La batalla por el bastión de México

Se afilan las hachas en el Estado de México. Así como lo oyen, en plena carrera por la gubernatura ya se perfila Enrique Vargas, alcalde panista que ahora se pinta de rojo en múltiples espectaculares esperando ser ungido por la dirigencia de los tres partidos de la alianza opositora, pero, según las malas lenguas, no tiene ningún chance, aunque entre su círculo cercano está cierto empresario muy famoso y de los mega ricos de México…

Por su lado, jugando en lo bajito, Juan Zepeda de parte del PRD busca ser el abanderado por parte de la coalición con el as bajo la manga de qué la coalición no puede darse el lujo de fracturarse, siendo en único candidato competitivo que tiene el PRD en todo el país.

Por su parte la delfina, sí, la delfina -con minúscula- de Peña Nieto y claro del primazo Del Mazo, es nada menos que la novia de Cuautitlán Izcalli, Alejandra del Moral Vela.

Se rumora que no hay pierde, el PRD y su plan para fragmentar a la oposición, no genera ningún cuidado al grupo Atlacomulco, debido a que la elección no será reñida, de cualquier manera. Encuestas internas de la propia oposición muestran a Morena con un 65% de preferencias electorales, con o sin alianza opositora.

De forma estratégica podría convenir al grupo de Peña Nieto dinamitar la alianza opositora para asegurar un triunfo aplastante de Morena en el Estado de México y ganar así los favores no sólo del actual presidente, sino del próximo, velando por la supervivencia de este poderoso grupo, al mantenerse protegidos, como otros gobernadores salientes, con cargos diplomáticos y lujosas vidas en España y países afines.

Bien se sabe qué el próximo gobernador o gobernadora del estado bastión y la joya de la corona electoral será del partido del jerarca de palacio nacional.

Higinio Martínez es otro ex priista que ha resultado muy favorecido por el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado y con quién detenta poderosos vínculos.

Higinio es actualmente senador por el partido de Andrés Manuel López Obrador, pero apenas en 2012 participaba y ganaba en el PRI.

Y, por último, pero no menos importante, la Delfina del Tlatoani: Delfina Gómez, la Maestra y Secretaria de Educación quién fuese exitosa alcaldesa y estuvo a punto de lograr quitarle la gubernatura a Alfredo del Mazo en 2018.

Se dice qué parte del trato en aquel fatídico año fue no pelear, ni impugnar la elección, -la cual estuvo muy, muy cerrada-, a cambio de entregar en 2023 el estado a la maestra Delfina, quien estaría buscando mantener un perfil bajo para no desgastarse en ese momento en una pelea con el poderoso senador y operador político, Higinio Martínez.

El riesgo sería, que, como ya traicionó una vez al PRI, ahora traicionase a Morena, y pudiera voltear bandera, buscando galvanizar a la oposición detrás de una de las estructuras más grandes aparte de la del propio del Mazo.

Esto quizá lograría que se envalentonen los del Grupo Atlacomulco y, tal vez, ofreciéndole un muy buen hueso a Juan Zepeda, pudieran galvanizar una propuesta interesante y competitiva de parte de la oposición, debido a que, al perder los votos de la estructura de Higinio, Morena quedaría muy cerca del tan temido 50/50, que con unos árbitros electorales tan sesgados como el IEEM y el INE quedaría en favor de los opositores al nuevo régimen.

¿Qué pasará? Usted, amigo votante, tiene la última palabra. ¿Será una transición ordenada y pacífica, o una guerra sin cuartel por el último bastión electoral?

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samcarbajalreportera

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