| Nearshoring, remesas y migración patrimonial: el nuevo mapa financiero entre México y Estados Unidos |
![]() Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México Ciudad de México a 4 de junio de 2026 – La relación económica entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa de creciente complejidad regulatoria y comercial. A medida que avanza la revisión del T-MEC prevista para 2026 y se fortalecen los controles de supervisión financiera en Estados Unidos, inversionistas y empresarios mexicanos comienzan a replantear sus estrategias de diversificación patrimonial y exposición internacional. En semanas recientes, la Casa Blanca emitió nuevas directrices orientadas al fortalecimiento de controles de identidad, supervisión bancaria y monitoreo de ciertos flujos financieros transfronterizos dentro del sistema estadounidense. El contexto coincide con un entorno de mayor sensibilidad política y comercial alrededor de la migración, cadenas de suministro y nearshoring. De forma paralela, la integración económica entre ambos países se continúa profundizando. De acuerdo con datos del Banco de México, las remesas enviadas al país superaron los 5,394 millones de dólares en marzo de 2026, reflejando la relevancia estructural del corredor financiero México–Estados Unidos. Al mismo tiempo, el nearshoring ha incrementado la exposición de empresas mexicanas a dinámicas regulatorias, cambiarias y comerciales vinculadas directamente al mercado estadounidense. Dentro de este entorno, especialistas en planeación patrimonial internacional observan una evolución importante en el perfil del inversionista mexicano. Más allá de los flujos migratorios tradicionales, crece el interés por estructuras que permitan diversificación geográfica, exposición a activos denominados en dólares y acceso a jurisdicciones con mayor profundidad financiera e institucional. “Estamos observando que muchas familias empresarias y directivos mexicanos ya no analizan únicamente expansión operativa o exportaciones hacia Estados Unidos; también evalúan cómo integrar parte de su patrimonio y estructuras de inversión dentro de la economía estadounidense de forma más estratégica y de largo plazo”, explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México. En este contexto, el programa federal EB-5 continúa posicionándose como una de las principales alternativas reguladas para inversionistas internacionales interesados en combinar inversión productiva con procesos de residencia permanente bajo marcos legales establecidos. Tras la Reforma e Integridad (RIA) de 2022, el programa incorporó mecanismos adicionales de certidumbre procesal y herramientas como el Concurrent Filing para ciertos perfiles elegibles que ya se encuentran legalmente en territorio estadounidense. Firmas especializadas en real estate institucional y estructuras EB-5 como BAI Capital observan un interés creciente por parte de inversionistas latinoamericanos en sectores con demanda estructural de largo plazo, particularmente desarrollos vinculados a vivienda multifamiliar y student housing en mercados universitarios de alto crecimiento. “El capital sofisticado suele adaptarse rápidamente a escenarios de mayor complejidad regulatoria. Lo que estamos viendo es una tendencia hacia estrategias de diversificación internacional más institucionales, enfocadas en activos reales, flujos dolarizados y planeación patrimonial transfronteriza de largo plazo”, agrega Eguiarte. Como parte de esta tendencia, BAI Capital ha reforzado su presencia en México con el objetivo de acompañar a inversionistas que buscan entender y evaluar estructuras internacionales de inversión y planeación patrimonial dentro de marcos regulatorios establecidos y sectores inmobiliarios con fundamentos de demanda sostenida. #####Contacto de Prensa para BAI Capital ![]() ![]() ![]() |








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