De acuerdo con los resultados del Cuarto Estudio Nacional de Indicadores Logísticos (ENIL), la eficiencia logística no puede evaluarse únicamente por la velocidad con la que rota el inventario. Los datos muestran que cada sector responde a modelos operativos distintos y que el nivel óptimo de inventario depende del equilibrio entre disponibilidad, nivel de servicio y continuidad operativa.

La revisión del T-MEC reabre el debate sobre las estrategias de inventario en las empresas

Ciudad de México, agosto de 2026. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) vuelve a poner a prueba la capacidad de adaptación de las cadenas de suministro. Mientras las empresas evalúan cómo responder a un entorno comercial en evolución, la gestión del inventario deja de ser únicamente una decisión financiera para convertirse en un factor estratégico que puede marcar la continuidad de las operaciones.

En este escenario, surge una pregunta recurrente para la industria: ¿la eficiencia consiste en reducir inventarios o en asegurar la disponibilidad de los productos y componentes necesarios? La respuesta depende de cada operación.

De acuerdo con los resultados del Cuarto Estudio Nacional de Indicadores Logísticos (ENIL), la eficiencia logística no puede evaluarse únicamente por la velocidad con la que rota el inventario. Los datos muestran que cada sector responde a modelos operativos distintos y que el nivel óptimo de inventario depende del equilibrio entre disponibilidad, nivel de servicio y continuidad operativa.

Las diferencias entre industrias lo reflejan con claridad. El sector de alimentos registra la mayor rotación de inventario, con un promedio de 10 vueltas al año, seguido por retail con 8.4. En contraste, manufactura y automotriz presentan 5.6 y 5.5 rotaciones, respectivamente. Lejos de representar un menor desempeño, estas cifras responden a cadenas de suministro que requieren garantizar la disponibilidad de materiales y componentes para evitar interrupciones en la producción.

El propio estudio confirma que una menor rotación no necesariamente implica una operación menos eficiente. El sector automotriz, por ejemplo, combina una rotación promedio de 5.5 con un fill rate del 96 %, 94 % de entregas a tiempo y 81 % de precisión en el pronóstico de la demanda, indicadores que reflejan un alto nivel de desempeño operativo.

«Durante años se asumió que reducir inventarios era sinónimo de mayor eficiencia. Hoy las cadenas de suministro operan bajo una lógica distinta. La competitividad no depende de tener menos inventario, sino del inventario correcto para sostener los niveles de servicio que exige cada industria. Ese equilibrio será cada vez más relevante conforme evolucione el entorno comercial de Norteamérica», señaló José Ambe, CEO de LDM Logística de México.

Los resultados del ENIL también muestran una diferencia estructural entre los sectores orientados al consumidor final y aquellos con procesos industriales de mayor complejidad. Mientras alimentos y retail privilegian la velocidad de reposición para responder a la demanda, industrias como manufactura y automotriz priorizan inventarios estratégicos que permitan mantener la continuidad de sus operaciones y reducir el riesgo de interrupciones.

Más que establecer un único parámetro de eficiencia, los datos evidencian que la gestión del inventario debe responder a la naturaleza de cada negocio. En un contexto donde las cadenas de suministro continúan adaptándose a cambios regulatorios, comerciales y operativos, la capacidad para equilibrar disponibilidad, servicio y uso del capital se perfila como uno de los principales diferenciadores competitivos para las empresas en México.

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