La productividad como necesidad y la sostenibilidad como requisito

Por Damián Malfatti, director de TOTVS México

Hemos utilizado el concepto de inversión sostenible durante varios años con el fin de promover buenas prácticas empresariales bajo criterios ESG: ambiental, social y de gobierno corporativo. El objetivo era incidir en las empresas para que incluyeran en sus obras y proyectos acciones que contribuyeran a la mejora de las relaciones con las comunidades. Pero ahora, este tema definitivamente ha generado un gran movimiento de cambio en el mundo empresarial mexicano.

La Secretaría Técnica del Consejo Asesor de Finanzas Verdes dice que en México, desde 2015, los inversionistas han comenzado a demandar cada vez más información sobre ESG. Esta actitud fue fundamental para promover el tema de la sostenibilidad en las empresas y, en consecuencia, transformar los modelos de negocios. Mirando hacia el futuro, si el impulso de los inversionistas y la demanda constante de mejores rendimientos sostenibles continúan a este ritmo, estimularán un cambio generalizado en toda la cadena de inversión del país como un efecto dominó.

Hace años, la responsabilidad social se consideraba un gasto para el desempeño económico de las empresas. Sin embargo, el tiempo demostró lo contrario. Las prácticas responsables pueden aumentar los beneficios de una empresa, incluso cuando cada vez más inversionistas, empleados, clientes y demás stakeholders consideran que los principios ESG son decisivos en la toma de decisiones. El Total Mexico ESG Index, de S&P Dow Jones Indices y la Bolsa Mexicana de Valores, confirma que cada vez más empresas locales buscan posicionar la sostenibilidad en el centro de su estrategia de inversión, convirtiéndola en un elemento clave de la gestión inteligente.

Este Índice nos dice que los empresarios mexicanos no sólo evalúan los rendimientos, sino que también hay un esfuerzo por examinar cómo las empresas han obtenido estos rendimientos y el impacto de sus actividades en la sociedad y el medio ambiente. Es decir, existe una conciencia colectiva en las empresas para gestionar los recursos de forma más inteligente, porque eso es lo que buscan los stakeholders, y eso es precisamente lo que pueden ofrecer las soluciones tecnológicas.

Paralelamente, la crisis de la pandemia de COVID-19 ha motivado a las empresas a preocuparse más por el factor social del ESG, que garantiza la seguridad y el bienestar de sus empleados. Ahora, con la sostenibilidad como requisito y la productividad como necesidad, la tecnología vuelve a demostrar ser la mejor aliada de los empresarios. Digitalizar los procesos de una empresa, desde la parte administrativa, pasando por la fuerza laboral hasta las actividades centrales, es el primer paso para alinear a la empresa con una agenda ESG y lograr así una gestión más eficiente, sostenible y rentable.

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