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Las proyecciones del FMI indican que la economía mundial crecerá 3.0%
en 2023, manteniéndose sin cambios respecto al reporte de julio. Para 2024, se
revisó a la baja el pronóstico de crecimiento a 2.9% (3.0% prev.). La inflación
proyectada para 2023 se situó en 6.9% (6.8% prev.).
En contraste con el reporte de julio del FMI, los riesgos en el panorama se
encuentran más balanceados que hace 6 meses con la resolución de las tensiones
generadas por el techo de la deuda de EE.UU., así como la contención de las
turbulencias presentadas en el sistema financiero. En consecuencia, las
probabilidades de ver un aterrizaje forzado en la economía mundial han
retrocedido. Sin embargo, la balanza de riesgos para el crecimiento económico se
mantiene sesgado a la baja derivado de la crisis del sector inmobiliario en China,
la cual de profundizarse podría tener externalidades negativas globales,
particularmente para los exportadores de bienes primarios.
Para este año se estima que habrá un crecimiento bajo derivado de una lenta
recuperación post pandemia, las consecuencias de la guerra en Ucrania, así como
los efectos del endurecimiento de las políticas monetarias de los bancos centrales
para reducir la inflación. En Estados Unidos, las proyecciones indican que el
crecimiento para 2023 sería de 2.1% (1.8% prev.) y de 1.5% en 2024 (1.0% prev.).
Para China, el FMI revisó a la baja sus estimados de crecimiento de 5.0% en 2023
(5.2% prev.) y 4.2% en 2024 (4.5% prev.). En Europa se espera que la economía
toque fondo en 2023 con un crecimiento de 0.7% (0.9%prev.) antes de repuntar a
1.2% en 2024 (1.5% prev.). En el caso de México, el FMI presentó un considerable
ajuste al alza respecto al reporte de abril para 2023 con un crecimiento de 3.2%
(2.6% prev.). Para 2024, la proyección en México aumentó de 1.5% en el reporte
de julio a 2.1%.
Para el FMI, las proyecciones se encuentran nubladas por gran incertidumbre en
el corto y mediano plazo. El FMI advirtió que la inflación se podría mantener
elevada o incluso aumentar en caso de que se presenten “shocks” como una
intensificación de la guerra en Ucrania o por eventos relacionados con condiciones
climáticas extremas que se traduzcan en un mayor apretamiento en las políticas
monetarias. Adicionalmente, una intensificación de la fragmentación
geoeconómica podría contener el flujo de materias primas a través de los
mercados, causando mayor volatilidad en los precios y complicar la transición
hacia energías limpias.
Para la mayor parte de las economías del mundo, la prioridad sigue siendo lograr
una desinflación sostenida, mientras aseguran una estabilidad financiera. El FMI
sugiere que los bancos centrales deben mantener su enfoque en restaurar la
estabilidad en los precios y fortalecer la supervisión de los riesgos financieros que
se puedan presentar. Sin embargo, el organismo advierte que hay poco margen
para error en las políticas monetarias, por lo que la comunicación de los bancos
centrales será vital para anclar las expectativas y minimizar los costos de la
desinflación.
En este contexto, la inflación se espera que sea menor en 2023 para la gran
mayoría de los países comparado con el año anterior, pasando de un promedio de
8.7% en 2022 a 6.9% en 2023 y 5.4% en 2024. La inflación subyacente está
proyectada para disminuir de forma más moderada y la inflación general no se
espera que regrese a los objetivos de los bancos centrales hasta 2025 en la
mayoría de los casos.
O
luismart_ic@yahoo.com.mx




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