El Informe ‘Situación Regional Sectorial’ de BBVA México indica que durante 2025 la economía mexicana creció apenas 0.6%, en un contexto de desaceleración donde las actividades secundarias cayeron 1.3%; mientras que los servicios mantuvieron el crecimiento con un avance de 1.5% y el sector primario creció un sorprendente 4.2%. Este patrón confirma que el dinamismo económico continúa dependiendo del sector terciario, en tanto que  la industria enfrenta ajustes derivados de un entorno externo más restrictivo.

El informe ‘Situación Regional Sectorial 26S1’ destaca que los Polos de Desarrollo Huamantla, Tlaxcala; Futura Capital, Puebla; Puerta Logística Bajío, Guanajuato; y San Jerónimo, Chihuahua, tienen el mayor potencial de éxito. 

En 2026 podrían generarse alrededor de 250 mil empleos. Turismo, Comercio Minorista y Transportes aportarían la mayor parte.

El Informe ‘Situación Regional Sectorial’ de BBVA México indica que durante 2025 la economía mexicana creció apenas 0.6%, en un contexto de desaceleración donde las actividades secundarias cayeron 1.3%; mientras que los servicios mantuvieron el crecimiento con un avance de 1.5% y el sector primario creció un sorprendente 4.2%. Este patrón confirma que el dinamismo económico continúa dependiendo del sector terciario, en tanto que  la industria enfrenta ajustes derivados de un entorno externo más restrictivo.

A nivel sectorial, el informe destaca que la debilidad industrial estuvo marcada por la contracción de la Manufactura (0.5%) y la caída en Construcción (1.0%), asociada a menores recursos públicos y a la finalización de grandes proyectos de infraestructura. No obstante, hacia 2026 se anticipa una recuperación moderada en ambos sectores, con crecimientos estimados de 0.9% en Manufactura y hasta 2.0% en Construcción. En contraste, el sector primario avanzó 4.2% en 2025, su mejor desempeño en más de una década, impulsado por mejores condiciones productivas y demanda favorable.

Se analizó la población ocupada con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). BBVA Research México destaca que el PIB mantiene una relación positiva, pero de baja magnitud con el empleo; sugiriendo una transmisión limitada del crecimiento económico hacia la generación de empleo. Se espera que en 2026 el empleo en servicios de Esparcimiento, Turismo y Transportes aumente 4.5%, 1.8% y 1.5% respectivamente. En sentido contrario, Minería, Medios Masivos y Gobierno se reduciría 2.5%, 2.6% y 3.1% en cada caso.

A nivel regional, la economía mexicana mostró un crecimiento débil y heterogéneo, con un promedio estatal cercano a 0.6% en 2025. El sur del país registró caídas relevantes, especialmente en Campeche (3.5%) y Tabasco (4.2%), tras la finalización de megaproyectos y la debilidad del sector petrolero. En contraste, el norte y centro mantuvieron mayor dinamismo, impulsados por manufacturas avanzadas y exportaciones tecnológicas, con estados como Chihuahua y Jalisco liderando el crecimiento exportador.

El panorama regional del empleo confirma una dinámica desigual y un crecimiento moderado a nivel nacional. Al cierre de 2025 la población ocupada con datos de la ENOE alcanzó 59.8 millones de personas, con un aumento de apenas 0.5% anual (298 mil empleos). El desempeño es heterogéneo y Puebla (80.1 mil), Nuevo León (60.7 mil) y Sonora (63.9 mil) lideraron la generación de empleo; mientras que en Veracruz se perdieron 122.3 mil, Ciudad de México 112.2 mil y Chiapas perdió 52.6 mil. En términos relativos, destacan crecimientos en Colima (9.1%), Zacatecas (6.5%) y Morelos (5.0%), frente a retrocesos en Veracruz (3.6%), Campeche (3.3%) y Baja California (1.2%), lo que confirma una expansión concentrada en el norte y el Bajío, y un menor dinamismo en el sur-sureste.

La industria automotriz confirmó el descenso esperado. El PIB del sector de equipo de transporte cayó hasta 5.6% anual al cierre de 2025, afectado por restricciones comerciales de Estados Unidos. Las exportaciones automotrices disminuyeron 2.7% en volumen y 7.3% en valor, con el 78.4% de los envíos dirigidos a EUA, lo que evidencia la alta dependencia de este mercado. A pesar de este entorno, el mercado interno mostró resiliencia, con ventas domésticas que superaron 1.5 millones de unidades, apoyadas por el crédito automotriz y la demanda de segmentos de menor precio.

El estudio sobre la dinámica de Computación y Electrónicos del informe SSR 26S1 señala que en 2025 las exportaciones mexicanas crecieron 7.6% impulsadas por un crecimiento de 5.8% en la demanda estadounidense. Por primera vez, el motor no fue el sector automotriz (cayendo la demanda de EUA en 7.3%); sino la industria de Computación y Electrónicos, que registró un crecimiento de 46.8%, consolidando a México como el segundo proveedor de estos bienes a EUA. Este dinamismo se refleja en un superávit histórico de 52.1 mil millones de dólares en el sector, aunque acompañado de una mayor dependencia de insumos importados desde Asia, particularmente de Taiwán, cuyas exportaciones a México crecieron casi 19 veces en sólo un año.

A nivel productivo, esta industria creció 2.8% anual y ya representa 9.5% del PIB manufacturero, consolidándose como un nodo estratégico dentro de la red productiva nacional. Sin embargo, este avance contrasta con una adopción aún incipiente de inteligencia artificial (IA) en la economía: sólo 0.5% de las empresas la utilizan (8% entre firmas con más de 10 empleados), lo que evidencia una brecha entre el dinamismo exportador y la incorporación tecnológica interna. En conjunto, el país se posiciona como un actor clave en la demanda global de tecnología, pero enfrenta el reto de traducir esta integración externa en mayores niveles de productividad y valor agregado doméstico.

En el último artículo de investigación se analizan los 13 Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, los cuales emergen como el principal instrumento territorial del Plan México para ordenar la inversión, el empleo y los encadenamientos productivos. No obstante, los resultados muestran una alta heterogeneidad en su viabilidad económica.

El estudio evalúa tres dimensiones principales. La primera corresponde a la base productiva, analizada a través del coeficiente de localización y complementada con la red de unidades económicas asociadas a la vocación prioritaria de cada polo. En este ámbito, ubicaciones como Huamantla (Tlaxcala), Futura Capital (Puebla) y San Jerónimo (Chihuahua) presentan una elevada especialización productiva y mejores condiciones para integrarse a cadenas de valor. En contraste, polos como Chetumal (Quintana Roo) y Seybaplaya (Campeche) registran bajos niveles de especialización y una base productiva limitada.

La segunda dimensión evalúa la inserción externa, medida a partir del peso de las exportaciones a nivel estatal. Destacan polos como Puerta Logística del Bajío (Guanajuato) y Futura Capital; sin embargo, su desempeño se encuentra altamente concentrado en sectores como equipo de transporte, lo que limita la diversificación productiva. La tercera dimensión corresponde a las capacidades locales, donde se analizan la inversión extranjera directa, la población ocupada y la matrícula en educación superior. En esta dimensión se observa una base relativamente más homogénea, aunque con polos como San Jerónimo y Puerta Logística del Bajío que destacan sobre el resto.

En conjunto, la evidencia sugiere que el éxito de los Polos dependerá menos de los incentivos fiscales y más de su capacidad para articular la base productiva, la inserción externa y las capacidades locales, así como de la continuidad de la política industrial en el tiempo.

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