BBVA. La evolución del empleo continúa reflejando la debilidad de la inversión. La formación bruta de capital fijo se mantiene en terreno negativo, con una variación anual de -2.2% en enero, y se anticipa que esta tendencia persista durante el primer trimestre, en línea con expectativas empresariales que siguen deteriorándose. En este contexto, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza promedió 44.2 puntos en el primer trimestre y, a marzo, acumula 13 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, consistente con un entorno de cautela en las decisiones de inversión.

Reporte de Empleo 23 de abril de 2026

El cierre de empresas frena al empleo formal

David Cervantes Arenillas

Bajo dinamismo del empleo formal marca el inicio del año

En marzo de 2026, el empleo formal en México tuvo un crecimiento moderado, aunque persiste la debilidad. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el número de puestos afiliados registró una variación mensual desestacionalizada de 0.04%, la más baja para un mes de marzo desde 2010. En términos netos, el aumento fue de 32,930 respecto al mes previo. Con este resultado, la creación acumulada de empleo en el primer trimestre ascendió a 207,604, cifra 8.4% inferior a la observada en el mismo periodo de 2025.

En términos anuales, el empleo registró un crecimiento de 1.2%, en línea con el dato de febrero. No obstante, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales (TPD), el crecimiento anual se reduce a 0.5%, lo que sugiere una trayectoria subyacente más débil del mercado laboral formal.

La evolución del empleo continúa reflejando la debilidad de la inversión. La formación bruta de capital fijo se mantiene en terreno negativo, con una variación anual de -2.2% en enero, y se anticipa que esta tendencia persista durante el primer trimestre, en línea con expectativas empresariales que siguen deteriorándose. En este contexto, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza promedió 44.2 puntos en el primer trimestre y, a marzo, acumula 13 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, consistente con un entorno de cautela en las decisiones de inversión.

En conjunto, la evidencia apunta a un mercado laboral que conserva cierto grado de resiliencia, aunque con un ritmo de generación de empleo acotado y consistente con un entorno de bajo dinamismo económico al inicio del año.

Deterioro del tejido empresarial: cierre de más de 49 mil empresas y expansión de la informalidad

Si bien se anticipa que el empleo podría retomar una senda de mayor crecimiento en lo que resta del año, este escenario depende en gran medida de una recuperación de la inversión y de un mayor dinamismo en la actividad empresarial. Hasta ahora, el entorno económico no ha favorecido estas condiciones, lo que ha limitado la creación de empleo formal y ha incidido en el cierre de empresas, particularmente de micro, pequeñas y medianas (mipymes).

Los datos del IMSS muestran un deterioro sostenido en el número de empleadores formales. Desde 2024, el total de patrones registrados ha disminuido en promedio -0.3% anual, caída que se acentuó en 2025 (-2.5%). En el primer trimestre de 2026 no se observan señales de mejora, con una contracción adicional de -1.9% respecto al promedio del año previo. En contraste, los empleadores en el sector informal —de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— han mostrado una dinámica positiva, con un crecimiento de 7.6% en 2024 y de 2.1% en 2025, evidenciando una divergencia relevante frente al comportamiento del sector formal.

Por tamaño de empresa, el deterioro del tejido empresarial es particularmente evidente. Tomando como referencia diciembre de 2022, se contabiliza el cierre de 45,279 microempresas (de 1 a 5 asegurados) y de 3,845 pequeñas empresas (de 6 a 50 asegurados). Estos resultados sugieren que, lejos de consolidarse un entorno propicio para la apertura de nuevos negocios, persisten condiciones adversas que están limitando la actividad empresarial formal y favoreciendo el desplazamiento hacia la informalidad.

Uno de los factores que podría estar incidiendo en esta dinámica de cierre de microempresas es la política de incrementos al salario mínimo, que si bien ha contribuido a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, al mantenerse en ritmos elevados y en un contexto de bajo crecimiento de la demanda y productividad, podría estar comenzando a generar presiones adicionales sobre los costos laborales. Este efecto sería particularmente relevante en las micro y pequeñas empresas, que cuentan con una menor capacidad de absorción. Si bien no es posible aislar con precisión este impacto con la información disponible, la evidencia sugiere que, en un entorno de bajo dinamismo económico, aumentos sostenidos podrían estar contribuyendo a desalentar la formalidad o incluso a propiciar el desplazamiento hacia esquemas informales. Hacia adelante, será clave encontrar un balance que permita seguir fortaleciendo los ingresos laborales sin comprometer la viabilidad de las unidades productivas más pequeñas ni la creación de empleo formal.

Manufactura y comercio débiles; sector servicios muestra resiliencia

El comportamiento del empleo formal por sectores evidencia una dinámica diferenciada. Las cifras de marzo muestran que la debilidad persiste en la manufactura y el comercio, en contraste con el mejor desempeño de los servicios, que continúan sosteniendo el crecimiento del empleo. En conjunto, este comportamiento heterogéneo sugiere que, si bien algunos sectores comienzan a mostrar indicios de estabilización, aún predomina un entorno general de bajo crecimiento.

