Conacyt y Cibiogem promueven investigación sobre bioseguridad del maíz mexicano

Autor
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)
Fecha de publicación
08 de noviembre 2022
Categoría
Comunicado

· Inauguran Tercer Foro “Bioseguridad integral para el bienestar” que aborda la importancia de México como centro de origen y diversificación del maíz.

· La titular del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla Roces afirma que este encuentro robustece la base científica que orienta políticas públicas por la soberanía y la seguridad alimentaria.

· Destaca las acciones que el gobierno de México articula para sustituir gradualmente el uso del glifosato, ingrediente que pone en riesgo la salud y la vida de las personas.

· Especialistas sugieren diseño de una Ley de Bioseguridad en México con enfoque integral, que incorpore aspectos socioculturales y lingüísticos de los pueblos originarios y campesinos.

Con el fin de concurrir saberes y conocimientos sobre la riqueza biocultural del maíz, que aporten nuevos enfoques a la investigación científica sobre la contaminación transgénica de semillas en México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) inauguraron el Tercer Foro “Bioseguridad integral para el bienestar”.

La directora general del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla Roces, consideró fundamental mantener un intercambio de conocimientos con rigor científico para fortalecer la base que orienta las políticas públicas del gobierno de México en el impulso de la soberanía y la seguridad alimentaria, mediante la sustitución gradual de herbicidas como el glifosato.

“Esta gran lucha es también una causa que en este gobierno de transformación encabezamos de forma contundente y sin simulaciones”, dijo la titular del Conacyt durante la inauguración de la primera mesa del foro en línea, titulada “México: centro de origen y diversificación del maíz, riqueza biocultural y bioseguridad”.

Destacó que, pese a las resistencias de las empresas de agroquímicos, el gobierno de México, a través del Conacyt, avanza en las investigaciones para sustituir el glifosato y evitar que el maíz transgénico se use en la alimentación de las y los mexicanos, evitando semillas transgénicas en siembras agrícolas.

“Este decreto fortalece la transición agroecológica y apoya de manera resuelta a los pueblos indígenas, a las comunidades campesinas y a todo el pueblo de México en la defensa de la vida, porque el maíz, las milpas y su cultura son vida. Coloca el bien colectivo por encima de intereses particulares.”

Álvarez-Buylla Roces advirtió que frente a las acciones para impedir que el maíz genéticamente modificado y el uso de herbicidas tóxicos sigan poniendo en riesgo la salud de las y los mexicanos y la agrobiodiversidad, “algunas voces conservadoras han emprendido campañas de falsa información que hablan desde el egoísmo y no desde el bien común”.

Por ello, destacó que foros como el organizado en coordinación con la Secretaría Ejecutiva de la Cibiogem, que reúne múltiples saberes y conocimientos científicos, contribuyen a reafirmar la transformación del sistema agroalimentario mexicano, con autosuficiencia y soberanía alimentarias, sin agrotóxicos como el glifosato y sin transgénicos.

Por su parte, el investigador Rafael Ortega Paczka, uno de los estudiosos del maíz con mayor trayectoria en México, expuso que alrededor de 40 por ciento de la superficie sembrada con maíces nativos en el país ha sido desplazada por el uso de semillas híbridas.

Añadió que prácticas del pasado como la liberación de semillas transgénicas, los permisos de explotación minera sobre tierras campesinas, otras condiciones que favorecieron la migración juvenil en zonas rurales y el aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados, amenazan la diversidad de maíces nativos en el país.

El investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Eckart Boege Schmidt enfatizó en el estudio del paradigma de la bioculturalidad del maíz nativo y su relación con la bioseguridad integral, que durante el periodo neoliberal promovió leyes ineficaces para enfrentar la contaminación ambiental y de salud.

Recordó que México aporta 15.4 por ciento de las especies del sistema agroalimentario mundial; sin embargo, corporativos que promueven el uso, la adquisición, la distribución y la importación de herbicidas como el glifosato, mantienen casi 90 por ciento del control de las semillas.

Por ello, consideró relevante aproximar a México al diseño de una Ley de Bioseguridad integral que incorpore la riqueza biocultural más allá del maíz, incorporando enfoques socioculturales y lingüísticos que aborden las especies vegetales, más allá de ser un recurso biológico.

El Conacyt suma esfuerzos colectivos de comunidades campesinas, pueblos indígenas, científicos y miembros de la sociedad civil, que por años han protegido al maíz nativo, la milpa, la agrobiodiversidad, acompañados de tecnologías ancestrales y modernas no tóxicas para el medio ambiente ni dañinas para la salud humana.

Asimismo, emite recomendaciones anuales a las autoridades competentes para, en su caso, determinar las autorizaciones de importación del herbicida y otras sustancias que contienen glifosato, a través de la vinculación con las Secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Salud y Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

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