El Informe ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’ señala que factores como el ingreso, la condición indígena y el habitar en zonas rurales permiten explicar el rezago educativo en el país.
Las desigualdades educativas en México siguen marcando el acceso a la universidad entre jóvenes de distintos ingresos
A pesar de que México ha avanzado en lograr una reducción de la pobreza a niveles mínimos en 2024, existe una deuda pendiente en materia educativa. Las personas de más bajos ingresos y en edad escolar tienen hasta 11 puntos porcentuales menos de probabilidad de terminar el primer año de secundaria, 19 puntos porcentuales menos para el primer año de bachillerato y 32 puntos porcentuales menos para terminar el primer año de universidad en comparación con personas de más altos ingresos en México, de acuerdo con el estudio ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’ de BBVA México.
Así, en promedio, solo el 18% de los jóvenes que residen en un hogar del cuartil más bajo de ingresos logran completar el primer año de universidad antes de cumplir 25 años. Esta proporción aumenta a más del 50% entre quienes residen en el cuartil de mayores ingresos en México. Es decir, es tres veces más probable que un joven de un hogar de altos ingresos complete el primer año de universidad que alguien de un hogar de bajos ingresos. Ello reafirma la necesidad de impulsar más programas de becas para los hogares de menores ingresos como una estrategia para reducir la deserción escolar y las desigualdades educativas en el país.
El documento ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’, elaborado por el área de estudios económicos de BBVA México, analiza la evolución del rezago educativo entre 2004 y 2024, teniendo como principal fuente de datos la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh), elaborada por el Inegi. Este análisis identifica que el ingreso familiar, la condición indígena y vivir en zonas rurales son los factores que más contribuyen a explicar las desigualdades educativas en México.
En este aspecto, ser hablante de una lengua indígena reduce la probabilidad de terminar el primer año de secundaria en ocho puntos porcentuales, en 18 puntos porcentuales para bachillerato y en hasta 23 puntos porcentuales para estudios universitarios, ello frente a la población no indígena.
Los habitantes de zonas rurales en el país también tienen una menor probabilidad de continuar con sus estudios, con hasta tres puntos porcentuales menos de terminar el primer año de secundaria, hasta nueve puntos porcentuales menos para el primero de bachillerato y hasta 14 puntos menos para estudios universitarios, en comparación con los habitantes de zonas urbanas. Con ello, se observa que la desigualdad territorial en México sigue siendo un factor determinante en el acceso a oportunidades académicas.
El informe ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’ contribuye también a destacar los impactos de la violencia en la educación. Vivir en alguno de los municipios dentro del 25% con los mayores índices de homicidios a nivel nacional se traduce en una probabilidad de cuatro puntos porcentuales menos de concluir el primer año de bachillerato y de cinco puntos porcentuales para universidad. De acuerdo con el análisis, el que estos niveles en particular se vean afectados, puede responder a que entre adolescentes y adultos jóvenes incrementa la exposición a la violencia, de acuerdo con datos del Inegi.
El acceso a servicios públicos en el hogar también contribuye a explicar el rezago escolar. Cuando un hogar no cuenta con agua entubada, la probabilidad de que los jóvenes que lo integran terminen su primer año de bachillerato disminuye en siete puntos porcentuales, mientras que en educación superior la no conclusión del primer año aumenta a 10 puntos porcentuales por este motivo. De igual forma, el acceso a condiciones dignas de drenaje en la vivienda tiene un impacto sobre el avance escolar: cuando no se cuenta con estas instalaciones, se reduce en tres puntos porcentuales la probabilidad de terminar el primer año de secundaria y en siete puntos porcentuales menos si se trata de estudios universitarios.
Es también difícil continuar con el avance escolar si en el hogar no se cuenta con suficientes recursos para poder comer. De acuerdo con el documento ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’, cuando uno de los miembros del hogar (independientemente si estudia o no) pasa hambre y no come por falta de recursos, la probabilidad de que sus jóvenes en edad escolar concluyan el primer año de secundaria se reduce en tres puntos porcentuales, en siete puntos porcentuales si se trata del primer año de bachillerato y en ocho puntos porcentuales para el primer año de educación superior.
La presencia de infraestructura educativa en el municipio de residencia tiene también un efecto explicativo. En particular, en el caso de educación superior, cuando un municipio tiene al menos un plantel de este nivel en modalidad escolarizada, la probabilidad de concluir el primer año aumenta en siete puntos porcentuales, ello frente a municipios donde no se cuenta con esta infraestructura. Esto revela que la inversión pública en infraestructura escolar sí tiene un impacto positivo y cuantificable, en particular en este nivel que requiere de instalaciones y profesores con mayor especialización.
Asimismo, contar con una sucursal de la banca comercial en el municipio de residencia aumenta en cuatro puntos porcentuales la probabilidad de que los estudiantes terminen el primer año de bachillerato, esto cuando se compara con municipios donde se carece de esta infraestructura. Que los impactos sean específicos en este nivel también da cuenta de la importancia de la educación financiera en etapas críticas de la vida, como lo es la transición de la adolescencia a la mayoría de edad.
Si bien el reporte ‘Desigualdades educativas en México: Inequidades y rezago educativo’ señala que han existido avances de largo plazo en la cobertura educativa en los tres niveles analizados entre 2004 y 2024, en el caso de la educación secundaria hay retrocesos en la matrícula escolar en el corto plazo: a diferencia del bachillerato y la educación superior que ya recuperaron en 2024 sus niveles pre-pandemia, para el caso del primer año de secundaria la tasa de terminación para la población escolar es de 91.4%, valor todavía por debajo del 92.5% observado en 2018. Esto pone de manifiesto que los esfuerzos para abatir el rezago educativo deben poner atención en este nivel intermedio de la progresión académica completa que va desde el preescolar hasta la educación superior.
El reporte concluye haciendo patente la paradoja de la política social y educativa en México: la reducción de la pobreza por sí misma no ha frenado el abandono escolar. En este sentido, es fundamental que la sociedad en su conjunto, incluyendo gobierno, sociedad civil y sector privado, apueste por estrategias que, de manera integral, logren reducir la deserción escolar. Los programas de becas son fundamentales en este sentido, ya que logran hacer frente a una de las variables que más influye en el avance escolar: el ingreso. Como señala el reporte en cuestión, es importante considerar más variables de atención diferenciada, como la inclusión de poblaciones indígenas, personas que habitan en zonas rurales, e incluso concebir programas de prevención de la violencia como instrumentos de política educativa, ello a fin de lograr un México en el que el código postal no sea una limitante para el avance escolar en busca de mejores oportunidades.
-0-
BBVA México es la institución bancaria líder en México en términos de cartera y captación. Su modelo de negocio, basado en el cliente como el centro del negocio y apalancado en la continua innovación, así como en la mejor tecnología, le permite ofrecer servicios bancarios a 34.2 millones de clientes. Para ofrecer un mejor servicio al cliente, cuenta con la infraestructura bancaria más amplia del sistema, integrada por 1,601 sucursales, 14,222 cajeros automáticos y una extensa gama de productos y servicios digitales, como la web y la aplicación móvil. Con ello, BBVA México logra atender a una base de clientes digitales de 27.4 millones. La Responsabilidad Social Corporativa es una constante en el negocio bancario y el modelo de banca responsable de BBVA México, que aspira a lograr una sociedad más inclusiva y sostenible apoyando a sus clientes en sus decisiones de inversión con criterios de sostenibilidad ambiental y social. Alineada con ese objetivo, la Fundación BBVA México es una palanca estratégica en el fomento de la educación y la cultura en el país.




Deja un comentario