  • El sector manufacturero continúa mostrando señales de debilidad. En marzo, el empleo registró una variación mensual de -0.8% en cifras desestacionalizadas. En términos anuales, presentó una contracción de -2.1%, acumulando 15 meses consecutivos con tasas negativas y más de tres años de estancamiento, con un nivel de empleo similar al observado en julio de 2022.
  • El sector comercio, que tiene una alta relevancia en la generación de empleo, registró una caída mensual de -0.49%. Este resultado podría estar anticipando una desaceleración del consumo agregado, en línea con el Indicador de Consumo Big Data de BBVA Research, que en marzo cayó 0.6% respecto al mes anterior en cifras desestacionalizadas, acumulando tres descensos consecutivos en 2026.
  • El sector agropecuario volvió a registrar una contracción mensual de -0.6%. En términos anuales, la caída se ubicó en -3.9%, acumulando 31 meses consecutivos con tasas negativas, lo que refleja un deterioro prolongado en este segmento.
  • En contraste, el sector servicios mostró un desempeño positivo, con un crecimiento mensual de 0.63% y una expansión anual de 1.9%. Dada su alta participación en el empleo total, este resultado representa un soporte relevante para el mercado laboral formal.
  • El sector de la construcción también presentó señales de mejora, con un crecimiento mensual de 0.47% en cifras desestacionalizadas. No obstante, en términos anuales aún registra una contracción de -0.7%, lo que sugiere que, si bien comienzan a observarse indicios de recuperación, el sector continúa afectado por el ciclo negativo que arrastra desde septiembre de 2024.
  • Por último, en el caso del sector de transportes y comunicaciones, el empleo creció 10.0% anual; sin embargo, este resultado está significativamente influenciado por la incorporación de trabajadores de plataformas digitales, lo que distorsiona la dinámica subyacente del sector.

Fuerte disparidad regional en la generación de empleo

El comportamiento regional del empleo formal en marzo también evidencia una dinámica heterogénea, con un desempeño diferenciado entre regiones y entidades. Mientras algunas logran sostener el crecimiento, en otras persiste una debilidad significativa, reflejando contrastes relevantes en la evolución del empleo a nivel estatal.

  • En las regiones Noreste y Noroeste persiste la debilidad en la creación de empleo, con las caídas más pronunciadas en estados como Coahuila (-2.8%), Tamaulipas (-2.4%) y Sonora (-1.9%). En el Noreste, solo Nuevo León y Durango registraron crecimientos anuales positivos de 0.7% y 1.3%, respectivamente. Por su parte, en el Noroeste, Sinaloa y Baja California Sur destacaron con crecimientos por encima de la media nacional, con variaciones anuales de 2.4% y 2.7%, respectivamente.
  • En el Occidente y Bajío, únicamente Colima (2.0%) e Hidalgo (2.8%) presentaron crecimientos anuales por arriba de la media nacional. El resto de las entidades registró avances por debajo de este nivel e incluso caídas relevantes, como en San Luis Potosí (-1.3%) y Zacatecas (-0.8%).
  • La región Metropolitana fue la que presentó el mayor dinamismo en la generación de empleo y, dado su peso en el total nacional, contribuyó a compensar parcialmente la debilidad observada en otras entidades. En este sentido, la Ciudad de México registró un crecimiento anual de 4.9% y el Estado de México de 5.5%.
  • Por su parte, las regiones Sur y Sureste continúan mostrando la mayor fragilidad en la creación de empleo formal. En el Sur, Guerrero registró una caída significativa (-6.7%), mientras que Campeche mantiene una dinámica negativa, con una contracción de -5.1%. En contraste, pocas entidades mostraron avances, destacando Oaxaca con un crecimiento anual de 1.5% y Yucatán con 0.7%.

Salarios resisten, pero la masa salarial pierde impulso por la débil creación de empleo

  • El salario real registró un crecimiento anual de 2.4% en marzo, ubicándose en su nivel más bajo desde la recuperación posterior a la pandemia de COVID-19. Este desempeño estuvo fuertemente influenciado por la inflación, que se situó en 4.6% anual en el mismo mes. No obstante, un elemento positivo es que, aunque el indicador se ha moderado y se encuentra cercano a su promedio histórico reciente (2012–2024), aún se mantiene por encima de este nivel. De observarse una desaceleración inflacionaria, podría retomar mayor dinamismo y seguir apuntalando la expansión de la masa salarial.
  • Por su parte, la masa salarial real creció 3.6% anual en marzo; sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, el incremento se reduce a 2.9%. En ambos casos, estas tasas se ubican por debajo del promedio observado de 2012 a 2024. Esta moderación responde tanto al efecto de la inflación sobre los ingresos reales como al bajo crecimiento del empleo. En este sentido, cerca de un tercio del crecimiento de la masa salarial se explica por la expansión del empleo, mientras que los dos tercios restantes provienen del aumento en los salarios reales, que continúan siendo el principal motor, por encima de la dinámica de creación de empleo.

El mercado laboral formal enfrenta un entorno de crecimiento limitado al inicio de 2026, donde la resiliencia observada descansa más en la evolución de los salarios que en una expansión sostenida del empleo. La debilidad en la inversión, el deterioro del tejido empresarial formal y la heterogeneidad sectorial y regional continúan restringiendo la capacidad de generación de nuevos empleos formales. 

Hacia adelante, si bien podrían observarse mejoras graduales, la consolidación de una recuperación más robusta del empleo formal dependerá de una reactivación más clara de la inversión y de la actividad productiva. En este sentido, resulta fundamental fortalecer un entorno que brinde mayor certidumbre a las empresas y favorezca la creación y permanencia de unidades productivas formales, evitando señales que puedan inhibir la inversión o desincentivar la formalización. 

De no consolidarse un clima de mayor confianza empresarial, difícilmente se podrá reactivar una trayectoria sostenida de crecimiento del empleo formal, lo que limitaría avances adicionales en las condiciones laborales.

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