema de verificación, el acceso a la cuenta o la identidad vinculada a ella”.
Los criminales se adaptan a medida que los antiguos métodos pierden eficacia
Para agregar una tarjeta a una billetera digital, normalmente el banco debe verificar que la persona que la añade sea el titular. Este proceso puede realizarse con un código por SMS, una confirmación a través de una app u otro método de verificación.
Por eso, los delincuentes se enfocan en evitar ese paso a toda costa. Pueden usar tarjetas robadas que ya saben que funcionan con wallets digitales, interceptar códigos de un solo uso a través de phishing o suplantando tarjetas SIM (SIM swapping), o engañar a las víctimas para que compartan los códigos de verificación haciéndose pasar por representantes de su banco. Una vez que la tarjeta se activa en el dispositivo del delincuente, puede usarse para realizar compras contactless, adquirir tarjetas de regalo u otros productos que después puedan revenderse.
En general, la investigación revela un cambio fundamental en el fraude con tarjetas. Cada vez son más frecuentes las publicaciones sobre cómo añadir tarjetas robadas a wallets digitales, la venta de tarjetas listas para usar y el robo de códigos de verificación de un solo uso, mientras que los antiguos métodos de clonación, como el de bandas magnéticas, están perdiendo relevancia.
Esto indica que los delincuentes ya no compiten únicamente por acceder a los datos de las tarjetas, sino por obtener información que logre evadir los controles bancarios actuales.
Una tarjeta robada cuesta cerca de $10 USD, pero la identidad asociada a ella puede valer mucho más
A pesar de que los métodos para usar tarjetas robadas siguen creciendo y cada vez son más sofisticados, los datos en sí siguen siendo baratos. En los mercados analizados, una tarjeta robada cuesta en promedio $10 USD. Más del 70% de los anuncios provenían de Estados Unidos, donde la gran oferta mantiene los precios en un rango accesible de entre $10 y $12 USD.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que el valor aumenta considerablemente cuando las tarjetas se ofrecen junto con datos personales.
En el principal mercado analizado, las tarjetas que incluían el número de identidad o seguridad social y la fecha de nacimiento del titular se cotizaban en promedio en $18.85 USD, frente a los $11.70 USD de las que no contaban con esos datos. Esto significa que su valor aumentaba cerca de un 60%. Cuando se incluyeron tres o más datos de identidad adicionales, como nombres, correos electrónicos, números telefónicos o direcciones, el precio promedio superó los $23 USD, es decir, más del doble de lo que cobran por una tarjeta sin datos.
“Aquí es donde el fraude con tarjetas y el robo de identidad se encuentran. Aunque una tarjeta puede cancelarse en minutos, la información personal, como la fecha de nacimiento, la dirección o el número de identidad, sigue en circulación mucho después de que la tarjeta deje de funcionar”, comenta Briedis.
En la dark web, la tarjeta más valiosa es aquella que todavía funciona
El estudio también encontró que la verificación de que una tarjeta está activa se ha vuelto uno de los factores más determinantes en el valor que los delincuentes asignan en foros clandestinos y anuncios.
Las tarjetas que los vendedores esperan que sigan activas se comercializan como mercancía de mayor calidad por alrededor de $22 USD, mientras que los lotes más antiguos, los cuales tienen más probabilidades de ya haberse cancelado, pueden venderse al por mayor por apenas un par de dólares. En los foros delictivos y canales de Telegram, los vendedores anuncian el periodo de funcionamiento, clasifican las tarjetas según su potencial de éxito y ofrecen garantías en caso de que una falle. Según el análisis, cerca del 80% de los vendedores ofrecía reembolsos o sustituciones.
Incluso una tarjeta cancelada puede seguir teniendo valor. En las conversaciones entre criminales, las tarjetas inservibles que se venden con información de identidad intacta se conocen como “dead fullz” y se ofrecen en alrededor de $1 USD por registro. Aunque la tarjeta ya no se pueda usar, los datos personales asociados a ella aún pueden aprovecharse para suplantar identidades y realizar operaciones fraudulentas u otros delitos relacionados.
En general, los hallazgos muestran los cambios en el mercado de tarjetas robadas. Aunque los números de las tarjetas siguen vendiéndose muy bien, los delincuentes priorizan cada vez más cualquier cosa que asegure que esos datos se puedan usar, ya sea algún acceso a wallets digitales, una tarjeta activa o la identidad que tienen vinculada.
Cómo reducir el riesgo
Marijus Briedis recomienda activar las notificaciones de transacciones para detectar rápidamente pagos inusuales, no compartir códigos de verificación con personas que te contacten de forma inesperada y prestar atención a las alertas sobre la incorporación de tu tarjeta a otro dispositivo.
Si detectas que tu tarjeta se agregó a una cartera digital o dispositivo desconocido, contacta a tu banco de inmediato para solicitar la desactivación de los tokens de seguridad relacionados.
Metodología
La investigación fue realizada por los investigadores de NordVPN, quienes usaron datos analizados a través de la plataforma de gestión de la exposición a amenazas NordLayer Intelligence. Se evaluaron más de 24.000 anuncios individuales de tarjetas en nueve mercados de la dark web, además de aproximadamente 3900 publicaciones únicas distribuidas en 14 temas de foros ilícitos y canales de Telegram. Solo se consideraron los anuncios únicos, excluyendo los listados repetidos y las publicaciones recicladas. La información de los mercados se recopiló en febrero de 2026 y los precios se ajustaron a dólares estadounidenses para su análisis comparativo. Para estudiar las tendencias, los investigadores evaluaron el aumento o disminución de cada tema en función del crecimiento total de las conversaciones. Esto permitió identificar cambios reales en el interés de los criminales y diferenciarlos de simples incrementos generales en la actividad.
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